El paseo de Sant Joan siempre ha sido una de las calles preferidas de los barceloneses. Desde su inicio en Travessera de Gràcia hasta el final, donde topa con el Arc de Triomf, recorre 15 manzanas de casas rodeadas de todo tipo de establecimientos. Recientemente, un ranking internacional situó a esta calle como la segunda más bonita del mundo, por encima de otras como el paseo de Gràcia o Enric Granados.

La amplitud de la vía permite que abunden árboles y plantas, convirtiéndose en uno de los puntos más verdes de la ciudad. "Es dificil encontrar una zona de la ciudad tan transitada con tanta vegetación", opina un vecino que lleva "toda la vida" en la calle. Además, a lo largo del recorrido se suceden edificios emblemáticos, esculturas, parques infantiles y un carril bici muy "céntrico" y "bien adaptado" a los ciclistas de la ciudad, comenta un usuario que circula por el paseo. En Amics de la Bici, en cambio, abogan por situar estos carriles en los laterales.

Carril bici del paseo de Sant Joan / METRÓPOLI
Carril bici del paseo de Sant Joan / METRÓPOLI

UBICACIÓN ESTRATÉGICA 

El paseo de Sant Joan corta la ciudad de norte a sur. A lo largo de la calle convergen cuatro barrios diferentes: El Fort Pienc, la Dreta de l'Eixample, Camp d'en Grassot i Gràcia Nova y Sagrada Família. Esto le convierte en un punto estratégico de la Ciudad Condal y en una referencia tanto para los habitantes de la zona como para los visitantes que agradecen la "buena conectividad" de la calle.

"Normalmente vivir en una zona atractiva para los turistas dificulta la movilidad de los vecinos, pero a mí no me pasa", cuenta José Antonio, que lleva 40 años viviendo en la calle Aragó y paseando por Sant Joan. "Lo mejor de la calle, más allá de lo bonita que sea, es que no se olvida de los barceloneses", añade.

CALLE PARA LOS BARCELONESES

Otras calles emblemáticas de la ciudad, como La Rambla, han sufrido una gran transformación a lo largo de los años desde que Barcelona se convirtió en una de las principales capitales turísticas con los Juegos Olímpicos del 92. No obstante, pese a que la capital catalana se reconoce como una ciudad de turistas, hay zonas que han sabido converger con este fenómeno sin olvidar el bienestar de los residentes locales. 

Este el caso del paseo de Sant Joan. Una tarde cualquiera alrededor de las 17:00 horas, en el momento de la salida de los colegios, las familias disfrutan de los parques infantiles de la zona y hacen cola para comprar un helado casero. "El coronavirus hizo que durante mucho tiempo no pudiésemos seguir esta rutina, pero agradecemos volver a disfrutar de todo lo que nos aporta vivir por aquí", opina María, mientras su hijo juega en una plaza que cruza la calle. 

Parque infantil en el paseo de Sant Joan / METRÓPOLI
Parque infantil en el paseo de Sant Joan / METRÓPOLI

"FACILIDADES PARA EL DÍA A DÍA"

Es evidente que la proximidad de la vía a atractivos turísticos como la Sagrada Família o el Arc de Triomf, donde acaba el paseo, convierte a la calle en un imán para visitantes. No obstante, la progresiva vuelta de viajeros a la zona todavía "no molesta" a los barceloneses que disfrutan de la calle. "Es cierto que antes del estallido de la pandemia notábamos la presencia de turistas, pero no era algo que dificultase nuestra rutina", añade María. 

Varios residentes de la zona que descansan a la sombra en una calurosa tarde de junio coinciden en que en el paseo pueden encontrar las mismas "facilidades para el día a día" que en cualquier otra calle de la ciudad. "Tenemos supermercados, biblioteca pública, un CAP y las típicas tiendas de barrio", explica Martí, que se mudó a la vía el pasado mes de marzo, coincidiendo con el estallido de la pandemia. En la arteria hay espacio para todo tipo de comercios y, además, es un reclamo para los más innovadores, como el quiosco News&Coffee, que aterrizó hace un año y medio en la ciudad.

"MÁS NUESTRA QUE NUNCA" 

"Cuando me mudé aquí lo hice con mucha ilusión", recuerda Martí. El paseo, que es reconocido por ser un hervidero de actividad tanto de día como de noche es un gran reclamo para aquellos que, como este vecino, quieren "sentir que la ciudad está viva" incluso desde su propia casa. "El confinamiento fue un golpe fuerte porque rompió con todas mis expectativas, pero la progresiva vuelta a la normalidad ha hecho que descubra la esencia de Sant Joan aún más y desde cero", añade.

