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Los vecinos del paseo de Sant Joan sabían que con la llegada del mercado provisional de la Abaceria sus vidas darían un giro. En este caso, ha sido de 180 grados. De la tranquilidad han pasado al caos absoluto desde su apertura el pasado 20 de julio. Es por eso que en la última audiencia pública del Distrito de Gràcia, algunas vecinas han abierto su abanico de peticiones al regidor de Barcelona En Comú, Eloi Badia, con el fin de mejorar su situación.

La primera de las peticiones, la más urgente: ¿Hasta cuándo estará ahí el mercado provisional? Según calcula el consistorio, “en enero empezará el derrumbe del antiguo mercado que durará seis meses por el tema del amianto”. Una vez terminado, se procederá a la nueva construcción que “se alargará 24 meses”. Es decir que, como muy pronto, el mercado definitivo estaría terminado en 2022, más tarde de lo previsto. El caso es que, a día de hoy, el centenario mercado de la Abaceria se ha convertido en una especie de carcasa desfasada, inerte, vacía: un pegote urbanístico en el corazón de Gràcia.

FUERTES RUIDOS

Más allá, en el paseo de Sant Joan, los vecinos tienen que tragarse los fuertes ruidos. Tal como han detallado, sufren “un ruido nocturno amplificado debido a la construcción del mercado”. Es por eso que han denunciado que están “más expuestos al ruido por la carga y descarga en el mercado”. Y en este sentido, piden que las entradas y salidas de camiones se produzcan a las ocho de la mañana “y no a las seis menos cuarto como pasa ahora”.

Por otro lado, han hecho hincapié en la problemática del autobús. “Justamente donde está ubicado el mercado (entre Indústria y Sant Antoni Maria Claret) hay una parada de bus por donde pasan cinco líneas y dos de ellas son nocturnas”, han lamentado. Por eso, han solicitado “que se muevan las paradas” y que se “valore” la desviación del tráfico de bajada por la calle Bailèn, para así descongestionar el paseo de Sant Joan. En este punto, Eloi Badia y los vecinos han coincidido. “Existe la idea de pacificar la zona del paseo de Sant Joan”, ha insistido el concejal, en línea con otras acciones del consistorio: pacificar, una y otra vez.

EXCESO DE VEHÍCULOS

Con la nueva construcción se han eliminado algunas plazas de vehículos para los vecinos y el tráfico se ha colapsado. “Ya sabíamos que habría un gran flujo de personas y poca seguridad vial”, han especificado. Y no solo eso. También hay poco espacio para los peatones. “Con la construcción queda restringido a un pasillo muy estrecho”, han detallado. Además, han revelado que durante la noche algunos coches quedan “mal aparcados”. “Pedimos un poco de sensibilidad y unas pequeñas medidas para mejorar la situación”, han suplicado al consistorio.

La enorme carpa provisional –cuyo diseño es moderno– ocupa 1.900 metros cuadrados de superficie y su coste ha ascendido a los 3,2 millones de euros. En su interior hay 43 establecimientos alimentarios y 13 paradas no alimentarias al exterior. En cualquier caso, la distribución del espacio comercial interior tiene en cuenta tanto la ubicación de las paradas en el edificio histórico como motivos logísticos.

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