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La Federación Catalana de Tenis (FCT) vive durante estos últimos diez años la peor crisis económica de su centenaria historia. En el 2017 contaba con una deuda reconocida de 6,1 millones de euros cuando el organismo lo lideraba por aquel entonces el expresidente Joan Navarro.

Tan compleja era la situación en el principal ente tenístico catalán que en 2014 ya iba por el segundo Expediente de Regulación de Empleo (ERE). Esta acción fue defendida por la anterior junta directiva como una medida que perseguía un ahorro de 320.000 euros. Mientras, los trabajadores de la FCT denunciaban retrasos en el cobro de sus nóminas desde el año 2013.

EL PRIMER ERE

Pero es que en septiembre de 2013, el comité de empresa de la FCT ya había aprobado un primer ERE temporal que comportó un ahorro de 140.000 euros, aunque tuvo que readmitir a cuatro trabajadores que habían sido despedidos. Esta acción afectó principalmente a aquellos que tenían un sueldo más elevado. A finales de 2013, el ente activó el segundo ERE, pero los trabajadores de la FCT aseguraron que fueron "presionados" para validarlo.

Concretamente, los empleados explicaron que Inspección de Trabajo obligó a la empresa a darles las cuentas, pero se las entregaron desglosadas. “Nos han dado, por ejemplo, facturas de los trabajadores externos sin el IVA. Y el director general, en plena crisis, se subió el sueldo", criticaban hace siete años los trabajadores de la FCT en declaraciones a Diario Gol.

UNA NUEVA JUNTA QUE TRAJO AIRE FRESCO

En 2017, las ventanas de la FCT se abrieron de par en par tras la llegada de una nueva junta directiva, liderada por el abogado especializado en el sector deportivo, Jordi Tamayo. Este nuevo equipo ha impulsado durante los últimos tres años un plan estratégico a raja tabla con la intención de acabar con la deuda que acumulaba la organización.

Jordi Tamayo es el presidente de la FCT desde el año 2017 / FCT
Jordi Tamayo es el presidente de la FCT desde el año 2017 / FCT

En 2017 dicha cantidad ascendía hasta los 6,1 millones de euros. Pero, a finales del 2019, la entidad había reducido esta cantidad a devolver hasta los 2,8 millones. Este dinero se trata de compromisos pendientes de pago a bancos y proveedores.

DESHACERSE DE (CASI) TODAS LAS INSTALACIONES

La clave para entender este cambio ha sido la desinversión en activos patrimoniales, lo que le ha permitido al organismo reducir la plantilla. Esta decisión tuvo como consecuencia menos gastos de personal, que fueron subrogados por las compañías que ahora operan esos centros.

La deuda se ha rebajado con la venta de una parte del Complejo Deportivo Municipal de Tennis en Cornellà y también con la venta de Tennis de L’Hospitalet, dos operaciones por las que obtuvo 2,5 millones de euros. A estos dos proyectos se sumó la no renovación de la explotación del Tennis Vall d’Hebron, que ahora la gestiona la Unión de Federaciones Catalanas (UFEC). A día de hoy la FCT solo lleva el día a día del know-how tenístico, pero se ha desvinculado por completo de la gestión.

CORNELLÀ Y TOMÀS CARBONELL

El caso de la instalación de Cornellà es bastante particular. La cuestión es que este complejo municipal de tenis tiene una parte privada y otra pública. Esta segunda la tiene la FCT en propiedad hasta 2056. No se puede desprender de ella. Por lo tanto, solo se pudo deshacer de la privada.

Joan Navarro (izquierda), antiguo presidente de la Federación Catalana de Tenis con su sucesor en el cargo, Jordi Tamayo (derecha) / FCT
Juan Navarro (izquierda) y Tomàs Carbonell (derecha) / TWITTER

Al principio, Ferrovial estuvo interesada en esta parte. Ofreció hasta 4,6 millones pero las negociaciones no llegaron a buen puerto. Al final, en febrero de 2019, se la quedó el grupo UP, que preside el extenista profesional Tomàs Carbonell.

TAMAYO HACE BALANCE

Cuando la nueva Junta Directiva llegó al poder y algunos de sus miembros tuvieron acceso a los números que manejaban, una parte la nueva dirección se llegó a plantear la liquidación de la federación, una de las más clásicas en el panorama deportivo catalán. Pero los planes del actual presidente no pasaban por ahí y consiguió convencer a sus colegas de continuar. Pero se necesitaban cambios.

