Las apariencias no engañan. Y el lenguaje no verbal va más allá de la indumentaria. Así lo valora la periodista y experta en estética política, Patrycia Centeno, que amplía el foco en su nuevo libro, Sin decir ni mu (Destino, 2019). En él ahonda en la comunicación no verbal desde distintas ópticas: a través del lenguaje corporal, la puesta en escena o el protocolo, por ejemplo. Con un formato contemporáneo y distendido, muestra al lector el poder (irrefrenable) de nuestros gestos y la necesidad de una interpretación. Los ejemplos reales y las anécdotas incluidas arrojan luz sobre un campo político relativamente inexplorado que “necesita feminizarse”, según detalla Centeno en una entrevista con Metrópoli Abierta.

¿Qué incidencia tiene la moda dentro en la política?

La política y la moda están más asociadas de lo que parece. Los políticos y el poder utilizan la ropa y las marcas para dominarnos. Se ha comparado el triunfo de Donald Trump con la marca de zapatos Crocs. Igual que la moda, la política logra vendernos prendas que no necesitamos y que pueden ser incluso feas y dolorosas. Utilizan esta fórmula de la moda. No se trata solo de cambiar tu estilismo y proyectar poder, sino también de vender.

¿El lenguaje no verbal puede despistarnos?

Una parte de la comunicación gestual es innata, la otra es cultural. Cualquier gesto o postura puede tener consecuencias terribles para los que te rodean e incluso para tus propios objetivos. Cada uno interpreta y acaba traduciendo los gestos. La zona de origen también nos determina. Una persona de Barcelona tiene gestos que no significan lo mismo en otras localidades como Cardona. Por nacionalidades: los latinos tenemos más necesidad de tocarnos, una persona alemana, por ejemplo Angela Merkel, se siente incómoda con el contacto. A los asiáticos les pasa lo mismo con el gesto de dar la mano. ¡Ellos no se tocan!

'Sin decir ni mu', el último libro de la periodista Patrycia Centeno / MA
'Sin decir ni mu', el último libro de la periodista Patrycia Centeno / MA

¿Hay alguna postura que sea la correcta?

Depende de la situación. Sobre todo, que estés cómodo. Con los brazos cruzados puede ser que la persona esté teniendo un pensamiento que la mantiene cerrada, pero también puede ser que esté así porque tiene frío. Hay que tener en cuenta el comportamiento base. Cada individuo tiene sus gestos y el significado puede variar. Por ejemplo, Ada Colau, si se recoloca los mechones de pelo detrás de las orejas es porque está incómoda. Otras personas, si se acarician el pelo, significa que quieren seducir a alguien. Hay que estudiar cada caso en particular.

¿A Manuel Valls se le notan las diferencias respecto a los otros políticos por haber vivido en Francia?

A nivel de lenguaje corporal es más refinado, más correcto, más encorsetado. La expresión facial es española: se le nota cualquier gesto y él lo exagera todavía más. Respecto a la moda, en Francia lo tachan como el peor vestido por ser español. Aquí su vestimenta no desentona, pero ya se sabe… en el país de los tuertos el ciego es rey.

"A las mujeres se las asocia todavía hoy con los gestos contraídos"

¿Se podría decir que Barack Obama es un referente?

Sí, es el paradigma de la comunicación no verbal. Me fascina como equipo. Con Michelle y el resto supo empezar una tendencia en la feminización de la comunicación política. Algunos especialistas aconsejan a las mujeres que masculinicen su lenguaje corporal. Cuando estás seguro de ti mismo te expandes y cuando tienes miedo te encoges. Y a las mujeres se las asocia todavía hoy con los gestos contraídos. Pero el cambio no lo tenemos que hacer las mujeres, sino los hombres: tienen que feminizar su lenguaje corporal. Así se cambiaría el mundo. Ese viraje lo recogió muy bien Obama. Ser vulnerable no significa ser débil. No se tiene que plantear el asunto como “voy a conquistar el mundo, a someterte, a imponer el poder”.

"Ser vulnerable no significa ser débil"

¿Cómo se logra feminizar la comunicación no verbal?

