Abel Azcona cortando el tráfico en la Rambla de Barcelona, a la altura del Portal de Santa Madrona, sentado sobre una silla en mitad de la calzada. Esta ha sido su nueva performance en la ciudad, este martes por la tarde mientras un diluvio descargaba con fuerza. Pero ni la lluvia bastó para apartar al artista de la calle, y finalmente fue la Guardia Urbana la que intervino para quitarlo de en medio.

La intención del madrileño –dice– era dificultar la circulación en la Rambla y recibir así el enfado de conductores de coches, motos y patinetes. Y lo logró. Después de un rato sentado en una silla de madera prestada por el Museu de Cera, y cuando ya habían pasado a su lado varios vehículos, un autobús de la línea 59 con destino El Poblenou paró frente a él. Del interior bajaron dos agentes de la Guardia Urbana, que lo hicieron levantarse y lo apartaron a rastras de la vía pública, tal y como se puede comprobar en una grabación compartido por él mismo.

 

Con esta reacción, Azcona aseguró haber conseguido su objetivo: generar odio en algunas personas y provocar violencia. En este caso, por parte de los agentes. Así, el artista dice haber logrado "convertir a la policía en artista y al artista en obra de arte".

MÁS ACTUACIONES: DE LA ANESTESIA AL KO DE UN BOXEADOR

La performance de este martes por la tarde es la primera de varias que tiene previstas durante toda la semana. Bajo el título Nueve apuntes y/o ensayos en torno a la ira, Azcona quiere convertir su propio cuerpo en objeto de violencia para trabajar de este modo la ira colectiva, como parte de un encargo que le ha realizado el Festival Clàssics d'arts contemporànies i pensament.

De hecho, este miércoles a las 17:00h está prevista la segunda de sus acciones, también en la Rambla. En este caso llevará por título La mercancía y consistirá en un grupo de voluntarios cargando su cuerpo anestesiado; el sábado a la misma hora realizará su obra Las violencias, en que un boxeador lo golpeará hasta noquearlo; y el domingo pronunciará un discurso de odio.

Además, Azcona pretende ingresar durante un año el dinero recaudado con sus obras a uno de los hombres que abusó sexualmente de él cuando era menor de edad.

"PEDERASTIA" CON HOSTIAS CONSAGRADAS

Conocido por su forma transgresora de entender el arte, Azcona ha estado a menudo en el punto de mira de la extrema derecha y de entidades católicas. En 2016 plasmó la palabra "pederastia" a base de 242 hostias consagradas, en una obra titulada Amén y por la que fue denunciado por Abogados Cristianos. A raíz de esta querella huyó y pidió asilo en Portugal.

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