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Dos actrices porno se morrean desnudas frente a un público hambriento: la mayoría, hombres. Kesha Ortega y Helena Kramer –protagonistas de este número estrella de la noche– le piden al narrador que pare la música un segundo. “Que suba un voluntario”, dice una de ellas. Decenas de manos se alzan de repente y ellas eligen a uno al azar. El hombre sube y le quitan la camiseta. Le obligan a tumbarse y le atan el cuello con una correa. Una le empieza a cabalgar la cara con la pelvis mientras la otra le baja los pantalones. Ambas –sentadas encima de su cuerpo– disfrutan del espectáculo. El público aplaude y el voluntario –con el miembro flácido– solo piensa en respirar. Patalea como puede hasta que termina. Quizá no era lo que esperaba.

El Salón Erótico de Barcelona ha vuelto a la carga este jueves –hasta el domingo– en el Pabellón Olímpico Vall d’Hebron. Sin embargo, este año ha querido dar un giro de 180 grados: ya no son las productoras quienes ofrecen los shows, sino que lo hace la propia organización del evento. Ya no se pueden tocar pechos ni nalgas al libre albedrío. Ya no se puede grabar con cámaras de gran formato para uso personal. Con un fuerte acento feminista, inclusivo y educativo, el evento se abre a nuevos públicos para promover tendencias contemporáneas y lograr expandir horizontes en el campo pornográfico.

NUEVOS ESPACIOS ALUCINANTES

Además de consolidados espacios como el de swingers –intercambios de pareja– o el de BDSM (Bondage, Disciplina, Dominación, Sumisión, Sadismo y Masoquismo), hay otros (nuevos) bien alucinantes. Véase, por ejemplo, un punto dedicado a conocer el ASMR (en español, Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma) que se corresponde con las sensaciones que provocan ciertos sonidos, tactos o imágenes. En otras palabras: un escalofrío recorre el cuero cabelludo y las cervicales al probarlo.

Público joven mirando juguetes en el Salón Erótico de Barcelona / Salón
Público joven mirando juguetes en el Salón Erótico de Barcelona / Salón

En esta línea aperturista también han apostado por los talleres y las charlas. Entre ellas, de sexo tántrico, un eterno desconocido que cada vez causa más furor entre las parejas. Esta técnica espiritual se focaliza en la energía para alcanzar el éxtasis, que no significa orgasmo. “No es solo placer, hay algo más en los actos de amor”, comenta uno de los expertos brasileños haciendo hincapié en la disciplina de la continencia sexual para experimentar sensaciones “implosivas”.

SHOWS CON ESENCIA 'ROMANTICONA'

De los shows emana la misma esencia erótica, pero esta vez dotada de “slow sex”. Dos chicas con vestuario manga realizan su número erótico inspirado en Dragon Ball, con la música de la serie de fondo. Como en los episodios, sacan bolas –en este caso chinas– y otros utensilios para combatir eróticamente. “Uy, parece que Son Goku era negro”, suelta la comentarista respecto al dildo de este color que muestra una de las actrices.

En otro de los escenarios el número todavía es más sensible. Un hombre y una mujer fingen conocerse en el vestuario del instituto. Suena la balada ochentera Carrie, de Europe, y ellos se besan con ternura. “Se están poniendo romanticones”, dice el comentarista entre risas. La historia se vuelve picante –aunque no mucho– y termina como la mayoría en este mundillo: con felación y posterior eyaculación masculina en la boca de la mujer. Eso sí, con beso final. Y con cámaras fotografiando –clic, clic, clic– cada detalle a más no poder.

Hombres fotografiando a una actriz porno en el Salón Erótico / P.B.
Hombres fotografiando a una actriz porno en el Salón Erótico / P.B.

TÚNEL ARTÍSTICO Y PERFORMANCES INCLUSIVAS

Por otro lado, incluyen también un túnel artístico para replantearse los límites de la libertad y el placer. A propósito, se incluyen interesantes performances como la del colectivo drag king, Queer That, o un taller de sexo hipnótico de la mano del galardonado mentalista Luis Pardo.

A lo largo de este fin de semana habrá más de cien sesiones formativas dirigidas por sexólogos y psicólogos. Desde el control de la eyaculación precoz a los dolores menstruales, a sesiones de sex coaching o empoderamiento sexual, pasando por la sexualidad de los hijos o las modas sexuales actuales.

Entre los talleres prácticos, aparte de la sección Toca toca de la portavoz Noemí Casquet, despuntan aquellos sobre el punto G, las demostraciones para experimentar un squirt o cómo practicar sexo anal. Este esfuerzo pretende desvincular el evento de ese público “viejo verde” para dar paso a parejas de cualquier edad, amigas y amigos en grupo, o curiosos en solitario, que acuden para descubrir e innovar en su intimidad. El aire fresco –al fin– está llegando. Y se nota la brisa.

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