El presidente y su equipo están llevando a cabo un plan estratégico que pretende liquidar la deuda dentro de cuatro años. “Hemos hecho un cambio brusco, de abajo a arriba pero ahora todo el mundo, trabajadores y clubes, saben cómo está la federación y hacia dónde va”, afirma Jordi Tamayo en conversación con Metrópoli Abierta.

REDUCIR PERSONAL, LO MÁS DIFÍCIL

“Llegamos a tener cuatro instalaciones en Cataluña y 220 trabajadores. Ahora solo empleamos a 25 personas y la única instalación que tenemos en propiedad es la parte pública de la de Cornellà”, revela el joven abogado.

El momento más duro, según Tamayo, fue el momento en el que tuvieron que despedir a ocho empleados para intentar cuadrar las cuentas. El presidente tiene muy claro que la federación que él dirige, más aún con su situación financiera actual, no puede dar trabajo a más personas.

EL PRESIDENTE HABLA ENTRE LÍNEAS

“¿Cómo puede ser que hayamos llegado hasta aquí?”, se pregunta en voz alta Tamayo. Aunque el actual presidente comparta esta reflexión con este medio sí que aclara que prefiere mostrarse positivo y centrarse en el futuro del ente.

Preguntado por si va a tomar algún tipo de represalias hacia Joan Navarro, Tamayo deja claro que no va a llevar a los tribunales la gestión de la anterior directiva, que ha dejado a la federación en números rojos. Para evitar que esto no vuelva a pasar en el futuro, la actual junta ha propuesto dos opciones. La primera es que han empoderado a los clubes hasta tal punto que si en dos años la actual junta no liquida la deuda, los asociados tienen el poder de relevarla. Y la segunda, realizar un compliance penal para proteger a la institución.

EL FUTURO PASA POR LA FORMACIÓN

“Hemos tratado de cambiar el modelo de presente y de futuro de la federación. Ahora no dependemos al 100% de subvenciones”, asegura el dirigente de la FCT.

Tamayo es uno de los presidentes de federación catalanes más jóvenes. Tiene 37 años / FCT
Tamayo es uno de los presidentes de federación catalanes más jóvenes. Tiene 37 años / FCT

Una federación deportiva no tiene ánimo de lucro y lo que propone Tamayo es revertir todo lo que gane en formación para los deportistas y los entrenadores. “Hemos hecho un giro radical en las políticas de formación de la federación”, afirma el presidente.

CAMBIO CON LAS LICENCIAS

La federación también ha cambiado su política con la licencia para tenistas. Para que ésta sea federativa, la FCT ha optado por hacerla de octubre a setiembre y no de enero a diciembre, como hasta ahora.

En vez de becar a los jugadores directamente, los que tienen cierto futuro, la FCT los envía al Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat a entrenar entre ellos una vez por semana, por edades distintas. Además, la federación también les ayuda aportando psicólogos deportivos, aunque la mayor parte del año estos jóvenes valores del tenis catalán entrenan en su club.

Además, Tamayo y su gente también han ideado los Clubes de Excelencia. Es decir, si alguna entidad de tenis en Cataluña formar parte de esa idea, todos los niños y niñas de juveniles deberán estar federados y sus técnicos, inscritos en el registro oficial de entrenadores de Cataluña.

HUIR DE LAS ETIQUETAS

Tamayo y su gente no quieren que se vea al tenis como un deporte elitista. Por ello, buscan avanzar hacia “una comunidad digital del tenis catalán”.

También han procurado cambiar la sociología del tenis catalán porque entienden que, en el 2020, “ya no lo practica la élite”, asegura él. Según el joven dirigente, el tenis catalán tiene que ser cada día más dinámico porque, de esta manera, se podrá ampliar la base de practicantes de este deporte.

LA RELACIÓN CON LA ESPAÑOLA

Las relaciones actuales con la Real Federación Española de Tenis son “muy buenas”. Hasta el punto que Tamayo se encarga de las relaciones internacionales dentro de ella. Además, también es el representante del tenis catalán y español en el comité de la Fed Cup, la Copa Davis femenina.

Atrás quedó la época en la que los máximos dirigentes de la catalana y la española no se podían ni ver entre ellos. Esto sucedió a principios de la segunda década de este siglo cuando Joan Navarro lideraba la primera y José Luis Escañuela dirigía la segunda.

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