Horas y horas de trabajo artesanal con un solo objetivo: embellecer las calles de Gràcia para el goce y disfrute de todos los visitantes. Desde el 15 al 21 de agosto, 24 calles del barrio (tres más que el año pasado) lucirán sus mejores prendas para conquistar a todas las miradas… ¡en especial a las del jurado! Las fiestas de Gràcia se han convertido en uno de los eventos más señalados del año para barceloneses y turistas.

Es por este mismo motivo que las calles –en horas punta– se saturan durante los fines de semana, y pasear entre la marabunta parece casi misión imposible. Media Barcelona se congrega en la zona para ver el decorado y vivir las más de 900 actividades programadas. En Metrópoli Abierta hemos trazado un recorrido por algunas de las mejores calles de este 2019. Además, proponemos una ruta práctica para ir de una a otra optimizando el tiempo y la energía al máximo.

Nuestro paseo fotográfico empieza en la calle Luis Antúnez, donde se ubica Ca la Gràcia. Este hogar –con sus peculiaridades– está compuesto por distintas estancias con sus correspondientes objetos fabricados a partir de materiales reciclados. Subiendo hacia arriba, al lado del mercado de la Llibertat se encuentra la calle Berga convertida en un bonito jardín.

La fachada de 'Ca la Gràcia' durante las fiestas / P. B.
La fachada de 'Ca la Gràcia' durante las fiestas / P. B. 

'El jardín' de la calle Berga en las fiestas de Gràcia / P. B.
'El jardín' de la calle Berga en las fiestas de Gràcia / P. B. 

Seguimos hasta la siguiente parada, en la calle de la Perla. Este año, los vecinos han decidido rendir homenaje a los colores y a las artes gráficas con su vistosa obra, a la que han bautizado como Perlantone. Pero la expedición cambia de idioma nada más llegar a travesía de Sant Antoni, que se adentra en las profundidades asiáticas evocando la famosa Ruta de la Seda.

'Perlantone' en las fiestas de Gràcia / P. B.
'Perlantone' en las fiestas de Gràcia / P. B. 

'Travesía de la seda' en las fiestas de Gràcia / P. B.
'Travesía de la seda' en las fiestas de Gràcia / P. B. 

Dejamos atrás las callejuelas estrechas para ubicarnos en la famosa Verdi. Esta edición, una de las zonas más emblemáticas del barrio ha apostado por el veganismo, actualmente en auge. Un brócoli –rey de verduras– dirige el castillo desde su Trono de Hierro en la Veggie Verdi. No faltan los tomates ni las mazorcas de maíz que dan vida al decorado.

Brócoli en la calle Verdi durante las fiestas de Gràcia / P. B.
Brócoli en la calle Verdi durante las fiestas de Gràcia / P. B.

Otra imagen de Veggie Verdi en Gràcia / P. B.
Otra imagen de Veggie Verdi en Gràcia / P. B. 

Después de eso, regresamos al centro. En la presente edición, Vila de Gràcia ha querido rendir homenaje a todos esos vecinos que se dedican en cuerpo y alma a la elaboración del decorado veraniego. Bajo el nombre En construcción muestra distintos materiales en proceso.

Imagen de Vila de Gràcia engalanada / P. B.
Imagen de Vila de Gràcia engalanada / P. B.

Tras tantear el terreno con estos suculentos aperitivos, llega el plato fuerte, la zona más alucinante de nuestra ruta. Históricamente, las calles que se presentan a continuación se han postulado como las favoritas. Y así lo siguen creyendo varias personas consultadas por este medio. La primera es Tordera, que aprovechando el tirón de la serie Vikingos ha construido un inmenso barco vikingo colocado en su techo.

Barco vikingo en la calle Tordera durante las fiestas de Gràcia / P. B.
Barco vikingo en la calle Tordera durante las fiestas de Gràcia / P. B.

Otra calle que elige un filme como temática es la del Progrés. Harry Potter forma parte del imaginario colectivo… ¡y la calle que han engalanado ellos, también! Con todo lujo de detalle, Harry Progés y las 80 guarniciones es una de las más espectaculares: con el castillo de Hogwarts, seres fantásticos propios de los libros de J.K. Rowling, incluso escaparates de tiendas ambientados en la película y un dragón custodiando la calle.

Un dragón en la calle Progrés con el universo de Harry Potter de fondo / P. B.
Un dragón en la calle Progrés con el universo de Harry Potter de fondo / P. B.

Un poco más abajo, en la Llibertat, se encuentra Atlántida. La calle que ganó el año pasado con su granja apuesta ahora por recrear el mundo marino lleno de magia y energía azul. Cerca de ahí se ubica la calle Mozart que en esta edición cuenta una historia sobre qué pasa en una biblioteca después de medianoche. Los elementos cobran vida y los libros conviven con todo tipo de seres animados como un buda, un avión o un troglodita. Todo un espectáculo para nuestros sentidos.

Parte de la Atlántida en la calle Llibertat de Gràcia / P. B.
Parte de la Atlántida en la calle Llibertat de Gràcia / P. B. 

Imagen de la biblioteca en la calle Mozart / P. B.
Imagen de la biblioteca en la calle Mozart / P. B. 

Decorado en la calle Mozart durante las fiestas de Gràcia / P. B.
Decorado en la calle Mozart durante las fiestas de Gràcia / P. B. 

La última parada del pequeño recorrido guiado es en la calle Jesús convertida en un mar… de plástico. Casi siete millones de toneladas de residuos terminan cada año arrojados en el fondo del mar. Su repercusión es devastadora tanto para las plantas marinas como para la fauna: varias especies como el dugong se encuentran en peligro de extinción y la contaminación no contribuye en absoluto a mejorar su supervivencia. La calle recuerda nuestro deber con la naturaleza y la incidencia de cada uno de nuestros actos. Para pensar.

Peces nadando en un mar de plástico en la calle Jesús de Gràcia / P. B.
Peces nadando en un mar de plástico en la calle Jesús de Gràcia / P. B. 

Aparte de los 11 puntos propuestos, existen otros 13 en Gràcia dignos de ver para seguir alucinando en las fiestas. ¡A disfrutar!