Manuel Valls defiende que el Museu d'Art Contemporani de Barcelona (MACBA) pueda ampliarse en la capilla de la Misericòrdia tal y como aprobó el pleno municipal en 2013, cuando bajo el mandato del alcalde Xavier Trias, el espacio se cedió al museo. Posteriormente, el consejo general del MACBA, del que forma parte el Ayuntamiento, ratificó que la ampliación se llevara a cabo en el equipamiento religioso. El exprimer ministro francés ha reclamado también ejecutar con urgencia el CAP del Raval Nord y ha recordado que hay cuatro ubicaciones alternativas.

Según el líder de una plataforma transversal que cuenta con el apoyo de Ciutadans y Lliures, entre otros partidos, Ada Colau ha enfrentado a los sectores de salud y cultura por un problema que ha creado ella misma. Para Valls, ambas mejoras son posibles y el Raval tiene capacidad para albergar los dos equipamientos sin necesidad de que se genere una confrontación.

6.000 OBRAS SIN EXHIBIR

El exalcalde de la localidad francesa de Évry ha subrayado que el MACBA, ahora mismo, no dispone de espacio suficiente para exponer 6.000 obras y ha destacado que cualquier gran ciudad europea y mundial cuenta con un museo de arte contemporáneo para exhibir su colección permanente y otras de itinerantes. “Si queremos que Barcelona sea una capital cultural de referencia, hay que ampliar el museo”,

Según Valls, que ha destacado que el MACBA ya tiene prevista una dotación de 5,5 millones del Ministerio de Cultura y de Europa para su ampliación, el Raval Nord necesita un nuevo CAP, pero ha criticado que Colau se cierre en banda a buscar una nueva ubicación. El alcaldable ha recordado que hay otros emplazamientos donde podría construirse el CAP. Dos de ellos se encuentran en la plaza de Terenci Moix, otro en una calle junto a plaza de Joan Coraminas y una cuarta en un solar de la Facultad de Geografía e Historia que tiene la Universitat de Barcelona (UB) en la calle de Montalegre.

En opinión del político francés, Colau ha destapado el caso del CAP a pocos meses de las elecciones para desviar la atención de otros problemas, como la inseguridad y la vivienda. Para Valls, la reivindicación de los vecinos es legítima porque hace 12 años que esperan un nuevo CAP.