La tradicional ofrenda floral a Rafael Casanova, que marca el inicio de las celebraciones de la Diada de Catalunya, ha acabado con un tirón de orejas a Mariano Rajoy y Carles Puigdemont por su actitud respecto al referéndum del 1 de octubre. Las alcaldesas de Barcelona y de L'Hospitalet, Ada Colau (BComú) y Núria Marín (PSC), han coincidido con Puigdemont en el acto institucional y han aprovechado la ocasión para hacer reproches a ambos dirigentes, aunque por motivos diferentes.

Colau, que todavía no ha dado una respuesta definitiva sobre qué papel jugará el Ayuntamiento de Barcelona el 1-O, ha advertido al presidente del Gobierno de que “un buen gobernante debe saber escuchar las demandas del pueblo; en este caso, de Catalunya, donde son muchas las voces que piden algo tan básico como un referéndum". La alcaldesa de Barcelona ha criticado la actitud inmovilista de Rajoy y le ha pedido que no se siga “escondiendo detrás de jueces y fiscales”.

Marín conversa con Puigdemont ante la atenta mirada de Colau / EFE/Marta Pérez
Marín conversa con Puigdemont ante la atenta mirada de Colau / EFE/Marta Pérez

DEJEN TRANQUILOS A LOS ALCALDES

Puigdemont ha mantenido una conversación de un par de minutos con Colau y Marín tras la ofrenda en la que la alcaldesa de L'Hospitalet le ha pedido que “deje tranquilos a los alcaldes”, en alusión al referéndum. Los dirigentes han coincidido a pie de calle a pocos metros del monumento a Casanova y han hablado en un tono aparentemente distendido, situación que ha aprovechado Marín para reclamar al presidente de la Generalitat que rebaje la tensión y no aliente a los ciudadanos a enfrentarse a los alcaldes que, como ella, ya han mostrado su rechazo a facilitar el referéndum. 

La crispación ha aumentado después de que el Tribunal Constitucional declarara ilegal la ley del Referéndum y la convocatoria del 1-O. A pesar de las advertencias del tribunal, Puigdemont ha emplazado a los ciudadanos a presionar a sus representantes municipales y decirles:  "Mírame a los ojos y dime, '¿me dejarás votar o impedirás que vote?'". Nada más aprobar la controvertida ley, Puigdemont envió una carta a todos los municipios en la que daba 48 horas para confirmar la disponibilidad de los locales que normalmente se usan como colegios electorales, lo que ha obligado a todos los consistorios a posicionarse respecto al 1-O.   

COLAU SIGUE SIN DECIDIRSE

Las presiones que ha recibido Colau para que se posicione a favor o en contra del referéndum no han hecho cambiar la postura de la alcaldesa, que se mantiene en una postura intermedia. “Tengo muy claro que es mi responsabilidad preservar la seguridad de la institución y de los trabajadores”, ha dicho. “También es mi obligación proteger y garantizar los derechos de libertad y de participación democrática de todos los ciudadanos”. Por eso, ha concluido, intentarán “hacer todo lo posible para facilitar la participación de los ciudadanos en la movilización del 1 de octubre”.

Por su parte, los líderes de CCOO y UGT en Catalunya, Javier Pacheco y Camil Ros, han pedido a la Generalitat que proteja a los funcionarios de cara al 1-O y que den “todas las órdenes por escrito” para evitar malentendidos. Los sindicatos han recordado que no tienen constancia formal de la celebracón del referéndum y que el Govern no les ha informado de qué papel jugarán los funcionarios.