El sector turístico catalán cerrará este 2020 su peor año debido a la crisis generada por el coronavirus, con una caída de la facturación de unos 15.000 millones de euros respecto a 2019, un descenso de la ocupación del 70% y con la esperanza puesta en las vacunas para empezar a levantar cabeza a partir del verano de 2021. En Barcelona, el desplome de la facturación ha sido del 95%.

Según el director general de Turismo de la Generalitat, Octavi Bono, la situación del sector turístico en Cataluña es "dramática". Añade que los datos que maneja son solo la facturación "directa" que dejará de ingresar el sector en 2020, sin descartar que la caída acabe siendo mayor cuando se cierre el balance del ejercicio y con una importante afectación en la restauración o el comercio.

La gran dependencia del turismo catalán de los visitantes extranjeros, no tanto en número, ya que de los 38 millones de turistas que recibió Cataluña el año pasado poco más de la mitad fueron extranjeros, sino del gasto, ha complicado la situación. El mercado internacional aporta el 86% de los ingresos, mientras que el doméstico, catalán y del conjunto de España, representa el 14%.

Los pocos visitantes extranjeros que han venido a Cataluña este año han sido, básicamente, franceses. Aunque muy lejos de su número habitual. A mayor distancia, holandeses y belgas, debido a que podían desplazarse en vehículos propios, algo muy a tener en cuenta durante la pandemia. Sin embargo, mercados tan importantes como el norteamericano, que es el que más gasto dejó en 2009, con un total de 2.500 millones de euros, este año ha sido prácticamente inexistente.

LA SITUACIÓN EN BARCELONA

Acostumbrados a tener las calles del centro de Barcelona llenas de extranjeros, el sector hotelero es uno de los grandes perjudicados por esta crisis. Tras meses cerrados por el confinamiento, y con la ausencia de turistas, no llegan al 25% los hoteles que actualmente están abiertos en la ciudad del total de 440 establecimientos censados.

El director general del Gremio de Hoteles de Barcelona, Manel Casals, ha explicado que están a punto de cerrar su "peor año", con caídas de la facturación y de los clientes en torno al 95% y con entre 30.000 y 35.000 trabajadores en ERTE.

Los hoteleros de la costa también se han visto gravemente afectados por esta crisis y el turismo nacional no ha compensado la falta de visitantes extranjeros, mientras que los destinos de interior y el turismo rural han logrado un mejor comportamiento, especialmente durante el verano.

Precisamente, uno de los principales problemas que ha traído el coronavirus es la restricción de la movilidad, que para el sector turístico es algo fundamental. Solo en noviembre, el número de pasajeros del aeropuerto de El Prat bajó un 90,7% respecto al mismo mes del año anterior, mientras que en el acumulado de los once primeros meses del año la caída fue del 75,1%.

Con el sector de cruceros paralizado desde la pasada primavera, el Puerto de Barcelona ha registrado un descenso del 93,5% en el número de cruceristas registrado entre enero y noviembre.

CONFIANZA EN EL 2021

A punto de cerrar el año de la pandemia del Covid-19, los profesionales del turismo ven en el inicio de la vacunación la esperanza de que sea el primer paso para impulsar el sector.

Fuentes de la Asociación Corporativa de Agencias de Viajes Especializadas (ACAVE) han explicado que esperan recuperar cierta normalidad a partir del próximo verano, mientras el Observatorio Nacional del Turismo Emisor Observatur ha puesto de manifiesto que los agentes de viaje creen que el turismo no volverá a los niveles previos a la crisis sanitaria hasta el verano de 2022.

Si quieres leer más noticias como esta y estar informado de la actualidad de Barcelona, descárgate nuestra app para iOS y Android.