Cinco floristerías de la Rambla están sin agua corriente. Desde hace tres semanas. Una cañería muy antigua reventó a principios de febrero y desde entonces están sin suministro. Los responsables de los negocios tienen que estar cargando cubos durante todo el día arriba y abajo para evitar que las plantas se sequen. Hasta el momento el Ayuntamiento de Barcelona, de quien dependen estos establecimientos, no les ha sabido decir cuándo volverán a tener agua. Las instalaciones rotas no dependen de Aigües de Barcelona, han asegurado fuentes de la compañía.

Metrópoli Abierta tuvo conocimiento del problema de las floristas el pasado viernes. Ese mismo día, este medio habló con la regidora de Comercio, Montserrat Ballarín, que confirmó que problema persiste desde hace 20 días. La edil socialista explicó que se produjo un reventón, a la altura del mercado de la Boqueria, que llenó una parte del paseo de agua. La avería es de difícil arreglo y "sustituir el tramo afectado es muy caro", dijo la regidora. "Se está buscando una solución, pero no está resultando fácil. Son unas instalaciones muy antiguas". Aseguró que de vez en cuando los comercios tienen agua, pero lo cierto es que los afectados están cada vez más enfadados y preocupados por la situación que viven.

ESTANTES CON CUBOS

Las floristas de la Rambla tienen unos grandes estantes de ruedas que suelen utilizar para transportar plantas. Ahora, a raíz, del problema con el agua, han tenido que dar un nuevo uso a este mobiliario. Según ha explicado La Vanguardia este domingo, los comerciantes llenan las estanterías de cubos y van hasta otras paradas para rellenar los recipientes, de unos 25 litros, y evitar así que las flores se marchiten. En otras ocasiones, no les queda más remedio que subir hasta la fuente de Canaletas, esquivando a turistas y paseantes.

Según el presidente de la asociación de Amics de la Rambla, Fermín Villar, lo que está pasando es una más "de la mala gestión de la flor" en la Rambla. "La quieren matar pero no se muere. En el Ayuntamiento hay mucha burocracia y poca sensiblidad. No aceptaremos que las floristas no tengan agua o que se les diga que vayan a buscarla a la fuente del Pla de la Boqueria cuando está seca desde hace años". Villar achaca el problema del agua a una falta de mantenimiento.

Estos puestos de la Rambla, una de las principales tradiciones del popular paseo, dependen del Instituto de Mercados de Barcelona, un organismo municipal que gestiona estos equipamientos de alimentación y otros servicios, como el de los Encants de Glòries. En concreto, las floristas son unas paradas más del mercado de la Boqueria, situado justo delante de dónde se ha producido el incidente. De hecho, el contador del agua es del Instituto de Mercados y no de Aigües. Si las instalaciones fueran de la empresa, el problema ya estaría resuelto, afirma un portavoz. Villar añade que las floristas pagan un cuota al Ayuntamiento, que incluye el agua.

AFECTADO EL METRO

El reventón tuvo lugar el 4 de febrero. Ese día, el consistorio avisó a los titulares de los negocios que tenían que cortar el agua porque una fuga había afectado incluso a las instalaciones del metro. Por debajo de la Rambla pasa la L3, que en el paseo tiene dos paradas, Liceu y Drassanes. El presidente de Amics de la Rambla afirma que es habitual que en los andenes de la estación de Liceu caiga agua.

Unos días después del reventon, les informaron que no encontraban donde se había producido la avería. Tres semanas después siguen sin haber recuperado el suministro. Puntualmente, reconoce una florista, tienen agua. Así, por ejemplo, pasó la víspera de San Valentín, uno de los días con más ventas del año para estos comercios. El presidente de Amics de la Rambla afirma que es habitual que en los andenes de la estación de Liceu caiga agua.

16 PARADAS

En la Rambla hay 16 paradas de venta de flores, pero solo 12 siguen abiertas, precisa Villar. Cuatro han cerrado en los últimos años. Uno de los negocios bajó la persiana tras el atentado de 2016, los responsables de dos de los comercios se han jubilado y un cuarto ha cambiado de trabajo. Difícilmente, alguien cogerá una de esta concesiones, que son muy caras y poco rentables. Muchas de las floristas sobreviven de vender otros productos, incluso souvenirs para turistas.

Desde Amics de la Rambla se defiende dar un impulso a la venta de flores en el paseo. Por eso insisten cada año en organizar la fiesta del Roser, que cuesta a la asociación unos 15.000 euros, desvela Villar. "Lo hacemos por el retorno social que tiene". La entidad subraya que el consistorio les escucha y pone interés, pero todavía sigue esperando que el gobierno municipal ponga dinero para promocionar la flor en la Rambla, una actividad tradicional que podría acabar perdiéndose.