Situado en la calle que lleva su mismo nombre, el Palau de la Música Catalana es uno de los edificios más característicos de la Ciudad Condal. Independientemente del gusto por la música, su visita se ha convertido en poco menos que una obligación. En la belleza de su arquitectura se encuentra una de las principales razones.

Conforma uno de los principales atractivos de la ruta del modernismo que ofrece la ciudad. Y su construcción fue llevada a cabo durante los años 1905 y 1908 por el arquitecto catalán Lluís Domènech i Montaner, uno de los máximos representantes de esta corriente arquitectónica. 

CURIOSIDADES DEL PALAU

  • Su interior acoge la que es considerada la única sala de conciertos declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, en el año 1997. 
  • Pese a que toda la ruta modernista de la ciudad catalana se asienta sobre la figura de Antoni Gaudí, en este caso la construcción fue obra de Lluís Domènech Muntaner, otro de los máximos representantes de esta corriente artística.
  • En su biblioteca se encuentran algunos de los documentos más antiguos de la ciudad, datados en el Siglo XV.
  • Su interior acoge un total de dos salas, además de la principal. La sala bautizada como el Petit Palau es una de las más avanzadas tecnológicamente que se pueden encontrar en toda España. La otra es la Sala de Ensayo del Orfeó Català.
  • Richard Strauss o Ígor Stravinski han actuado en él.
  • Es uno de los principales escenarios de la ciudad de Barcelona. Especialmente para los conciertos de música clásica.
  • En su interior, todo actúa como un homenaje a la cultura musical mundial. Una buena muestra de ello es la presencia del busto de Ludwing van Beethoven.
  • La fachada del edificio se diseñó atendiendo una canción catalana que dice lo siguiente: "hay ancianos, niños y compesinos, sí. Y también personajes de clase alta". Aludiendo al hecho de que el Palau de la Música estaba pensado para todos los habitantes de la ciudad de Barcelona, sin atender a su clase social.
  • Aunque no es un escenario, su interior acoge otra sala con gran interés, la Sala Lluís Millet. Un espacio de descanso dedicado a Millet, fundador del Orfeón Catalán. 
  • Todo el edificio se articula sobre una estructura metálica recubierta de vídrio que, al incidir el sol sobre ella, transforma al edificio en una caja de sol y luces de gran belleza.