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Barcelona es una gran tienda; una ciudad con una amplia y heterogénea oferta comercial que seduce a sus vecinos y a turistas de todo el mundo. En sus 10 distritos y en el área metropolitana conviven el pequeño comercio familiar, las estructuras medianas y las grandes superficies. Su futuro por la crisis del coronavirus es incierto, pero ya vislumbran una salida. Un calendario para abrir sus negocios: el 11 de mayo para los comercios de calle y el 10 de junio para los centros comerciales.

Siete semanas después de que se decretara el estado de alarma, los 60.000 locales comerciales y de servicios activos de Barcelona analizan el impacto que tendrá una pandemia inesperada que marcará el inicio de una nueva etapa. Golpeados por la falta de ingresos y conscientes de las restricciones que ha dictado el Gobierno, muchos negocios tendrán que cerrar.

 “El comercio sufrirá mucho porque es un negocio de rotación que no puede parar. Las microempresas, con estructuras familiares y el gasto controlado, resistirán mejor que las grandes empresas”, advierte Gabriel Jené, presidente de Barcelona Oberta, eje comercial de la ciudad muy vinculado con el turismo.

El comercio barcelonés tendrá que adaptarse a los nuevos tiempos. Reinventarse. Las ventas por internet se disparan, pero en algunos casos representan “una gota dentro de un océano”. En Metrópoli Abierta analizamos las repercusiones que tendrá el coronavirus en cuatro negocios emblemáticos de Barcelona.

COTTET

Cottet, fundada en 1902, es la cadena de ópticas y audífonos más emblemática de Barcelona. Su imagen va asociada al gigantesco termómetro que, en los años 50, instaló en su tienda del Portal de l’Àngel. Javier Cottet, el presidente del grupo Cottet, lidera hoy la transformación del negocio, muy castigado por la crisis del coronavirus.

Con 50 tiendas y 245 trabajadores en España, Cottet tardó tres semanas en poder activar un ERTE desde que Pedro Sánchez decretara el estado de alarma. Hoy solo están abiertas una sede de Barcelona (Rambla Catalunya) y otra de Madrid (Calle Príncipe) durante tres horas al día “para dar un servicio mínimo de urgencia a sus clientes”. De momento, la venta de gafas y audífonos está totalmente paralizada y Javier asume que la recuperación será lenta y costosa.

“Si me baso en los datos de otros países como Holanda o Austria, donde las ópticas ya han abierto, la caída de ventas oscilará entre el 50% y el 80%”, esgrime el presidente del grupo Cottet. “En España, el beneficio medio de las empresas es de un 8%. Cuando podamos abrir nuestros negocios, el 90% de las empresas tendrán pérdidas. En un primer momento, esperamos incorporar a la mitad de nuestra plantilla”, añade Javier, decepcionado con la gestión de las distintas administraciones. Lamenta, por ejemplo, que Ada Colau (alcaldesa de Barcelona) y Janet Sanz (segunda teniente de alcaldía) “no se hayan reunido todavía con los comercios de Barcelona”.

Termómetro de la primera tienda de Cottet en Barcelona / CEDIDA
Termómetro de la primera tienda de Cottet en Barcelona / CEDIDA

Javier asegura que España debería emular otros modelos de éxito. Y pone el ejemplo de Andorra: “El Gobierno ha decidido que las empresas sin actividad no paguen alquileres ni impuestos, abonen el salario neto de sus trabajadores, sin añadidos, y puedan presentar un plan de tesorería a 18 meses para salvar sus negocios, con un interés muy bajo y el aval del Gobierno”.

Javier asume que las limitaciones de aforo tendrán un impacto económico muy negativo. Las tiendas de la Illa y la Roca solo son rentables con 1.000 clientes diarios y no podrán abrir hasta junio. El futuro a corto plazo exige cambios y lamenta el papel de las inmobiliarias y de los propietarios de los locales, que mayoritariamente se niegan a rebajar los alquileres. “Se tendrían que renegociar los contratos a largo plazo, con criterios de flexibilidad. En el Reino Unido, por ejemplo, los comercios solo tienen que pagar hasta donde pueden durante la crisis del coronavirus”, dice el presidente de Cottet, sorprendido por la llamada que recibió hace unos días del propietario de un local suyo: “Me llamó para ofrecerme una rebaja del 50%. El resto, no ofrece nada”.

TASCÓN

Carlos Tascón (65 años) es el director ejecutivo y copropietario de Tascón, cadena de zapaterías con 13 tiendas en Barcelona. También gestiona siete franquicias de Camper (dos), Timberland (dos) y Clarks (tres). Con tiendas en el centro de Barcelona, en centros comerciales y en el aeropuerto de El Prat, no tiene claro que el 11 de mayo abra los primeros establecimientos. Tiene muchas dudas sobre la viabilidad de algunos locales y asume que la tienda del aeropuerto, y tal vez alguna más, abrirá en 2021.

