La política es discurso. Y el discurso es hegemonía. ¿Y cómo conseguir la hegemonía política en Barcelona? Marcando el imaginario colectivo con una serie de ideas propias. Pocas semanas restan para que lleguen las vacaciones y en el Ayuntamiento se empieza a vislumbrar el turismo como mono-tema. Esta vez, marcado por el conflicto abierto en canal entre vecinos organizados y la llegada de las primeras mareas extranjeras. En la Casa Gran los despachos ya afilan consignas.

OPERACIÓN: ACOLARRAR A COLAU

La intención de la comisión extraordinaria de este jueves ha buscado el titular. Un titular a costa de 5 escasos minutos de discurso, enarbolando o destruyendo el sector turístico. Quienes han jugado con las blancas han sido los integrantes del grupo Demòcrata, Ciutadans y el Partido Popular. Ellos han sido los primeros en mover ficha con la presentación de la proposición que acusaba al Gobierno municipal de criminalizar el turismo. ¿Qué aliado necesitaban para ganar la partida? ERC.

Los republicanos, presumibles socios del Gobierno a la hora de votar medidas que centrifugan el turismo, le han dado la espalda a Colau y se han alineado junto a PP, C's y la antigua CiU. Según su consejera, Trini Capdevila, “la turismofobia no ayuda a preservar la imagen de Barcelona”. Y esa imagen ha sido el quid de la cuestión.

CONDENAR, CONDENAR Y CONDENAR

Casi toda sesión se ha basado en la condena verbal de los accidentes contra hoteles que se han producido en Sants, Poblenou y Gràcia. Según la edil del grupo Demòcrata, Sònia Recasens, el conflicto ha sido “alentado por la campaña electoral de quienes están en el Gobierno”. “Costó mucho posicionar la ciudad; desde ICV y el PSC sabrán de qué les hablo”, ha añadido Recasens mientras se dirigía al regidor de Turismo, Agustí Colom. Según la consejera demócrata, él y sus compañeros de Barcelona en Comú son quienes “provocan que determinadas protestas vecinales acaben en conflicto”.

Pero volviendo al tema... si bien no sorprende que la derecha condene las acciones vecinales contra los hoteles; sí que puede resultar singular que, quienes hicieron de la acción directa una forma de hacer política, ahora se dediquen a reprobar los hechos. “Condenamos el vandalismo”, ha vuelto a repetir Colom. Sin embargo, no se ha estado de correr un tupido velo al incidir en que el tema de hoy “no va de condenas, sino qué hacer delante de la masificación turística”.

Agustí Colom, Carina Mejías y Gerardo Pisarello / DGM

DOBLES DISCURSOS Y DESCONOCIMIENTOS

Los dos cuerpos del Gobierno municipal, por bien o por mal, no son siameses. Si bien desde el barco de los comuns Colom ha querido destacar que su ejecutivo ha sido el único que ha “encarado” el problema de la masificación turística; su homóloga socialista, Montserrat Ballarín, no ha dejado de abrazar las gratitudes y beneficios que aportan los extranjeros: “El turismo es bueno para la ciudad”. Y ya. Ni una autocrítica.

Desde Ciutadans, el edil Koldo Blanco no ha hecho más que relacionar la “cadena de ataques” con una supuesta planificación por parte de “grupos organizados”, “amparados por un relato ideológico que señala al turismo como el principal problema de esta ciudad”. De hecho, Blanco ha asegurado que gracias al turismo algunos barrios tienen un mejor aspecto. Afirmación sin más argumento que él mismo ha terminado echando por tierra al sembrar su propia duda: “Yo no sé si el turismo expulsa al vecino”. ¿Desconocimiento?

EL PP UTILIZA UN EPISODIO NAZI PARA AREMETER CONTRA COLAU

A lo largo de la comisión extraordinaria, el representante del Partido Popular, Javier Mulleras, ha utilizado reiteradamente una expresión que buscaba ser titular de prensa, pero que olvidaba un cruel trasfondo. Según Mulleras, “quien siembra turismofobia, recoge cristales rotos”. Tal como ha relatado el edil popular, “sembrar turismofobia es culpabilizar al turismo de todos los males que tiene Barcelona”, en referencia a la actitud del ejecutivo municipal. Pero la recogida de los cristales rotos, más que hacer una metáfora de las consecuencias de los supuestos ataques, rememoran el pasado más oscuro del nazismo.

Para refrescar un poco las clases de historia, hay que recordar que, en la Noche de los Cristales Rotos ocurrida la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938, las tropas de asalto nazis lincharon y asesinaron a ciudadanos judíos. Todo, mientras las autoridades alemanas se lo miraban sin mover un dedo. Episodio que ahora el PP compara sutilmente con los lanzamiento de huevos contra hoteles o el cántico de consignas como 'guiris go home'.

LA CUP SE VUELVE A QUEDAR SOLA

La consejera de la CUP – Capgirem Barcelona, Maria José Lecha, se ha vuelto a quedar sola en sus críticas contra el sector turístico. Tal como ha denunciado, “el turismo no genera riqueza, sino beneficios rápidos para unos cuantos”. A su forma de interpretar la coyuntura actual, los empresarios disponen de la ciudad cuál “parque temático” para “enriquecerse a costa de la vida de los vecinos”. Lo único que generan son “puestos de trabajo pagados a jornada de esclavo”, opina.

Lecha sostiene que la campaña sobre la 'turismofobia' forma parte de “una estrategia calculada y perversa; un relato de confrontación entre vecinos y turistas”; cuando “la confrontación real es entre los poderes económicos y los vecinos de los barrios”. Circunstancia ante la cual, la consejera ha reprochado a los comuns que ahora “agachen la cabeza”. Crítica a la ambigüedad del discurso del Gobierno, atizado tanto por la derecha como por la izquierda.