Las redes sociales acogen todo tipo de opiniones, informaciones y experiencias que pueden llegar rápidamente a muchos lugares del mundo. Internet es la cuna de modas emergentes que se vuelven virales, a pesar de que, en ocasiones, nos pueden resultar difíciles de entender.

Una de las tendencias que más revuelo ha generado y de la que más se ha oído hablar estas últimas semanas son las extensiones de los pelos en la nariz. Todo empezó cuando la instagramer @Gret_Chen_Chen viralizó, sin quererlo, una foto mostrando sus extensiones en la nariz. GretChen aseguró que todo fue fruto de una broma, pero sus seguidores no tardaron en imitarla logrando que esa idea se hiciera eco alrededor del mundo.

La foto que viralizó las extensiones de pelo en la nariz / @Gret_Chen_Chen
La foto que viralizó las extensiones de pelo en la nariz / @Gret_Chen_Chen

Mediante los hashtags #nosehairextensions -extensiones de los pelos de la nariz- y #nosehair, -pelo de la nariz-, cientos de internautas han compartido imágenes con extensiones en la nariz.

Esta, pero, no ha sido la única moda que ha agitado las redes. Y es que estos últimos meses hemos sido testigos de nuevas tendencias de lo más inquietantes, como las cejas onduladas o el pelo teñido de color arcoíris. Instagram ha vuelto a ser el escaparate para descubrir una nueva moda que llega de la mano de la surcoreana Dain Yoon: las selfie nails, con pelo incluido. La artista colgó en su perfil de Instagram una manicura en la que se dibujaba en cada uña su propio rostro calcado hasta el más mínimo detalle y con una melena larga, corta o incluso con flequillo.

También como una auténtica tendencia han aparecido las innovaciones en las cejas. Desde pintárselas, ondulárselas, trenzárselas y hasta simular el símbolo de Nike o el de McDonals.

Desde el punto de vista profesional, la viralización de estas modas proporciona a los diseñadores nuevos puntos de vista. “El hecho de utilizar un objeto común de otra manera, como es el caso de los pelos en la nariz o en las uñas, permite a los diseñadores ser más creativos”, asegura Iris Gonzalvez, estudiante de diseño de moda en la ESDI.

A su vez, la locura por crear impacto a través de las tendencias de belleza, en ocasiones, llega mucho más lejos y se convierte en arte cuando aquellos más talentosos deciden usar el maquillaje para captar la atención. Los protagonistas: párpados con grandes floreados e incluso un decorado de lo más navideño. Por si fuera poco, algunos han innovado con el maquillaje neón para captar más de una mirada tanto por el día como por la noche.

Un ejemplo de maquillaje con impactantes escenas florales / @makeupisart_x
Un ejemplo de maquillaje con impactantes escenas florales / @makeupisart_x

Los accesorios tampoco se quedan atrás. El uso de pompones, no solo en la ropa, se ha viralizado de un modo vertiginoso. Ya son muchas las que los llevan en la cara a modo de maquillaje o en las uñas también. Y si ya sorprendían las cejas onduladas, dicha moda traspasa sus límites y llega a los labios, que por si no fuera suficiente, también se llevan ondulados.

Una de las modas más conocidas es la llamada Glitter consistente en adornar los looks con purpurina y lentejuelas. Barras de labios, laca de uñas, máscara de pestañas, sombras de ojos, cremas faciales… Purpurina en todas sus versiones y en cualquier parte de nuestro cuerpo. La cosmética brillante se ha vuelto una de las tendencias que ha provocado una revolución en el mundo de la moda y sus marcas.

Algunas de las tendencias que más han llamado la atención en las redes / Elaboración propia

TENDENCIAS CON FUNCIÓN SOCIAL

Sin embargo, no todas las tendencias que nacen en Internet se convierten en modas pasajeras e intrascendentes. Existen numerosos movimientos que han aprovechado la fuerza de las redes sociales para impulsar reivindicaciones sociales y provocar cambios. Un claro ejemplo son la modas de Glitter tits y la no-depilación femenina.

Glitter tits consiste en decorar los pechos desnudos con purpurina, a veces agregando, además, algunas piedras preciosas. Se convirtió en un fenómeno en la última edición del Festival Coachella, celebrada en abril de este mismo año, y fue la máxima expresión del movimiento #freethenipple. Tras Coachella, muchos otros festivales se llenaron de Glitter boobs.

Bajo el hashtag de #freethenipple -libera el pezón en español-, se encuentra una “campaña global de cambio enfocada en la igualdad de género”, afirman sus impulsoras, que reivindica el derecho de la mujer a mostrar su cuerpo. Bajo esta premisa, Free the Nipple se ha convertido en uno de los movimientos con mayor crecimiento en los últimos tiempos. Una de sus claves, tal y como afirma Iris Gonzálvez, es el uso de las redes sociales “para expresar inquietudes y dar a conocer ideas para potenciar cambios a grandes escalas.”

