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El comercio de Barcelona palidece. Está tocado. El futuro es incierto, con una segunda oleada del coronavirus que amenaza con arrasarlo todo. En verano se recuperó cierta normalidad, pero las actuales limitaciones han debilitado el consumo. Las tiendas que más sufren son las del centro. La caída del turismo internacional y las restricciones en la movilidad penalizan a muchos negocios que se jugarán su supervivencia en una atípica campaña de Navidad.

“Si la gente no se ilusiona en Navidad, tendremos un problema”, remarca Pròsper Puig, vicepresidente de Barcelona Comerç. “Salvemos la campaña de Navidad. Representa entre el 30 % y el 50 % de la facturación de los comercios”, incide Gabriel Jené, presidente de Barcelona Oberta. “Estamos a la expectativa. El cierre de los comercios durante el fin de semana nos haría mucho daño”, añade Àlex Miró, presidente de la asociación Diagonal Barcelona. Los tres ejes reivindican que el comercio y la restauración “son los sectores que mejor han hecho los deberes” en los últimos meses.

LA CRISIS DE 2008

La campaña 2020 arrancará con muchas incertidumbres por la evolución de la pandemia y sus derivadas económicas. “La magia de la Navidad, lamentablemente, está bajo mínimos. Será la peor campaña desde la recuperación de la democracia en España. La crisis de 2008 estuvo focalizada en el sector inmobiliario, pero el turismo remontó muy pronto. La gente de comarcas no vendrá a Barcelona a comprar”, insiste el economista Gonzalo Bernardos.

Un hombre camina  por Passeig de Gràcia / PABLO MIRANZO
Escaparate de una tienda de moda en el paseo de Gràcia / PABLO MIRANZO

Jordi Alberich, director general del Cercle d’Economia desde 1998 hasta 2018, hace una lectura más positiva. Menos dramática: “Estamos en manos de una crisis sanitaria que ha entrado en una nueva dimensión, con mucha virulencia, en Europa y América. El consumo dependerá de la evolución de la pandemia y soy moderadamente optimista. En verano, por ejemplo, el turismo interior funcionó muy bien. Creo que la campaña de 2020 puede ser mejor que las de 2008, 2009 y 2010”.

LA CRISIS DEL CENTRO

Los efectos del coronavirus son mucho más visibles en el centro de la ciudad que en los otros barrios. La Rambla se ha vaciado y muchos negocios están cerrados. También es desolador el aspecto de las calles Ferran y Tallers, habitualmente muy concurridas. Barcelona Oberta es el eje que defiende los intereses de los comercios más vinculados con el turismo. “Ahora se compra más en los barrios que en el centro. La caída del turismo ha sido muy dura”, asume Gabriel Jené.

Los datos que maneja el director de Barcelona Oberta explican la dimensión de su tragedia: “El 57 % de las compras en los comercios del centro las hacen personas que no son residentes”. “Las compras de los turistas representan el 32 % del total y el 25 % restante son de personas de otros distritos o poblaciones próximas a Barcelona. La muerte del centro sería el principio de la degradación de la ciudad”, agrega.

Luces de Navidad, en Barcelona / EFE
El Portal de l'Àngel, con luces de Navidad, durante la campaña de 2019 / EFE

LA MOVILIDAD DE COLAU

Jené, en los últimos años, se ha mostrado muy crítico con las políticas económicas y de movilidad de los gobiernos de Ada Colau. “Ahora no es el momento de acentuar las medidas restrictivas. Por eso pedimos al Ayuntamiento que colabore y no sea un elemento regresivo”, apunta el director de Barcelona Oberta, en contacto permanente con Jaume Collboni (PSC). Su sintonía con el primer teniente de alcalde es mucho mejor que con la alcaldesa.

Collboni es el interlocutor de los sectores económicos de Barcelona. Lideró el acuerdo con el Gremi de Restauració para rebajar las tasas de las terrazas y la concesión de nuevas licencias. También se comprometió a salvar la campaña de Navidad al asumir el 75 % del coste de las luces de la ciudad. “La Gran Via, la vía Laietana, la calle de Balmes y las plazas Universitat y Urquinaona tendrán muchas más luces que en los últimos años”, aplaude Jené, preocupado por el impacto negativo que tiene el cierre de los locales de restauración para el comercio barcelonés. Con los bares y restaurantes cerrados, los desplazamientos de otras poblaciones han caído y sube la venta online.

LAS LUCES DE NAVIDAD

El pasado julio, la concejal de Comercio de Barcelona, Montserrat Ballarín, anunció el plan de choque del Ayuntamiento. Ballarín explicó que el consistorio aumentará un 72% el presupuesto para subvenciones a la iluminación navideña por la delicada situación económica de los ejes comerciales. La concejal del PSC aseguró que la inversión municipal sería de 950.000 euros, 400.000 euros más que en 2019.

