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Mar Bella, Nova Icària, Barceloneta, San Sebastián... Son algunas de las playas de Barcelona que nos vienen a la cabeza cuando nos preguntan. Pero esta ciudad tuvo también durante 31 años una playa en el interior del Eixample, en el patio de una de las manzanas entre las calles Roger de Llúria y Bruc: los jardines de la Torre de les Aigües. Este pequeño oasis público hizo las delicias de los más pequeños, verano tras verano, durante 31 desde 1978. A los pies de la torre que dio nombre al espacio, se habilitaba cada año una zona de piscina infantil y un arenal. Aunque antes de su uso lúdico, cumplió una función mucho más práctica y necesaria.

En la segunda parte del siglo XIX se empezó a urbanizar el Eixample, pero tenía problemas de abastecimiento de agua, lo que obligó buscar soluciones. Para ello, en 1862, Jaume Safont i Lluch (entonces intendente honorario de provincia) concedió un terreno ubicado en la calle Roger de Llúria, 56, a la Sociedad Ensanche y Mejora de Barcelona. Este organismo encargó al arquitecto Josep Oriol Mestres la construcción de una torre para asegurar el acceso al agua en todas las viviendas de la zona.

MÁS ALTURA DE LA PERMITIDA

El proyecto original contemplaba la construcción de una torre de planta hexagonal de 24 metros de altura con capacidad para almacenar 730 metros cúbicos de agua, pero el arquitecto municipal no aprobó el proyecto. ¿Por qué? Sobrepasaba los 20 metros de altura máximos permitidos en el Eixample. El visto bueno al proyecto fue cuestión de tiempo: en mayo de 1867, el alcalde Luis Rodríguez Téllez firmo su consentimiento. 

Una máquina de vapor de 20 caballos (cv), instalada en un edificio adyacente, permitía subir el agua del pozo hasta el depósito, situado en la parte superior de la enorme torre. Y una red de tuberías tejida posteriormente, repartía el agua hasta las viviendas.

En 1870, la torre se elevó un piso más para aumentar la presión del agua. Fue el mismo año en que el terreno donde estaba ubicada, perteneciente a Crédito y Fomento del Ensanche de Barcelona, pasó a ser propiedad de la Asociación de Propietarios de Agua del Ensanche.

UNA PLAYA HASTA 2019

El terreno fue embargado en 1987 por el Ayuntamiento de Barcelona debido a las deudas que acumulaba y posteriormente expropiado y reconvertido en lo que actualmente se conoce como los Jardines de la Torre de las Aigües. No, como decía la letra de aquella famosa canción pegadiza de Los Refrescos, “Vaya, vaya... ¡Aquí no hay playa!”. Los niños se dieron su último baño en verano de 2019; los chapoteos y los alegres gritos infantiles dieron paso a la calma, aquí NO hay playa… pero sí un rincón donde disfrutar de un poco de tranquilidad. 

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