Los más concienciados con el medio ambiente sienten remordimientos cuando, para ir de pícnic o celebrar una fiesta de cumpleaños, compran cubiertos de plástico desechables que acaban en la basura. Pero próximamente tendrán una alternativa realmente sostenible: comerse la cubertería después de comer. Laura Gispert (Sant Cugat, 1994), exalumna del Grado en Diseño de la Escola Universitària Elisava de Barcelona, ha creado Voilà, una marca de cubiertos comestibles, para erradicar el plástico de un solo uso, que saldrá al mercado en febrero.

“La idea surgió del problema con el que me encontraba cuando hacía pícnics en la playa o la montaña. Intentaba no usar cubiertos de plástico para no generar residuos, pero cuando llevaba los de casa luego no sabía qué hacer con ellos y era incómodo tener que guardarlos para limpiarlos”, explica la joven diseñadora en conversación con Metrópoli Abierta.

Taza y cucharilla comestible que ideó Gispert para su TFG/ ELISAVA
Taza y cucharilla comestible que ideó Gispert para su TFG / ELISAVA

DE LA UNIVERSIDAD AL MERCADO  

Por ello, cuando le tocó hacer su Trabajo de Fin de Grado (TFG) lo tuvo claro. Idearía unos cubiertos biodegradables y comestibles que, a su vez, ofrecieran un valor añadido: una experiencia gastronómica.

Durante el periodo de investigación para su TFG ideó toda una vajilla hecha con distintos materiales como harina, agua, semillas y gelatinas de distintos sabores. Pero Mariana Eitler, la tutora de su trabajo, enseguida vislumbró el potencial del proyecto, y la empujó a centrarse en una idea más sencilla que pudiera ejecutarse en la vida real. “Ella vio que esto resolvía un problema actual y debía enfocarlo al gran consumo”, recuerda Gispert. Y es precisamente lo que ha hecho.

Cubertería comestible y biodegradable 'Voilà', ideada por Laura Gispert/ ELISAVA
Cubertería comestible y biodegradable Voilà, ideada por Laura Gispert / ELISAVA

USAR Y COMER

De todo esto hace ya dos años y desde entonces no ha parado hasta dar con la fórmula idónea para producir los cubiertos de “usar y comer” de forma masiva, sustituyendo los de usar y tirar. Pero encontrarla no ha sido fácil. “Hemos tardado en hallar un equilibrio. Los cubiertos tenían que ser funcionales, pero lo suficientemente blandos como para no romperte un diente al comértelos. También era importante que tuvieran un gusto agradable para todo el mundo”, explica la diseñadora. Para ello ha contado con el apoyo del reconocido pastelero –y socio fundador de la escuela de pastelería Espai Sucre– Xano Saguer, que al principio de todo este proceso le echó una mano en la búsqueda de los ingredientes.

Vaso comestible de la marca 'Voilà' / ELISAVA
Vaso comestible que la joven diseñadora ideó para el TFG / ELISAVA

A QUÉ SABEN

Finalmente, el componente principal de la cubertería que ha ideado es la harina de arroz y tiene un sabor neutro, similar al de los palitos de pan. No obstante, ya está trabajando en una gama dulce orientada a las heladerías o cafeterías. Además, toda la colección es vegana y apta para los intolerantes al gluten. Pero lo más importante es que es realmente funcional. “Puedes perfectamente tomarte una sopa o un café sin que se te deshaga la cuchara, pinchar con el tenedor un trozo de carne o cortar fruta o pescado con el cuchillo”, comenta Gispert. Además, como es biodegradable, aquellos que no hayan dejado hueco para los cubiertos pueden tirarlos al orgánico, o incluso abandonarlos en la naturaleza, porque se descomponen en 30 días.

AMBICIÓN

“Las alternativas que hay ahora mismo para el plástico no son realmente sostenibles. En cambio de esta forma los residuos desaparecen por completo. Si doy una fiesta en casa, mis amigos se comerán los cubiertos. Y los que sobren se los daré a mis perros”, explica la exalumna de Elisava.

Vajilla comestible ideada por Laura Gispert para su TFG/ ELISAVA
Vajilla comestible ideada por Laura Gispert para su TFG / ELISAVA​

Por ahora, los productos de Voilà se distribuirán a nivel empresarial, pero la idea es que acaben vendiéndose en los supermercados, donde un pack de cubiertos costaría más o menos lo mismo que una caja de galletas, alrededor de tres euros. “También he pensado en complementar una gama de cubiertos para el día a día con una gama alta, que venga con un packaging más lujoso y sirva para llevarlos como detalle cuando vas a casa de alguien, como quién lleva vino. La gente diría, yo traigo los cubiertos”, imagina. La aspiración de la diseñadora es ambiciosa. Quiere que todo aquel que use cubertería desechable, desde el consumidor directo que celebra un fiesta infantil hasta una aerolínea, una heladería o una cafetería, sustituya los contaminantes cubiertos de plástico por los de Voilà, o las siguientes marcas de cubertería comestible que surjan.

PROYECTO PREMIADO

La creadora no es la única que cree en su potencial. La iniciativa ha ganado el primer premio Innofood 2020 —dotado con 12.000 euros—, un programa impulsado por Barcelona Activa y Mercabarna que da apoyo a la creación de empresas innovadoras que mejoren cualquier parte de la cadena de valor del sector alimentario. Se ha valorado que Voilà sea una empresa respetuosa con el medio ambiente y que favorezca los hábitos de alimentación saludables.

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