Unas 3.900 viviendas de uso turístico de Barcelona han optado por su reconversión al alquiler residencial, según ha indicado un estudio elaborado por la Associació d'Apartaments Turístics de Barcelona (Apartur).

Esta cifra absoluta supone, en carácter porcentual, el 40,6% de los 9.600 pisos turísticos que se encuentran censados en la capital catalana.

Los 5.700 pisos restantes seguirán destinados al turismo que llegue a la ciudad en los próximos meses, cuando se pueda reabrir definitivamente este mercado.

TURISMO FAMILIAR

El presidente de Apartur, Enrique Alcántara, ha asegurado que en los próximos meses se espera que predomine el turismo familiar, y ha defendido que los pisos turísticos garantizan el distanciamiento social "mejor que cualquier otra modalidad de alojamiento".

Con el objetivo de mantener "los 5.000 puestos de trabajo directos e indirectos que genera el sector", la asociación ha reclamado que la respuesta a la demanda de este tipo de alojamiento se realice desde la oferta reglada y evitando la proliferación de nuevos alojamientos ilegales.

LOCALES Y OFICINAS

El colectivo ha considerado que el reto actual es el de incorporar al parque de viviendas de la ciudad "la gran cantidad" de locales comerciales en planta baja y las oficinas ubicadas en bloques de pisos que quedarán vacíos a raíz de la crisis sanitaria, además de las 10.000 viviendas vacías que hay actualmente acumuladas en Barcelona.

La patronal ha augurado que la crisis hará disminuir los precios del alquiler a niveles similares a los de la crisis de 2008, cuando cayó cerca del 17%.

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