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La compañía Diesel Iberia, de Barcelona, no acaba de despejar una compleja maraña de problemas fiscales que acarrea desde hace un lustro.

El meollo del asunto reside en los llamados precios de transferencia, es decir, las operaciones que realizan las compañías del grupo italiano entre sí. La Diesel española, que tiene su cuartel general en la barcelonesa plaza de Catalunya número 9, no fabrica aquí ni un solo hilo.

TRASIEGOS

Todo el surtido de productos que expenden sus tiendas lo adquiere a otras firmas de la matriz OTB. Diesel Iberia, a su vez, revende el género sobrante a sociedades de la órbita de su accionista.

Entre idas y venidas de la mercancía, resulta que la subsidiaria venía declarando gruesas pérdidas desde que arribó a la capital catalana a comienzos del presente milenio.

INDICIOS

Tal circunstancia despertó las sospechas del fisco, que abrió inspección. La primera de las revisiones concluyó en 2015, con un acta de 944.000 euros, entre cuota e intereses, por el impuesto de sociedades de 2008-2010.

La dirección de Diesel Iberia no quedó satisfecha y elevó reclamación ante el Tribunal Económico Administrativo, pero este la desestimó.

MÁS CONTROLES

La empresa instó entonces un procedimiento de negociación entre las autoridades tributarias de Italia y España. Estas han suscrito un acuerdo que rebaja la factura de la entidad a 316.000 euros.

Queda pendiente otra revisión contable que Hacienda tiene en marcha. Atañe de nuevo al impuesto de sociedades, ahora de 2011 a 2014. El asunto medular es otra vez el precio asignado a los intercambios intragrupo.

Tras el pacto de los Gobiernos, Diesel ha calculado que el golpe podría entrañar un desembolso de 205.000 euros, que ya ha provisionado.

RESULTADOS

Al margen de estos avatares, la evolución de la filial catalana sigue siendo declinante un año más. En 2019 las ventas menguaron de 24,7 a 23,9 millones. Los resultados cambian de signo y pasan de 338.000 euros de beneficio a 147.000 de déficit.

Diesel Iberia registra fondos propios de 1,5 millones al cierre de diciembre, pero su fondo de maniobra está en números rojos.

RESPALDO

La holding del consorcio OTB ha manifestado mediante carta a los auditores su apoyo financiero. Asegura la continuidad de las operaciones y además amplía una línea de crédito que tiene abierta para su filial, de 2,7 a 3,9 millones.

Diesel Iberia realiza fuertes transacciones con tres entidades del grupo, que son el origen de sus contenciosos con Hacienda. Se trata de la italiana Diesel SpA, que le suministra ropa y prendas interiores; la francesa Brave Kid, vestuario para niños; y Diesel SpA, que le abastece de calzado y complementos.

PERMUTAS

De forma paralela, los artículos que carecen de salida se devuelven a Diesel SpA o se envían a Diesel Rags SRL, que a su vez los despachan en tiendas de grandes descuentos.
En los 17 ejercicios completos que Diesel lleva presente en España, ha contabilizado pérdidas en doce y ganancias en cinco.

FACTURACIÓN

El saldo conjunto arroja un quebranto de 16 millones. El giro de la casa baja de forma consecutiva desde el máximo de 2007, cuando alcanzó los 44 millones.

El entramado comercial de la marca transalpina se limita a cinco establecimientos. Están situados en Barcelona, Madrid y Lisboa, más los centros outlet de La Roca del Vallès y Las Rozas.

El local de Barcelona, el primero que inauguró la cadena en 2002, está situado en paseo de Gràcia-Diputació, junto al edificio de la Bolsa.

PASEO DE GRÀCIA

Ocupa un espléndido recinto esquinero de seiscientos metros cuadrados, dotado de amplios escaparates. El inmueble ha estado sometido a un frenético cambio de ocupantes, claro reflejo de la transformación que ha experimentado esta opulenta arteria barcelonesa en las últimas décadas.

Hasta finales de los años setenta albergó la sede de la tienda de regalos Magda, luego pasó a ocuparlo Banco de Navarra, que inauguró una oficina poco antes de naufragar. A continuación se instaló otra entidad financiera, Aresbank. A comienzos de los años noventa abrió una tienda de prendas de lujo la firma japonesa Isetán, pero perdió dinero a espuertas y acabó arrojando la toalla. En 1991, tomó el relevo la casa inglesa Laura Ashley. Por fin, en 2002 inauguró Diesel.

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