Un lugar para desconectar. Así definen Celina y Sylvain su cafetería, la primera en España que cuenta con un espacio integrado para relajarse y dormir una siesta. Tras visitar varias ciudades de Europa y más de 80 locales, la pareja ha apostado por Barcelona, donde acaban de inaugurar su cafetería, Nappuccino, en el Eixample, calle Muntaner, 22.

Barcelona lo estaba pidiendo a gritos. Mesas amplias con enchufes, WI-FI, música tranquila, cubículos donde echar una cabezadita y un horario diario ininterrumpido de 9h a 20h. “Creemos que Nappuccino es un espacio ideal tanto para leer, trabajar con el portátil o dormir una siesta”, cuentan los emprendedores a Metrópoli Abierta.

Amplias mesas en el Nappuccino para trabajar / PAULA BALDRICH
Amplias mesas en el Nappuccino para trabajar / PAULA BALDRICH

¿El precio? Asequible. Una hora de estancia en el lugar cuesta 5 euros, en cuyo importe se incluyen bebidas (café, té, refresco o zumo) y snacks ilimitados. La pareja ha querido adaptar la oferta a todo tipo de necesidades para que “la gente se sienta cómoda” en el acogedor siesta-café . Por eso ofrecen desde fruta, croissants, gofres, galletas, a tortitas de arroz sin gluten, tostadas con mermelada y hummus. Además, el café es italiano. ¿What else?

Otra de las novedades que incorporan es que cada uno puede llevar su propio tupper y calentarlo en el microondas de la cafetería de estilo minimalista. Es una propuesta ideal para desconectar del trabajo, comer ahí, dormir una pequeña siesta y luego tomar un café con snack para recuperar fuerzas y volver a la carga. Aunque no se trata solo de dormir: los seis cubículos están equipados con enchufes para cargar el móvil, por si la persona solo quiere descansar viendo algún vídeo, serie o película en la intimidad.

Los fundadores en uno de los cubículos del 'siesta-café' / P.B.
Los fundadores en uno de los cubículos del 'siesta-café' / P.B.

Los emprendedores admiten que “no es un espacio enfocado solo para turistas” y que no quieren “que se confunda con un hostal”. Por ahora, el público es amplio. Desde trabajadores que quieren relajarse y no tienen tiempo para volver a casa, como personas que después de comprar quieren tumbarse o estudiantes que buscan un lugar con buen WI-FI para trabajar.

NADA DE SEXO

Otro aspecto en el que inciden es que no es un lugar para tener sexo. Por eso, cada cubículo, sea individual o doble, cuenta con una cortina translúcida. Cada vez que la persona abandona el espacio limpian en profundidad el habitáculo para que el siguiente cliente que llegue se lo encuentre en perfectas condiciones.

La zona de los snacks en Nappuccino, que es de autoservicio / P.B.
La zona de los snacks en Nappuccino, que es de autoservicio / P.B.

Nappuccino parte del innovador concepto 'siesta bar' que ya se ha puesto en marcha en varios países del mundo como Dubai, París o Bruselas. Parece irónico que en España, país de la siesta por excelencia, no hubiese llegado este concepto aún. En Madrid se impulsó algo parecido este verano, aunque no es lo mismo. Lo llaman 'siestódromo', y se trata de un lugar inspirado en los "hoteles cápsula" japoneses donde exclusivamente el cliente paga por las horas que vaya a dormir.

Un estudio apunta que en Catalunya los ciudadanos duermen de media siete horas, esto supone una menos de la recomendable. El nuevo local potencia la virtud del descanso, imprescindible para los fundadores, que reconocen que “los periodos de descanso contribuyen a un mejor rendimiento en el trabajo”.