Los estancos son una de las instituciones más antiguas en vigor del mundo. En Barcelona, es muy común encontrarse establecimientos con el tradicional rótulo de Tabacs –en rojo y amarillo– en prácticamente cada calle. En concreto, hay 374 locales, entre los cuales debe haber una separación de 150 metros de distancia marcada por la ley estatal. 

Dicha limitación legal, entre otras, se debe a que las expendedurías –nomenclatura oficial de estos establecimientos–, son concesiones del Estado. Para organizar el número de locales en cada territorio se otorga un número máximo de licencias a cada municipio: según la Unió d’Estanquers de Barcelona, la cifra en la ciudad asciende a unos 400 permisos. No obstante, no se conceden nuevas concesiones desde hace 20 años.

Cartel histórico del estanco Casa Fuster / M.A.
Cartel histórico del estanco Casa Fuster / M.A.

VENTA DE LICENCIAS

Históricamente, muchas de las expendedurías han sido siempre negocios familiares. No obstante, cada vez es más frecuente el traspaso a nuevos estanqueros. Actualmente, la única opción para ser responsable de un estanco en Barcelona es que un antiguo propietario te venda su licencia.

Esta “nueva realidad” es la causante de que sobrevivan locales muy antiguos, sin necesidad de tratarse de una herencia consanguínea. Si un establecimiento antiguo queda vacío, el futuro propietario puede ocuparse de él con su número de expendeduría –que garantiza que dispone de licencia para la venta de tabaco–. En consecuencia, este número no marca la antigüedad del local. Según la Unió d’Estanquers, es muy probable encontrar una expendeduría nueva en un lugar vetusto o viceversa. 

CIUDAD DE CONTRASTES 

Barcelona es una ciudad de contrastes en lo que a sus estancos se refiere: por un lado, dispone de establecimientos históricos que llaman la atención por sus detalles tradicionales y, por el otro, cuenta con comercios modernos “adaptados a los nuevos tiempos”. No obstante, la actividad de todos ellos es similar porque también “está limitada por ley”.

Estanterías emblemáticas del Estanc Mora / M.A.
Estanterías emblemáticas del Estanc Mora / M.A.

ACTIVIDAD ESENCIAL

Dentro del abanico de servicios que un estanco puede ofrecer, se contempla la venta de tabaco y timbre, otros elementos de fumador y productos de papelería y librería. No obstante, mediante un comunicado al Comisionado para el Mercado de Tabacos –que vela por la neutralidad y la libre competencia del mercado de tabacos–, pueden ampliar su oferta a souvenirs, bisutería y artículos de electrónica, entre otros artículos.

La regulación de los Tabacs también se debe a que desarrollan una “actividad considerada esencial”. Además, el control de este mercado evita, entre otras cosas, el contrabando de tabaco.

COMERCIOS EMBLEMÁTICOS

A pesar de ser una “actividad esencial”, no es una “actividad protegida” en sus establecimientos distinguidos como emblemáticos. Según Esteve Vilarrúbies, autor del libro Comerços emblemàtics de Barcelona, se está “luchando para proteger la actividad de los comercios catalogados”, pero de momento “lo que se protege es el valor patrimonial que tiene su edificio”. 

En la ciudad condal hay dos estancos considerados como comercios emblemáticos: el Estanc Palau (1888) y el Estanc Mora (1929). La protección que les otorga formar parte de esta catalogación implica que, “en caso de que el estanco deje de funcionar, el siguiente propietario ha de respetar todos los elementos que forman parte del patrimonio”. 

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