Las corrientes marinas han traído a Barcelona una ballena llamada Azul que ha quedado varada. Los que quieran ver con sus propios ojos este fabuloso ejemplar, tendrán oportunidad de hacerlo en la entrada principal del centro comercial de Illa Diagonal desde el 18 de marzo hasta el 6 de abril. Fuera de bromas, esta instalación escultórica de Marcos Romero y Germán Consetti representa un esqueleto de 20 metros y dos toneladas.

La intención de los artistas es concienciar a los ciudadanos de la posible extinción de este animal y fomentar su preservación. La obra no solo es espectacular por su magnitud, sino también por otros factores. Para empezar, es interactiva, así que padres e hijos podrán tocarla sin que ningún vigilante de la sala se mosquee.

EMITE CUATRO SONIDOS

Luego, emite cuatro sonidos que evocan los cuatro elementos. La cola, los palitos recogidos del mar que recorren la cavidad torácica, los embudos metálicos que recuerdan el sonido de las ballenas y, por último, la vibración de unas cuerdas colocadas a cada lado de la boca.

La ballena azul es el ser más grande del planeta, capaz de armonizar el ecosistema de nuestros océanos, aunque según los autores de la obra, "nuestra ignorancia y codicia han llevado a este gran ser casi hasta la extinción". Según ellos mismos, Azul es un "canto a la vida” y permite un acercamiento a “las emociones y la imaginación".

De hecho, en esta tónica, los creadores han trabajado a partir de materiales reciclados. El esqueleto es de hierro industrial revestido por madera reciclada: madera de nogal, salvada de una quema; madera de eucalipto, caída durante una tormenta; y madera que el mar Mediterráneo trasladó y dejó en algunas calas de la Costa Brava.

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