El 14 de marzo activó un ERTE que afectó a 80 trabajadores. Tiene claro que no podrá asumir toda la plantilla previa a la crisis del coronavirus y avisa: “Todavía hay mucha incertidumbre. En muchos casos, no me interesa abrir el 11 de mayo con aforos máximos del 30%. Prefiero abrir el 25, con tranquilidad, y minimizando los riesgos de contagio”, explica Carlos. “El gran reto será vencer el miedo”, añade.

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Exterior de una zapatería Tascón, en un centro comercial de Barcelona / CEDIDA

El director ejecutivo de Tascón prevé caídas muy elevadas de la facturación. “En China, las zapaterías sufrieron caídas del 90% durante la primera semana, del 80% en la segunda y del 65% en la tercera”, remarca. Con la pérdida de millones de turistas, su negocio se resentirá, sobre todo en las tiendas del paseo de Gràcia, del aeropuerto, del Portal de l’Àngel y de Rambla Catalunya.

Muchos comercios sufrirán problemas de stocks cuando abran sus puertas y tendrán que renegociar con los proveedores. En Tascón, por ejemplo, tendrán que retornar todas las compras hechas para el aeropuerto. “Buscaremos la mejor solución para todos”, comenta Carlos, que en las últimas semanas ha tenido que negociar también el precio de los alquileres. En algún caso se ha encontrado con negativas rotundas. Otro foco de malestar radica en la intransigencia del Ayuntamiento de Barcelona para suspender tributos. Los aplazamientos, en el mejor de los casos, “son un parche”.

Pepe Tascón, el padre de Carlos, abrió su primera zapatería del grupo en 1959. En la avenida Diagonal, 462. Una rama de su familia, afincada en Asturias, desarrolló a finales de los años 20 y antes de la Guerra Civil una marca muy popular que se llamaba Calzados Minerva. Descontentos con las colas que les suministraban, inventaron también la cola Avión. Casi un siglo después, las zapaterías Tascón son un referente en Barcelona.

SANTA EULALIA

Santa Eulalia es sinónimo de elegancia. De clase. De tradición. Con 177 años de historia y situada en el paseo de Gràcia, sus trajes a medida y sus marcas más exclusivas visten a empresarios, políticos, artistas y futbolistas de éxito, entre otros. La crisis del coronavirus no entiende de clases sociales y también castiga a las tiendas más lujosas del centro de Barcelona.

Lluís Sans, presidente de Santa Eulalia, se prepara para la reapertura del negocio. “Nuestro gran reto será minimizar los riesgos de contagio. Hemos de escuchar a las autoridades sanitarias para transmitir garantías y tranquilidad a nuestros clientes”, recalca. A diferencia de las grandes cadenas, la atención personalizada y el confort distinguen a Santa Eulalia, y su máximo responsable admite que “el impacto por las limitaciones de aforo será menor en las tiendas de lujo y en las tiendas situadas a pie de calle”. Las restricciones serán más duras en los centros comerciales y en los negocios con un margen de beneficio muy pequeño por cada venta.

Interior de la 'boutique' Santa Eulàlia en el paseo de Gràcia / CEDIDA
Interior de la 'boutique' Santa Eulàlia en el paseo de Gràcia / CEDIDA

El también presidente de la Associació Amics del Passeig de Gràcia cree que el Gobierno español “ha planteado bien los ERTE” y la desescalada, y estima que el Ayuntamiento de Barcelona “poco puede hacer en esta crisis”. “Podría congelar el IBI, pero su impacto en la cuenta de resultados es menor”, añade Sans. No obstante, sí recomienda “un cambio de mentalidad” de la alcaldesa en su relación con los agentes económicos de Barcelona. “Ahora no es el momento de poner trabas”, incide.

Sans, por ejemplo, pide al gobierno municipal que “aparque las restricciones a la movilidad” por el temor de muchos ciudadanos de desplazarse en transporte público en plena propagación del coronavirus. En su opinión, “Barcelona entrará en un nuevo escenario, con muchas incertidumbres” y cree que el comercio local “tardará un año, o más, en recuperarse”.

“Hemos de ver qué impacto real tendrá esta crisis”, analiza el presidente de Santa Eulalia, preocupado por la caída del turismo hasta que no se encuentre una vacuna o un retroviral eficaz contra el coronavirus. “Si la gente tiene miedo, se quedará en casa”, concluye Sans, uno de los miles de comerciantes de Barcelona que espera la evolución de la pandemia y noticias del Gobierno.

ORTOPEDIA ALMIRALL

Loreto Almirall (49 años) es la gerente de Ortopedia Almirall, de las pioneras en Barcelona. Sus orígenes se remontan a 1939 cuando su abuelo, Pablo Almirall Ribas, introdujo los primeros artículos en su negocio de gomas a peso. En la trastienda, su abuela, Generosa Ribas, era enfermera y ponía inyecciones a los vecinos de la Sagrada Família y su padre, Jorge Almirall, introdujo el primer gran cambio. Loreto, tercera generación, pasaba muchas horas en la tienda cuando era una niña. Le encantaba estar con su abuelo cuando regresaba del colegio, el SIL. Años después ha dimensionado los dos establecimientos que Ortopedia Almirall tiene en la Avenida Gaudí.

