Solar municipal ocupado en el barrio de Vallcarca / P.B.

Solar municipal ocupado en el barrio de Vallcarca / P.B.

El pulso de la ciudad

Por qué Colau no edifica pisos en los 82 solares municipales

Algunos terrenos tienen restringido su uso y otros, provocarían conflictos con los vecinos

14 agosto, 2018 07:07

Noticias relacionadas

Un detallado informe elaborado por el PSC hace pocas semanas concluía que el Ayuntamiento de Barcelona tiene un total de 82 solares públicos disponibles para vivienda asequible, pendientes de ejecución. “Solares donde se podrían construir hasta 1.565 viviendas públicas y están parados”, apuntan en las conclusiones del informe.

Los socialistas alertaban en ese estudio de que Barcelona tiene un récord histórico en el registro de solicitantes de vivienda pública, que ascienden a 36.577. “Al ritmo actual, el último de los que están esperando hoy, no recibirá la llave de un piso hasta de aquí a 400 años”. Negras perspectivas, pues, para los aspirantes a vivienda pública. Porque lo más preocupante es que el ambicioso plan de vivienda “no se está ejecutando. Prevemos un máximo de 730 viviendas públicas nuevas a final de mandato, cuando en los mandatos socialistas recientes se construían 4.000. Nos encontramos con un mínimo histórico”.

A esta situación hay que añadirle las onerosas adquisiciones de edificios en que se embarcó la alcaldesa, Ada Colau, durante los últimos años: el coste medio es un 50% superior a lo que cuesta producir una vivienda pública nueva. “Ante la constatación de que el gobierno no se sale en la construcción de vivienda pública, los responsables municipales se han lanzado a la desesperada a una política de compra de vivienda para paliar el reducido número de viviendas construidas. Una política que ha servido a la vez para camuflar las cifras del superávit del presupuesto municipal”.

UN COSTE DISPARADO

Esa estrategia ha hecho que desde el equipo de gobierno se esté, prácticamente, malgastando el erario público: “El precio medio de una vivienda pública de nueva construcción es de unos 100.000 euros. En cambio, el precio medio de compra de vivienda por parte del Ayuntamiento en 2017 ha sido de aproximadamente, 143.000 euros por vivienda e, incluso, hay casos en los que cada vivienda ha costado cerca de 230.000 euros. Por lo tanto, en promedio, el coste de una vivienda comprada (compra directa o ejercicio de tanteo y retracto) ha supuesto un 50% más que lo que supondría construir una vivienda nueva”.

Mientras tanto, los solares siguen vacíos. El PSC asegura, no obstante que en esos terrenos disponibles (casi todos gestionados durante el mandato de Jordi Hereu) se pueden construir los 1.565 pisos citados, pero “hay suelo disponible para hacer 3.131 más. Esto supone un mínimo de 4.696 viviendas que se hubieran podido hacer. El operador metropolitano de la vivienda se ha quedado en una idea. No consta ningún inversor privado interesado en formar parte de la sociedad mixta”.

Fuentes del Patronato Municipal de la Vivienda señalan a Metrópoli Abierta que “en realidad, todos los terrenos y solares que posee el Ayuntamiento están dados, excepto los que no son aptos para vivienda. Y de las decenas de locales, todos tienen destinatario salvo una decena, entre ellos la antigua comisaría de Gràcia”.

LOS DOS PROBLEMAS DEL AYUNTAMIENTO

El consistorio, aseguran, se encuentra con dos problemas fundamentales a la hora de acometer la construcción de la vivienda oficial. El primero de ellos es la calificación que puedan tener los solares. “Lo malo es que hay terrenos calificados, por ejemplo, como solares destinados a iglesias, como el del Mental de Nou Barris, que sólo puede edificarse si es para uso religioso”, añaden las citadas fuentes.

Desde el Ayuntamiento reconocen que “existe un plan de usos, pero cambiarlo es un proceso complejo que requiere, como mínimo, un par de años. Es lo que pasa con el edificio del Patronato de Deportes”. Además, otro de los inconvenientes es que los solares no son todos 100% municipales, sino que en ocasiones la propiedad es compartida con otras instituciones.

Aún así, desde el Patronato se insiste en que “en estos momentos, hay unos 15 edificios proyectados para empezar a construir en un plazo máximo de dos años”. Pero ahí es donde surge el otro gran problema: “Cierto que el consistorio tiene muchos terrenos. Por ejemplo, diez de ellos se concentran en el barrio de Trinitat. Y lo que no puedes hacer es construir ahí 20 edificios de obra social. En primer lugar, porque no tienes infraestructuras. Para ello, necesitas centros de atención primaria, colegios, transportes públicos… Los equipamientos que hay se te quedarían pequeños”.

Luego hay otro problema: “Si construyes obra social y envías ahí a varios cientos de familias de bajo poder adquisitivo, los vecinos se opondrán porque dirán que eso degrada el barrio. La oposición critica mucho que no se construya, pero luego, bajo mano, pacta con los vecinos no construir demasiado para no degradar los barrios al llevar a familias de bajo nivel adquisitivo. Los que gobiernan saben muy bien que no puedes cargas toda la construcción social en un solo barrio, porque te arriesgas a crear guetos y puedes provocar problemas vecinales”. La vivienda pública de Barcelona, pues, tendrá que seguir esperando. Paradójicamente, el efecto Colau sólo ha servido para paralizarla.