Gente camina  por Passeig de Gràcia / PABLO MIRANZO
Vecinos de Barcelona paseando por el paseo de Gràcia / PABLO MIRANZO

“Los comercios se juegan la continuidad durante la campaña de Navidad, la esperanza de un futuro mejor. Esperemos que la evolución del virus sea positiva”, afirma ahora Ballarín. La concejal del PSC defiende que el Ayuntamiento de Barcelona focalice la campaña de Navidad en los comercios del centro. Y pone como ejemplo el cierre de muchas paradas en el mercado de la Boqueria.

MES CLAVE PARA MUCHOS NEGOCIOS

Noviembre y, sobre todo, diciembre son meses básicos para las jugueterías, la moda y las tiendas de electrodomésticos. En otros sectores, como la alimentación, el incremento es menor, aunque se factura un 30 % más que en otro mes. Pròsper Puig, el vicepresidente de Barcelona Comerç, también es el propietario de Cansaladeria Puig (fundada en 1957), en Sant Andreu. La alimentación, considerado un servicio esencial, ha funcionado siempre.

La campaña de 2020, sin embargo, estará muy condicionada por las restricciones. Hoy por hoy parece poco probable que se autoricen reuniones familiares con 10 o más personas durante las fiestas navideñas. “No habrá encargos masivos”, avisa Puig. También teme que el poder adquisitivo de muchas familias se haya resentido durante la pandemia y, sobre todo, está preocupado por las limitaciones de aforo de los comercios: “Si ahora hay colas en la calle para comprar, imagínate en Navidad”.

Detalle de una tienda de Las Ramblas / PABLO MIRANZO
Detalle de una tienda del centro de Barcelona, con su correspondiente aforo limitado / PABLO MIRANZO

CRISIS POR BARRIOS

Puig está convencido de que diciembre será un buen mes para la alimentación. Teme, sin embargo, que la campaña de Navidad más atípica desde la Guerra Civil pueda ser letal para jugueterías y las perfumerías. Barcelona Comerç agrupa a 23 ejes y en septiembre registraron el cierre del 5,5 % de los comercios (entre asociados y no asociados) en sus territorios. “Con una buena campaña, la mayoría de los negocios se salvarán. Con una campaña mala, el cierre podría llegar al 15 % en el primer semestre de 2021”, augura Puig.

La crisis, según el vicepresidente de Barcelona Comerç, también va por barrios. No solo sufren los locales del centro. El Poble-sec, con muchos restaurantes, y el Eixample, con muchas oficinas, también padecen las consecuencias del coronavirus. “El centro y su corona más próxima están peor que los otros distritos de Barcelona”, explica Puig. “Es difícil revertir el panorama actual. Ahora tenemos un comercio de supervivencia y la campaña de Navidad será decisiva para muchos negocios. Para bien o para mal”, comenta.

TELETRABAJO Y JOYERÍAS

En la asociación Diagonal Barcelona también admiten que “los comercios sufren mucho”. Octubre ha sido un buen mes, pero la bonanza se frenó con el cierre de bares y restaurantes. En la zona alta de Barcelona, la caída del turismo ha tenido menos impacto que en el centro. El gran enemigo ha sido el teletrabajo, al tratarse de una zona con muchas oficinas, instituciones y sedes sociales.

Gente camina con compras por Las Ramblas / PABLO MIRANZO
Barceloneses, con bolsas, pasean por la parte alta de la Rambla Catalunya / PABLO MIRANZO

“Este año solo han cerrado ocho comercios en la zona comprendida entre Francesc Macià y el paseo de Gràcia. Y tres lo habían hecho antes de la pandemia por el precio de los alquileres”, detalla Àlex Miró. “Octubre ha sido un buen mes, sobre todo en los sectores de la decoración, del interiorismo y de la ropa”, añade. El presidente de esta asociación de comerciantes y restauradores detectó los primeros brotes verdes en verano, “cuando el viaje caro de algunas familias se transformó en una gran compra”. Julio fue un buen mes para las joyerías de la Diagonal.

EL FUTURO TRAS EL CORONAVIRUS

La recuperación económica dependerá de la evolución de la pandemia. La actual crisis, a diferencia de la de 2008, no es financiera. Alberich asegura que el margen de maniobra de las administraciones “es escaso” y remarca que el consumo, durante las fiestas, “dependerá de la crisis sanitaria”. “La industria funciona relativamente bien y la gente quiere ser optimista. No comparto la impresión de que el mundo será muy diferente después de la pandemia. Lo esencial volverá y el comercio presencial recuperará la fuerza perdida”, sentencia Alberich, licenciado en Ciencias Empresariales por ESADE.

Bernardos, en cambio, duda de que la campaña de Navidad sea “la tabla de salvación” de 2020. El economista, que formó parte de la candidatura de Collboni en las elecciones municipales de 2019, pronostica que la actual agonía se alargará, como mínimo, hasta la primavera de 2021. Su opinión sobre las administraciones no es demasiado favorable, convencido de que “a la Generalitat y a Colau no les interesa la economía”.

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