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En una manzana delimitada por las calles Muntaner, Reus, Sant Gervasi de Cassoles y Bisbe Sivilla, se alza la Vil·la Florida: el último testimonio del término municipal de Sant Gervasi de Cassoles, hasta su anexión a Barcelona, en 1897. El edificio, del siglo XVI, recibe al visitante desde una posición elevada y de soslayo, porque su fachada principal está encarada hacia al sur. No es un capricho de dama consentida sino el único rastro que le queda de su origen rural.

La propiedad, documentada desde el año 1603, perteneció a la familia Ramón durante el siglo XVII y, desde 1677, a las Carmelitas Descalzas. Más tarde, en 1723, Nicolau Sivilla adquirió la finca, de ahí que fuera conocida como Torre Sivilla. La escritura de compra-venta la describe como una casa, torre y tierras de 22 mujadas y ¾, con algunos cultivos de viña: en total, 111.095,36 metros cuadrados, más los terrenos añadidos por la comunidad religiosa de las Carmelitas Descalzas, que Sivilla también compró. Entonces, la casa tenía recibidor, comedor, cocina, despensa y dos bodegas, además de una capilla y diversas habitaciones.

Cuando Genís Josep Arimon, propietario de la finca desde 1845, declaró 20 años después la propiedad ante notario, su extensión se había reducido de manera considerable. Josep Garriga i Llastenós la compró en 1874 y la parceló en más de 60 solares urbanizables. Cuando murió en 1874, solo poseía 14 porciones, que heredó su hijo Josep Garriga i Vergés. Tres años después, la finca ocupaba menos de una tercera parte, y se la legó a sus dos hijos con 26.536,83 metros cuadrados.

RESIDENCIA SEÑORIAL BURGUESA

A principios del siglo XX, en 1904, su nuevo propietario, José M. De Müller, la convirtió en la actual Vil·la Florida, una residencia señorial burguesa. El arquitecto Josep Azemar, encargado de la reforma, no dejó ni rastro de la antigua masía: cambió la distribución interna y le dio su imagen actual de residencia barroca, de estilo modernista con regusto historicista y esgrafiados en la fachada, que remató con una pequeña torrecilla adosada.

Después de pasar por varios propietarios -la familia Calvet (1928) y Rosendo Llobet-, en los años cuarenta alojó la Escuela de Puericultura, activa hasta los 80. Y, en 2004 se hizo cargo el Ayuntamiento de Barcelona, que la convirtió en centro cívico y abrió al público sus jardines.

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