“¡Mira cómo se emociona!”. Mientras el novio graba, la joven se teletransporta al concierto de los Black Eyed Peas. Y ríe. Y grita. La tecnología 5G ha llegado para quedarse. El Festival Cruïlla ha dado un paso en su décima edición apostando por una zona en la que se aplica la realidad virtual. Con solo unas gafas y unos auriculares los que lo prueban consiguen convertirse en cantantes por un día.

Los curiosos que prueban la experiencia se unen al equipo de Will.i.am, Apl.de.ap y Taboo y participan del show. Ven cómo sudan, cómo se emocionan y lo más importante ven la motivación del público que inmortaliza el momento con sus móviles. La sensación es tan creíble que los catadores sienten en sus propias carnes el miedo que provoca caer del escenario.

TELETRANSPORTARSE CON LA REALIDAD VIRTUAL

Todo esto es posible gracias a la imagen de 360º, llamada estereoscopía. “Hay seis cámaras apuntando en todas las direcciones”, explica a Metrópoli Abierta uno de los organizadores del festival, que sigue apostando por un público local. “Esto permite teletransportarse y ver una imagen con profundidad y totalmente real”, detalla. Y, ¡vaya si es real! La joven se mete tanto en el papel de cantante que alza los brazos, interacciona con el público y canta Let’s Get Started al unísono con la banda que antes lideraba Fergie.

El 5G ha permitido una conexión a Internet más rápida que nunca, mucho más fiable y con posibilidades ilimitadas. Y, el mundo musical ha querido sacar su particular tajada. A través de una colaboración con Mobile World Capital Barcelona, el Festival Cruïlla se ha convertido en uno de los primeros bancos de pruebas de esta tecnología con un experimento pionero.

Grupos como Bastille o Years&Years se han sumado a la iniciativa para que los que quieran puedan vivir un concierto desde el otro lado por primera vez. Las cámaras transmiten las imágenes vía smart cells hasta las gafas, que se sitúan en el espacio 5G del Cruïlla, en la zona del Village. Al desprenderse del artilugio, los atrevidos que lo han probado se muestran sorprendidos e impactados. La experiencia no deja indiferente a nadie, ni siquiera a los más escépticos.