A pesar de la buena evolución de la actividad turística en Barcelona durante 2017 -se batió el número de visitantes y el de pernoctaciones- un estudio revela que se frenó el crecimiento porcentual, inferior a los de los dos años anteriores. El resumen de la situación recuerda al viejo anuncio de la 'medalla del amor' en el día de San Valentín: más que ayer, pero menos que mañana. O sea: más visitantes por cantidad, pero con tendencia a la baja respecto al crecimiento que existía.

Según el Informe Territorial de la Demarcación 2018, elaborado por la Diputació de Barcelona y por su Cambra de Comerç, y del que venimos dando cuenta en estas páginas, el año pasado se registró un total de 12,9 millones de turistas (un 3,3% más que el año anterior) y 35,2 millones de pernoctaciones (+ 3,5%) en toda la provincia de Barcelona.

Paradójicamente, la ciudad de Barcelona cerró 2017 con una caída del número de turistas en establecimientos hoteleros del 5,3% en el último trimestre del ejercicio, si bien el balance anual situó un crecimiento del 3,2%, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

En un comunicado oficial, el propio Ayuntamiento asumió el pasado enero que la ciudad había cerrado 2017 con una evolución “moderada” en el ámbito turístico, si se tenían en cuenta el contexto de crecimiento de la actividad registrada en los meses de verano, el impacto del atentado terrorista en La Ramabla y, también, la conflictiva situación política en Catalunya.

“El año 2017 deja atrás los récords absolutos de 2016 y acaba como un año de ralentización del crecimiento turístico”, destacaba el Ayuntamiento, El  asumió el pasado enero que “el Gobierno municipal trabaja para mejorar las perspectivas".

Volviendo al Informe Territorial, éste apunta que en el llamado 'entorno' de Barcelona (todas las comarcas de la demarcación, a excepción del Barcelonès) también aumentó el número de viajeros (4,9%) y pernoctaciones (7,9%), situando el número de viajeros en un total de 4.843.849, y el de pernoctaciones en 14.610.437.

Los indicadores de oferta turística muestran un aumento en el número de plazas disponibles (hoteles, campings y turismo rural) en la mayoría de comarcas de la provincia en 2017. Por comarcas, destacaron los crecimientos en las del Maresme y el Baix Llobregat. Las únicas que experimentaron pérdidas en el número de plazas fueron el Berguedà (-0,3%) y Osona (-0,3%).

En cuanto a los crecimientos porcentuales, la evolución positiva tuvo diferente intensidad entre las comarcas: del 0,1% del Maresme al + 4,3% del Vallès Oriental.

BCN ACAPARA LA TASA TURÍSTICA

Por otra parte, las arcas municipales recaudaron 35,5 millones de euros por el impuesto de estancias en establecimientos turísticos en la provincia de Barcelona, un 15,1 % más que en 2016. Y de esa recaudación, el 81% se cobró en el Barcelonès, mientras que la segunda comarca, el Maresme, se quedó en el 7%. Esto significa que entre ambas, se llevaron casi el 90% de todo lo percibido en la provincia.

En relación con la recaudación de dicha tasa turística, la mayor presencia de viajeros y el aumento de pernoctaciones permitió en el entorno de Barcelona un incremento del 6,8%, logrando una recaudación total de 6.604.010 €.

Por último, un dato releveante respecto a la tipología de establecimientos: los viajeros y las pernoctaciones en hoteles aumentaron un 3,1% y 3,2% respectivamente; en campings, un 7% en ambas, y en turismo rural un 8,9% en viajeros y un 5,2% en pernoctaciones.