Los ciudadanos han redescubierto Barcelona en este último año atípico y este paseo ha sido uno de los focos "que más vida local han recuperado" en todos los rincones de los que puede presumir el paseo. "La calle está siendo más nuestra que nunca y eso hace que aún la valoremos más", cuenta María. "¡El segundo puesto entre las calles más bonitas del mundo se le queda corto!", añade una amiga de la vecina. 

No obstante, Martí comenta que "la popularidad de la calle como foco de ocio" ha comportado la celebración de botellones masivos y aglomeraciones en los últimos días. "Cuando se levantó el toque de queda, fueron muchos los jóvenes que decidieron venir aquí a celebrarlo", comenta. No obstante, espera que con "la relajación de las restricciones no se repitan esos escenarios" y el ocio se focalice en "los establecimientos destinados a ello".

Terraza llena en el paseo de Sant Joan una tarde cualquiera / METRÓPOLI
Terraza llena en el paseo de Sant Joan una tarde cualquiera / METRÓPOLI

OFERTA GASTRONÓMICA 

Uno de los puntos fuertes de la calle es la oferta gastronómica. Al recorrer la calle de extremo a extremo, visitantes y locales pueden encontrar restaurantes inspirados en el arte culinario de cualquier parte del mundo. En el paseo de Sant Joan se encuentran algunos de los mejores restaurantes para hacer un brunch en la ciudad –como Chicha Limoná o la Granja Petitbo–, las principales cadenas de restauración y establecimientos que optan por "mantener la cocina tradicional catalana", como el Bar Oller.

Más allá de la variedad, las terrazas de los restaurantes "definen la esencia de la calle", opina un camarero que atiende a decenas de clientes a la vez. "Hay mucho movimiento, los vecinos se saludan entre sí y se transmite un sentimiento de comunidad que da mucha vida a la zona", añade.

CORAZÓN CULTURAL

A la gastronomía le sigue la fuerte presencia de la cultura en la arteria. En el número 26 del paseo, se encuentra la histórica Biblioteca Pública Arús, que se fundó en 1895 para instruir al pueblo de Barcelona. Hoy en día es una biblioteca de investigación que está "especializada en el universo de Sherlock Holmes" y que conserva "un fondo patrimonial muy importante" sobre el conocimiento humano.

Además, es conocida en todos los puntos de la Ciudad Condal por capitanear la venta de productos culturales. El paseo de Sant Joan es un punto 'friki' de Barcelona, con una gran cantidad de establecimientos dedicados al cómic y al manga. En el número 9 de la vía se encuentra, desde 1983, una de las librerías especializadas en cómics y manga "más importantes de Europa". Se trata de Norma Comics, que cuenta con más de 700 metros cuadrados de superficie y que en 2018 recibió el premio a la "mejor tienda de cómics del mundo". 

La Biblioteca Pública Arús y la tienda Norma Comics en el paseo de Sant Joan / METRÓPOLI
La Biblioteca Pública Arús y la tienda Norma Comics en el paseo de Sant Joan / METRÓPOLI

EDIFICIOS EMBLEMÁTICOS

Todo aquel que se fije en la fachada de los edificios al pasear por la calle se sorprenderá. El paseo Sant Joan está lleno de tesoros que van mucho más allá de los atractivos más populares. Y es que en su recorrido cuenta con espectaculares edificios modernistas como el Palau Macaya, del arquitecto Puig i Cadafalch, que podría haber sido la sede del CaixaForum.

Otro edificio de gran valor es la ya mencionada Biblioteca Pública Arús, situada en el número 26, que es el centro del saber masón en Barcelona. En ella hay una réplica de la Estatua de la Libertad. La biblioteca es actualmente uno de los mejores centros públicos de documentación sobre la masonería que existen en España. 

"Supongo que el ranking internacional nos ha reconocido por la innegable estética", opina José Antonio. No obstante, "el valor de la calle se multiplica cuando te adentras en ella", añade. Tras un reconocimiento mundial, tanto los vecinos del paseo Sant Joan como el resto de ciudadanos presumen "orgullosos" de una calle "muy barcelonesa" que fusiona tradición e innovación y brilla por si sola para conquistar a sus transeúntes a diario.

Si quieres leer más noticias como esta y estar informado de la actualidad de Barcelona, descárgate nuestra app para iOS y Android.