Alrededor de unas tres horas horas estuvo cerrado el único acceso de entrada y de salida de autocares de la Estació del Nord. Unos 60 vehículos se quedaron sin poder entrar ni salir, según informaron algunos trabajadores de la estación. A primera hora de la mañana, hacia las 07:00, un grupo de unas 50 personas se sentó en el suelo y bloqueó la estación.

La protesta forma parte de la huelga general convocada para el 8 de noviembre por la situación política y contra el encarcelamiento de los exconsellers y de los presidentes de la ANC y Òmnium, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart.

Entre los manifestantes del CDR (Comité de Defensa de la República) que actuaron en la Estació del Nord había dos concejalas de la CUP en el Ayuntamiento de Barcelona, María José Lecha y Maria Rovira. Hubo gritos a favor de la República, consignas en las que se pedía libertad de los exconsellers encarcelados y de los presidentes de la ANC y Òmnium, y peticiones a los Mossos que no actuaran con violencia.

SACADOS A LA FUERZA

No fue hasta las pasadas las 10:00 horas que los Mossos desalojaron al acceso de la estación. A casi la mitad de los activistas, la policía los tuvo que sacar uno a uno a la fuerza, arrastrándolos. Hubo momentos de tensión, cierta resistencia pasiva, pero los forcejeos no fueron a más y los agentes no se tuvieron que emplear con especial dureza. En ningún momento hicieron uso de la porra --que este cronista viera--, aunque una persona tuvo que ser atendida por los servicios de emergencia.

La concejala de la CUP, María José Lecha, fue una de las personas que los Mossos tuvieron que sacar a la fuerza, llevándola a brazos. Lecha explicó que estaba allí como "vecina del barrio" no como cargo municipal. Los agentes, como al resto de personas que desalojaron de la sentada, identificaron a Lecha. Los Mossos eran conscientes que se trataba de una concejala. Rovira salió por su propio pie cuando se dio por finalizada la protesta.   

 

Los Mossos han actuado contra el CDR que bloqueaba el acceso a la Estació del Nord / J. S.

Los Mossos desalojaron únicamente la mitad de la sentada, hasta que quedara el paso suficiente para que los autocares pudieran empezar a circular. Una viajera, Manuela García, criticó la protesta, que calificó de "huelga política". García viajaba a Zaragoza y no sabía a qué hora saldría.

Un par de agentes explicaron que el motivo del desalojo era para garantizar que se cumplieran los servicios mínimos. Otro dijo que la huelga no era legal y que ese el motivo de la retirada de los manifestantes. El policía no debía saber que el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) desestimó el recurso de la patronal Foment del Treball para supender la huelga de manera cautelar.

Los agentes antidisturbios cerraron con las furgonetas una parte de la entrada y salida de la estación para evitar que se produjera una nueva protesta.

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Los Mossos retiran a un manifestante/ JORDI SUBIRANA