La Rambla de Barcelona se enfrenta a una transformación. Durante más de un año marcado por la pandemia de coronavirus, los barceloneses han podido recuperar la histórica calle gracias a la desaparición de la masificación turística. A pesar de que la mejora de los datos epidemiológicos ha permitido que los turistas empiecen a reaparecer en la capital catalana, el escenario de los últimos meses ha hecho que los habitantes de la ciudad se replanteen una transformación de la vía.

En la Escuela Universitaria de Diseño Elisava, que se encuentra en el número 30 de la misma Rambla, idearon un proyecto para "dar una segunda vida" a los quioscos de flores que están inutilizados. Este viernes, 11 de junio, los alumnos de primer curso del grado en Diseño han expuesto una cuarentena de propuestas de remodelación de estos espacios vacíos para "dinamizar" el entorno de la calle.

Una alumna con una de las maquetas de los nuevos quioscos de La Rambla / CEDIDA
Una alumna con una de las maquetas de los nuevos quioscos de La Rambla / CEDIDA

"ESPACIO PARA LOS BARCELONESES" 

El objetivo general del proyecto es "devolver a los habitantes de la ciudad" este paseo central y singular después de estar muchos años dominado por los turistas. Danae Esparza, la jefa de estudios del Grado de Diseño de Elisava, explica que "su ubicación es una oportunidad" para desarrollar una iniciativa de este tipo que "está pensada para atraer a los barceloneses". 

Las distintas propuestas diseñadas por los alumnos se han expuesto en tres quioscos distintos. La exhibición ha sido posible gracias a la colaboración de la Escuela con la Asociación Amics de la Rambla. "Recuperemos los Quioscos de la Rambla" –nombre que adapta el proyecto universitario– forma parte de la iniciativa "Baixa a la Rambla".   

PROPUESTAS DESTACADAS

Los estudiantes de Elisava han trabajado durante tres meses en sus propuestas de atención ciudadana, espectáculos y gastronomía. Todos ellos reúnen una premisa comuna: maximizan la interacción y la participación de la ciudadanía. Hay cuatro proyectos destacados, que abarcan desde iniciativas sociales hasta la potenciación de la cocina catalana. 

En primer lugar, el trabajo "La Rambla Parla" es un espacio libre y versátil en que habitantes y entidades culturales de la ciudad organizan actuaciones. Tiene la intención de dar la bienvenida a cualquier artista con la opción de reservar a través de una web abierta. En la vertiente gastronómica, "OIDO RAMBLAS", es un espacio reconvertido en una cocina centrada en los productos de Cataluña. Ona Boix, una de las alumnas, comenta que "en el quiosco se organizan talleres y cursos para acercar el arte culinario a todos los ciudadanos".

Alumnos de Elisava en la Rambla durante la exposición / M.A.
Alumnos de Elisava en la Rambla durante la exposición / M.A.

FUNCIÓN SOCIAL 

Dos de las ideas más destacadas son un foco de reivindicación social ante los distintos problemas que acoge la ciudad de Barcelona. Por un lado, The Lighthouse es un punto para atender a víctimas de agresiones durante las 24 horas del día y que contará con personal cualificado.

Confessionari, por su parte, es un espacio de protesta en el que jóvenes pueden expresar sus "inquietudes, problemas y desacuerdos". Según Meritxell Sauquet, una de las creadoras, quieren que "la generación más joven de Barcelona alce la voz". Para diseñar el lugar, han pensado en "todo tipo de detalles" para que los asistentes se sientan cómodos con la experiencia. "Las confesiones son grabadas, guardadas y se emiten para poderlas compartir", añade Sauquet. 

"BAIXA A LA RAMBLA"

La campaña Baixa a la Rambla, en la que se enmarca la actuación de Elisava, tiene el objetivo de transformar las dificultades que supone "la bajada sin precedentes del turismo internacional" en una "oportunidad" para que los barceloneses "recuperen el centro de la ciudad". Según Fermín Villar, el presidente de Amics de la Rambla, es un "objetivo a largo plazo", es decir, no solo se pretende que el visitante local recupere la Rambla temporalmente, "sino de manera definitiva".

Las exposiciones se han hecho frente al histórico mercado de la Boquería, que ha hecho posible la muestra junto al Instituto Municipal de Mercados de Barcelona. La iniciativa estudiantil, que está enfocada a los ciudadanos de Barcelona, encaja con las esperanzas de futuro del mercado más emblemático de la ciudad. Òscar Ubide, el gerente de la Asociación de Comerciantes de la Boquería, considera que "el mercado tiene que recuperar al público barcelonés", por lo que "dar una nueva vida a los quioscos inutilizados" encaja con su "visión de futuro".

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