Una frase en la pared desencaja a los usuarios que cogen el metro en Fontana. “Ruge (sic), 15 años sin ti”, en catalán. La pintada de los anarquistas –con su correspondiente símbolo– se repite una y otra vez en Gràcia junto con otras proclamas de carácter –y trasfondo– similar. La reivindicación se ha producido justamente durante la fiesta mayor del barrio. Pero, ¿quién es ‘Ruge’ y por qué constituye un icono para los okupas barceloneses? ¿A qué se debe esta potente campaña justo ahora?

La historia empieza así. Las fiestas de Gràcia –como es sabido– son alabadas por barceloneses y turistas, pero a algunos colectivos y organizaciones okupas les sienta como un jarro de agua fría la visita de millones de personas al barrio. Les molesta que vayan sacando fotos de los decorados para subirlas a Instagram. Les incomodan los foráneos juergueros que toman mojitos en vasos de plástico. Es por eso que organizan fiestas alternativas y autogestionadas repartidas en ocho puntos que se oponen a “la masificación” y apuestan por una festividad de resistencia y denuncia. En este marco, surgen concentraciones como la que organizaron a favor de ‘Ruge’.

La pintada que condena la muerte de Roger Albert en Gràcia / A. E.
La pintada que condena la muerte de Roger Albert en Gràcia / A. E.

ROGER, ASESINADO EN 2011 POR UN NEONAZI

Roger Albert, el individuo en cuestión, fue asesinado durante las fiestas de Gràcia el 15 de agosto de 2004. El autor de los hechos, el neonazi Aitor Dávila, fue condenado a 11 años de cárcel por dejar a este joven okupa en un coma que lo indujo a la muerte cuatro meses más tarde. La sentencia fue rechazada por los colectivos anarquistas de la ciudad. Y todavía lo sigue siendo hoy.  

La pena –no exenta de polémica– fue insuficiente para muchos. Los antifascistas salieron a la calle para “organizar su rabia” y exigir justicia por la puñalada que le clavó durante una pelea entre dos bandas opuestas, cada una en su extremo. "Ni olvido ni perdón", dijeron entonces. Y así dicen también ahora, 15 años después. Para reivindicar su muerte, han pintado frases como la mencionada anteriormente y otras que aseguran que “nunca muere quien nunca se olvida”.

Una frase recuerda a Roger, el okupa fallecido / P. B.
Una frase recuerda a Roger, el okupa fallecido / P. B. 

Un centenar de personas se concentraron en Fontana a modo de protesta y estamparon un mural con una chupa de cuero que caracterizaba al joven. “Roger, cierran las calles en tu memoria. Te echamos de menos”, pintaron en otra zona, en catalán y con erratas. “Las fiestas de Gràcia siempre son y serán solidarias con todas las luchas contra la represión, la impunidad y el abuso de poder”, subrayan los antifascistas.

CASOS SIMILARES

Asimismo, han decidido “cambiar” el nombre de algunas calles con otros casos que ellos consideran desproporcionados. Por ejemplo, el de Pedro Álvarez, un joven de 20 años que murió de un disparo en la cabeza el 15 de diciembre de 1992 en L'Hospitalet de Llobregat. El suceso se desencadenó tras una discusión con un agente de la Policía Nacional. Fue detenido, pero después quedó en libertad. Nadie ha sido juzgado por el presunto asesinato y el caso prescribirá pronto, en 2020. Sus amigos, familiares y compañeros de militancia le recuerdan de forma asidua: es habitual encontrarse con pintadas en Barcelona donde piden justicia por el caso del joven. 

Otro de los protagonistas de esta peculiar campaña impulsada por los anarquistas barceloneses es Pavlo Fyssas, un rapero antifascista griego. Fue asesinado el 18 de septiembre de 2013, cuando tenía 34 años, por un militante del partido neonazi Amanecer Dorado, en un bar en el que estaba viendo un partido de fútbol. Giorgos Roupakios confesó la autoría, y está bajo custodia policial.

PASADO ANARQUISTA

Así, los colectivos anarquistas aprovechan la llegada de las Fiestas de Gràcia para visibilizar sus luchas (y memoria) y hacerse un hueco en una ciudad que ha perdido casi por completo su pasado rojinegro.

Y es que Gràcia es, junto con Sants, uno de los escasos rincones de Barcelona donde todavía perdura la militancia anarquista. Con los años, esta ideología ha perdido fuelle en una ciudad que hace un siglo fue bautizada como La Rosa de Foc, y que se erigió durante el primer tercio del siglo XX como la capital por excelencia del anarquismo en Europa.