El combate está a punto de empezar. Los tres irrumpen en escena con guantes de boxeo, camisetas con penes dibujados, una actitud chulesca y una seguridad arrolladora. “¿Son hombres, son mujeres?”, se preguntan algunos. La boy band pop Queer That pisa fuerte en el Salón Erótico de Barcelona con un objetivo primordial: producir una confusión en el deseo. Inspirados en Woolman Family, abanderan el movimiento drag king para generar preguntas entre los presentes.

“Después de que me hayan llamado toda la vida marimacho, la primera vez que experimenté el drag sentí una liberación absoluta”, cuenta Elena/Ken, filósofa y mente creadora de Queer That, a Metrópoli Abierta. Viendo que no había movida drag king fundó un grupo para hacer piña y visibilizar esta realidad oculta y no tan extendida por el momento. Así, de forma fortuita, se fueron integrando otras tres personas y, debido a la baja puntual de una de las integrantes –por una indisposición médica–, se incorporó Raúl.

REMOVER CONCIENCIAS Y HACKEAR LUGARES DE PODER

Él, por su parte, había empezado a vivir su proceso de drag queen en Lisboa cuando se alejó de su ambiente natural. Entonces se dieron cuenta –tras el proceso de compartir experiencias– de que tenían un mismo denominador común: el sistema les “oprimía”. Daba igual que fueran hombres o mujeres.

Tras varios shows en salas como Apolo, ahora llegan al Salón Erótico como una especie de Caballo de Troya. Su target principal son los hombres heterosexuales, por eso actuar en este espacio masculinizado se presenta como un emocionante reto. “La sociedad les pone delante tetas y culos para que consuman, así que se trata de una gran oportunidad para remover conciencias y hackear los lugares de poder”, explican. “Y si no les gusta, mejor, porque hemos venido a generar tensiones, a agitar”, ríen.

LOS BACKSTREET BOYS DE BARCELONA

Si bien el movimiento drag queen ha encontrado su lugar dentro del colectivo, el drag king justo empieza a germinar en Barcelona. La puesta en escena de su “parodia-terapia” es brutal: con coreografías rollo Vuela, vuela de Magneto y con una estética al más puro estilo Backstreet Boys. Para lograr que los números fluyan, ponen el ojo en los videoclips, algunos de los años ochenta. “La gente era evidentemente gay, pero el mercado era evidentemente heteronormativo”, apostillan.

Imagen de Queer That antes de actuar en el Salón Erótico de Barcelona / Costa Comunicació
Imagen de Queer That antes de actuar en el Salón Erótico de Barcelona / Costa Comunicació

Todos ellos comparten una misma verdad que arropan “con amor y mucha dedicación”. “Lo que tenemos en la cabeza sobre lo masculino o lo femenino no corresponde a un cuerpo, sino a un código de comportamiento”, detallan. “Estamos obligados a actuar de una manera determinada asociada a nuestro órgano sexual”, dicen recordando sus respectivas experiencias.

SER 'DRAG' INCLUSO SIN QUERER SER 'DRAG'

En el mundo ideal del futuro, se dejará de dividir la sociedad entre hombres y mujeres. “Si eres mujer y te sientes masculina o fuera de la norma, y durante la adolescencia te fuerzan a vestirte como mujer, estás haciendo un mega drag porque en realidad te identificas con el otro género”. En otras palabras: en el momento en el que te comportas de una forma con la que no te identificas, estás escenificando, cumpliendo un papel: actuando.

De este modo, cuando se suben al escenario es cuando realmente se sienten ellos/ellas y lo celebran. “Al hacer drag, desaparece el drag”, puntualizan. “Al final se trata de ver qué relación tienes con tu otra parte, masculina o femenina, liberándote”, comentan.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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CRÍTICAS DE ALGUNOS SECTORES DE LA SOCIEDAD

Sin embargo, la aceptación exterior no ha sido fácil porque el colectivo ha sido invisibilizado incluso –sin querer– desde el movimiento feminista. También, según su experiencia, han sido juzgadas por algunos hombres heterosexuales: “Les molesta ver a una mujer lesbiana, porque en ocasiones les puede producir deseo y eso les provoca una especie de choque: sienten deseo por una figura que no se corresponde con el arquetipo de mujer que ellos entienden”.

Pero ni mucho menos su finalidad es criminalizar a nadie. “Incluso los hombres están oprimidos porque los compran con esa libertad, pero luego tienen que cumplir con las exigencias del sistema. Por ejemplo, con su pene. Masturbarse con amigos o dar la talla en la cama… El privilegio es también una esclavitud”, valoran los jóvenes componentes de Queer That.

CHARLAS, TALLERES Y CONCURSOS

Su incidencia va más allá del show. En agosto impartieron una charla-taller para hablar del colectivo y, todos los asistentes que quisieran, se pudieron montar el vestuario y aprender a colocar el binder que sirve para esconder –recolocar– los pechos. Además, en diciembre, organizarán un concurso de drag kings, una iniciativa pionera en la ciudad. Ahora sí que, poco a poco, se está creando comunidad y ya pueden decir que hay una pequeña escena que se mueve en Barcelona.