Hay que relajar la expresividad. Hace 10 años un asesor político prohibía una lágrima. Lo triste es que de momento estos gestos de humanización se los toleramos a los hombres, no tanto a las mujeres. Durante siglos hemos sido el sexo débil y de cara a la sociedad tenemos que “demostrar” muchas cosas que se nos exigen. Ponernos a llorar no sería lo más conveniente, una sonrisa puede ser malinterpretada con los compañeros. A las mujeres se nos pone en entredicho estos gestos.

Ada Colau ha sido criticada por llorar en reiteradas ocasiones.

Los gestos con tanto poder tienen que ser utilizados con cierta medida porque si los explotas diariamente pierden el significado que tienen. Si lloras muchas veces, un día parecerá que ese llanto no es sincero. Aunque no se deben de criminalizar las lágrimas. A ella también le pasaba con la sonrisa. Siempre la ha utilizado como un arma de protección. No es de alegría o amabilidad, es una sonrisa de “por favor, no me comáis”. Se malinterpretó durante los atentados, por ejemplo, ¡para ella es un escudo! Se descontextualizó la imagen y eso me pareció fatal, no se puede jugar con algo así.

¿A quién podemos tomar como ejemplo de feminización?

A David Fernàndez, de la CUP. Actúa con humildad, ternura, abraza con sinceridad. Aunque me da rabia que en España los referentes sean masculinos. Celebro la llegada de Alexandria Ocasio-Cortez, en Estados Unidos. Es el ejemplo de la feminización. Joven, empoderada, segura de sí misma, risueña, elegante, natural. Se puede ser rebelde siempre que sepas por qué haces las cosas. La imagen pública será analizada con lupa. Se tiene que lograr que esos gestos vayan en concordancia.

"Si lloras muchas veces, un día parecerá que ese llanto no es sincero"

Adolf Hitler ensayaba cada uno de sus movimientos incontrolables frente al espejo. ¿Algún político lo hace todavía hoy? ¿Se le da la importancia que se merece al lenguaje no verbal?

No... Aunque es verdad que poco a poco pasa de anécdota a punto serio. No han llegado expertos ni asesores que se ocupen de estas tareas. Contratan de vez en cuando a alguien puntual. Por ejemplo, Albert Rivera (Cs) tenía la manía de cogerse el puño de la camisa, como si fuera un muro, una barrera de las emociones. Ese gesto ha desaparecido, así que alguien ha trabajado con él para corregirlo.

¿Cómo se lee entre líneas una campaña política?

Hay dos formas de manifestar la comunicación no verbal. De forma positiva, por ejemplo, con la campaña de Obama (ilusión, esperanza, optimismo), o de forma negativa, con Trump (odio, frustración, miedo). Las campañas en negativo funcionan bien a corto plazo. Es más fácil cabrearse que ilusionarse. La positiva sale más rentable a largo plazo. Luego hay otros políticos que no pueden transmitir emoción, como por ejemplo Hillary Clinton. Es un personaje frío que no empatiza.

Patrycia Centeno interpreta la comunicación no verbal en la política / MA
La periodista Patrycia Centeno, experta en estética política / MA

¿Y en clave municipal dentro de Barcelona?

Ernest Maragall (ERC) y Ada Colau (Comuns) han hecho unas campañas más emocionales. La de Manuel Valls (BCN pel Canvi) fue surrealista, setentera… pareció una campaña de guiri con el logo del panot, comiendo churros y visitando la Boqueria. Jaume Collboni (PSC) pasa demasiado desapercibido y a Elsa Artadi (JxCat) le cuesta encontrar el equilibrio para que la tomen en serio: es muy infantil y no sabe cómo resolverlo.

"El símbolo del 'okay', con el pulgar, está conectado con el ego"

Con la llegada de las nuevas tecnologías, el lenguaje no verbal también ha desarrollado una versión digital. ¿Qué nos dicen los emoticonos en las redes sociales?

Por ejemplo, el símbolo del “okay”, con el pulgar, está conectado con el ego; simbólicamente es el “yo”. En Facebook se usa como diciendo “yo te doy mi aprobación”.

¿Hay más?

Luego está el dedo índice. Si apuntas para arriba es como una advertencia, si apuntas hacia la persona la estás culpabilizando pero, como dice Alejando Jodorowsky, “no olvides que hay otros cuatro dedos que están apuntando hacia ti”. Un emoticono se puede entender de mil formas. Siempre tenemos que estudiar la totalidad. Con la mirada puedes decir una cosa pero con las manos y los pies otra. Hay que unir los mensajes e interpretar.

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