“Nuestro negocio se basa en la atención personalizada, no en las ventas online”, explica. “Una atención personalizada en calzado, sobre todo para pies diabéticos, en prótesis de mamas, en sillas de ruedas pediátricas (de aluminio, fibra de carbono…), en caminadores, en camas geriátricas, en aparatos de CPAP, etcétera”, recalca.

Familia Almirall en la tienda de ortopedia del paseo de Gaudí / CEDIDA
Familia Almirall en la tienda de ortopedia del paseo de Gaudí / CEDIDA

Durante la crisis del coronavirus, las dos tiendas de Ortopedia Almirall siguen abiertas y Loreto gestiona, personalmente, algunos servicios a domicilio. En las últimas semanas han caído las visitas de personas mayores, pero su facturación se ha mantenido al colaborar con colegios de médicos y fundaciones. “Con la venta de mascarillas, guantes de protección y geles desinfectantes trabajamos el doble de lo normal”, recalca Loreto. Productos que venden a precio de coste a los comercios de toda Barcelona para facilitar el regreso de muchos negocios cuando el gobierno de Pedro Sánchez flexibilice las actuales medidas.

Ortopedia Almirall ha mantenido su plantilla. No ha activado ningún ERTE. En las últimas semanas ha repartido 41.000 kilos de material médico y Loreto tiene claro que en el futuro buscará “otras vías de negocio que pasan por trabajar directamente con los hospitales”. “Todos los comercios tendremos que reinventarnos porque vamos a sufrir con la crisis del turismo, que mueve el 12% del PIB de Barcelona”, añade Loreto, indignada con la gestión del Ayuntamiento de Barcelona: “En vez de ayudarnos y salvar negocios y empleos, nos ponen palos en las ruedas”.

Por su ubicación, muy cerca de la Sagrada Família, Ortopedia Almirall también trabaja con clientes internacionales. “Sobre todo con turistas chinos, japoneses y estadounidenses”, desliza Loreto, quien espera que alguno de sus cuatro hijos mantenga la tradición familiar y siga con el negocio en el futuro. De momento, tres estudian Derecho. Y la pequeña, de 12 años, cursa primero de ESO.

MUJI

Joaquim de Toca Andreu (53 años) es el director general de Muji (Japón) en España y Portugal. Con tres tiendas en Barcelona, dos en Madrid y otra en Portugal, todas cerradas durante la crisis del coronavirus, activó un ERTE que afectó a la casi totalidad de sus 100 trabajadores. La reapertura de los negocios, con colecciones de moda, útiles para el hogar, papelería, artículos de viaje y libros, genera más dudas que certezas y se conformaría con cerrar 2020 con una buena campaña de Navidad. En el mejor de los casos, las ventas de este año serían la mitad que las de 2019. 

En Barcelona, Muji tiene una tienda en la Illa (centro comercial), otra en la Rambla Catalunya y otra en el paseo de Gràcia. “Ahora ya tenemos un calendario y unas perspectivas. A partir del 11 de mayo abriremos las tiendas de calle (Rambla Catalunya y paseo de Gràcia) e intentaré emplear al máximo número de personas posibles”, recalca Joaquim, molesto por tener que negociar todos los alquileres de sus tiendas de Madrid y la capital catalana, “porque en España no existe una regulación de mínimos”.

Exterior de la tienda de Muji en el centro de Barcelona / CEDIDA
Exterior de la tienda de Muji en el centro de Barcelona / CEDIDA

El director general de Muji prevé una reapertura de los comercios similar al que han activado en China. En el gigante asiático, Muji tiene 300 establecimientos. “La caída de los ingresos ha sido del 40%. Las restricciones de aforo tendrán un impacto porque los precios de nuestros productos son bajos y necesitamos mucho tráfico en las tiendas. En joyerías o tiendas con artículos de lujo, las restricciones tendrán un impacto menor. Por eso, la recuperación será lenta”.

Uno de los grandes problemas que deberán gestionar los comercios será el exceso de stocks. Sobre todo, de artículos de temporada. Éste no será un problema importante para Muji. Mucho más dramática será la caída del turismo y su impacto. “En la tienda de la Illa abriremos más tarde, pero la recuperación será más rápida porque la mayoría de nuestros clientes son locales. En Rambla Catalunya y paseo de Gràcia, en cambio, los turistas representan la mitad de nuestras ventas. Y en agosto, el porcentaje sube hasta el 80%”, detalla Joaquim.

Muji ya trabaja para activar todos los protocolos de seguridad. La crisis del coronavirus cambiará muchos hábitos y también el enfoque de los negocios. Las ventas por internet han subido en las últimas semanas, pero Muji tuvo “problemas operativos” con su almacén de Londres. “Hemos aprendido la lección y vamos a solucionarlo en el futuro”, sentencia Joaquim.

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