Finalmente, el Gobierno municipal ha decidido soltar el pedal de las aportaciones económicas al Circuit de Catalunya, pero se dejará llevar por la inercia. La alcaldesa Ada Colau retirará progresivamente las ayudas públicas al equipamiento deportivo. No pisará el freno en seco. Por ello, a lo largo de este mandato las subvenciones nunca desaparecerán.

La desaceleración en ayudas a la infraestructura se hará de forma escalonada. Si bien a principio de legislatura el Ayuntamiento de Barcelona aportaba 4 millones de euros, en este 2017 se inyectarán 3 millones, para luego ingresar 2,5 millones en 2018 y 1,5 en 2019. Tal como esgrime el regidor de Empresa, Agustí Colom, las aportaciones se llevan a cabo para “mantener la viabilidad económica del circuito, hasta que este tuviese la capacidad de poderse autofinanciar”.

NO ES SOLO LA "MARCA BARCELONA"

De hecho, Colom ha asegurado que la intención de las aportaciones no iban encaradas solamente a potenciar la “marca Barcelona” [en referencia al nombre del circuito -de Barcelona-], sino que debían servir para crear un circuito que fuese “dinamizador del territorio” y que “convirtiese los importes que se le facilitaban en una actitud y una actividad” relacionada con la “actividad económica sostenible”.

Ahora, con la retirada progresiva del consistorio barcelonés, la Generalitat de Catalunya se tendrá que poner las pilas para llenar el vacío económico que dejará la Casa Gran en las cuentas del organismo. De hecho, la institución autonómica es la responsable de subsanar los desfalcos económicos que pueda tener el Circuit. Es decir, si los resultados del ente queden en números rojos, la Generalitat tiene que inyectar dinero para subsanar el déficit.

Colom ha insistido en que esta retirada progresiva de la administración local “permitirá ganar tiempo” a la Generalitat. Un tiempo en el que deberá encontrar otras vías de financiamiento. “De aquí la llamada al sector privado para que se comprometa con el circuito y también desarrollen compromisos de esponsorización que permita a la infraestructura tirar adelante”, señalaba el regidor. Ahora, “es a la Generalitat la que le toca hacer la promoción” y llenar la hucha “con recursos propios”, ha terminado por sintetizar el teniente de alcalde, Jaume Collboni.