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Los negocios barceloneses, en su sentido más amplio no atraviesan un buen momento. El atentado de agosto y, especialmente, la inestabilidad económica han hecho mella en muchos establecimientos. Terrazas, hoteles y ejes comerciales han puesto el grito en el cielo para reactivar el consumo.

La llegada de turistas, por ejemplo, ha caído en octubre un 3,9% respecto a 2016, lo que, según el concejal de Turismo, Agustí Colom, no es tanto ante las previsiones tan negativas que había. Otras voces no son optimistas. Hace pocos días, el presidente del Gremi de Hotels, Jordi Clos hablaba de una caída media del 13% en octubre, que llegaba al 40% en algunos hoteles de lujo.

En un intento de revertir la situación, el gobierno de Ada Colau ha decidido poner en marcha una campaña de promoción comercial, El comerç de Barcelona sona bé, para las fiestas de Navidad, que estará en funcionamiento hasta el 19 de diciembre, "para superar la situación de incertidumbre económica que la inestabilidad política puede suponer", dice Colom

Los anuncios, con un coste de 260.000 euros, buscarán un remonte del consumo y poner en valor el comercio de proximidad y de barrio, así como los mercados. Pero, durante este período navideño, la campaña irá especialmente dirigida a los comercios del centro, más afectados por el impacto del atentado de agosto. La promoción tendrá continuidad en el tiempo y se volverá a activar en febrero, abril y noviembre del 2018.

100 KM DE LUCES

La citada campaña es uno de los platos fuertes de la Navidad en Barcelona, que arranca este jueves con el tradicional encendido de luces, este año en la Ramblacomo homenaje a la respuesta de la ciudad al atentado de agosto. Hasta el dia 6 de enero se iluminarán más de 400 tramos de calles, unos 100 kilómetros lineales de luz.

Junto a las luces, los mercados navideños son los que más madrugan, y desde este viernes ya se podrán visitar la Fira de Santa Llúcia --en la avenida de la Catedral, hasta el 23 de diciembre--, y el mercado de la Sagrada Família, también hasta dos días antes de Navidad. 

Barcelona contará este año con dos pesebres. Al tradicional de la plaza de Sant Jaume, que cada año suele generar polémica, se le unirá otro en el patio del Museu Frederic Marès, que estará abierto hasta el 2 de febrero, diseñado por la Associació de Pessebristes de Barcelona. Junto al pesebre de la plaza de Sant Jaume, este año elevado y fabricado con planchas de metracrilato, se instalará un arbol de Navidad de 15 metros.

La plaza de Catalunya será el epicentro de las actividades infantiles y juveniles, junto al Festival de la Infància, en Fira de Montjuïc del 27 al 30 de diciembre. Lejos queda ya la contaminante pista de hielo para patinar que colocó el alcalde Xavier Trias. Ahora Colau apuesta, hasta el 4 de enero, por juegos, espectáculos, deportes, arte efímero y una feria de consumo responsable.

La tradicional fiesta de Fin de Año tendrá lugar en la avenida de Maria Cristina, con un espectáculo dirigido por Miquel Setó, con luz, agua, fuegos artificiales y música. Y el 5 de enero, Barcelona acogerá la llegada de los Reyes Magos. La cabalgata se iniciará a las seis de la tarde junto al parque de la Ciutadella.

En un intento de descentralizar las Navidades, los distritos acogerán más de 1.000 actividades, desde cabalgatas y mercados navideños, a ferias del juguete solidario y espacios lúdicos.

La ciudad contará también este año con un plan especial de seguridad en la zona centro y en la Sagrada Família, donde se prevé que hayan más aglomeraciones.

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