Roger Waters, bajista, compositor y fundador de la mítica banda de rock progresivo Pink Floyd, ha revivido la noche de este viernes la nostálgica historia del grupo en la apertura de la gira europea de 'Us+them' en el Palau Sant Jordi de Barcelona, en una noche de aires setenteros que ha congregado a 13.500 fans.

Tras su gira de 'The Wall Live' en 2011, Waters, ya con 74 años, se ha presentado en Barcelona como un revolucionario de su tiempo, congregando a una masa bastante homogénea en edad que ha saboreado cada nota de su reivindicativo concierto. Waters participó el pasado lunes en el acto de 'Totes amb Palestina', satisfaciendo su faceta como activista por los derechos humanos. 

En este viaje, el británico ha regalado Pink Floyd en vena a su público con una inyección de viejos y emblemáticos temas (‘Breathe’, 'Time', 'Welcome to the Machine') antes de dedicarse a su último disco en solitario, 'Is This The Live We Really Want?'.

Waters ha empezado la segunda parte de su concierto con unas sirenas de alerta y el despliegue de las chimeneas hinchables de la central termoeléctrica Battersea Power Station, emblemática portada del disco 'Animals', para presentar 'Dogs'.

Una careta de cerdo en su rostro ha sido el señuelo de 'Pigs (Three Different Ones)', por la que ha brindado con un espumoso en copa, que ha dado paso a unos reivindicativos visuales con el presidente norteamericano Donald Trump como protagonista: unas veces con cuerpo de cerdo y otras como una escultura con un micropene, culminado con el mítico cerdo volador y la frase final: ‘Trump, eres un gilipollas’.

Un ambiente apoteósico ha dado paso a la codiciosa 'Money', con proyecciones de Mariano Rajoy, Silvio Berlusconi, Angela Merkel y Vladimir Putin, entre otros líderes mundiales, intercaladas con lujosas vidas de coches y ágapes, cosechando los abucheos del público hacia éstos.

'Us and Them' ha seguido acompañada de imágenes de reivindicación política y social -como pobreza, inmigración, igualdad, represión policial, guerra y atentados-, de las que los asistentes han abucheado especialmente la de un cordón policial contra la población.

En esta gira, Waters ha viajado con una enorme pantalla de LED de 48 por 12 metros y una veintena de proyectores láser, además de una puesta en escena que ha culminado con el lanzamiento de confeti desde 20 cañones.

Waters, que no ha concedido ‘bises’, vuelve a actuar este sábado en el Palau Sant Jordi y lo hará también a finales de mayo en el WiZink Center de Madrid, en dos conciertos.