La tendencia, iniciada por la activista, actriz y directora de cine Lina Esco mediante la película Free the Nipple, estrenada en 2014, lucha contra los tabúes “legales y culturales” y la censura de los pechos de la mujer, sobretodo, en redes sociales. Miley Cyrus, Rihanna o Scout Willis, hija de Bruce Willis y Demi Moore, son algunas de las famosas que hicieron de #freethenipple una tendencia convirtiéndose en las primeras celebrities que colgaban en las redes una foto en topless en el marco del movimiento. La película fue censurada en Estados Unidos, Miley Cyrus recibió una gran cantidad de críticas y Instagram cerró las cuentas de Rihanna y Scout Willis tras haber publicado una imagen en que mostraban sus pechos; hechos que confirmaron la tesis de la película.

Posado en topless de Scout Willis en Twitter para la campaña #freethenipple / Scout Willis
Pie de foto: Posado en topless de Scout Willis en Twitter para la campaña #freethenipple / Scout Willis

Gracias a tendencias como Glitter tits y #freethenipple, se pueden lograr cambios importantes. Un ejemplo es la primera victoria de #freethenipple ante Facebook. La red social hasta hace un tiempo censuraba las imágenes en que aparecían mujeres dando el pecho a sus hijos. Finalmente, tras las presiones de diversos colectivos como el de #freethenipple, Facebook cambió su política sobre desnudez y ya no elimina este tipo de fotografías. A pesar de ello, aún queda mucho por lo que luchar, y es que la red de Mark Zuckerberg sigue censurando fotografías en las que se ven pechos, sin tener en cuenta los motivos por los cuales son publicadas estas imágenes.

Del mismo modo, bajo el estándar generalizado que establece que lo normal en una mujer es depilarse, contrariamente a lo que sucede con los hombres, para quienes lo natural es tener vello, nace entre las mujeres la tendencia de no depilarse.

También bajo diversos hashtags como #MiVelloMisNormas o #BodyHairDontCare, el movimiento, que no busca prohibir la depilación, sino permitir que las mujeres puedan decidir no depilarse sin ser despreciadas o juzgadas, ha logrado convertirse en tendencia. La actriz y cantante Bella Thorne fue una de las celebrities que apostó por no depilarse las piernas para la entrega de los American Music Awards 2016. No fue la única por eso. En 1999, Julia Roberts acudió al estreno de Notthing Hill sin depilarse las axilas.

Este mismo año, Morgan Mikenas, instagramer estadounidense con más de 97.000 seguidores, decidió publicar diversas fotos sin depilar sus piernas y axilas. En ellas animaba a sus seguidoras a mostrar su cuerpo con vello. Desde entonces, miles de mujeres en el mundo se han sumado a su reto con el hashtag #BodyHairDontCare. Algo similar sucedió con la campaña feminista #MiVelloMisNormas, impulsada por la cuenta de Twitter @elvelloesbello en abril de 2016 con el objetivo de, según cuentan sus impulsoras, “abolir la depilación como imposición social”. Ese hashtag más adelante fue utilizado por la Amatista Asociación Feminista para defender que la depilación debía ser una opción, no una obligación por “las presiones sociales”, contaba la asociación.

Estos son algunos de los muchos ejemplos que muestran la importancia que las redes sociales han adquirido estos últimos años en la lucha contra estereotipos y lograr así cambios sociales. Gracias a las redes, en muchas ocasiones se ha logrado movilizar a millones de personas para hacer frente a diversas cuestiones de desigualdad y discriminación, entre otras, y hacer visibles estas preocupaciones al mundo.

MODA VS. IMPACTO

Un ejemplo del impacto inmediato que tiene una moda iniciada en las redes sociales son las “cejas de McDonalds”, dadas a conocer con el hashtag #McDonaldsBrows por la bloguera de belleza Huda Kattan. La maquilladora decidió crear unas cejas con la forma del logo de la conocida marca de comida rápida para burlarse de todas las modas raras que circulan por Instagram. En poco tiempo la foto con la que Kattan mostró su creación alcanzó más de un millón de visualizaciones y miles de comentarios. De hecho, la repercusión de la imagen llegó tan lejos que la propia bloguera decidió hacer un concurso con sus seguidores para ver qué foto con las cejas McDonalds era mejor.

Huda Kattan y algunas de sus seguidoras mostrando las cejas McDonalds /Huda Kattan
Huda Kattan y algunas de sus seguidoras mostrando las cejas McDonalds /Huda Kattan

El mayor impacto que ha tenido una tendencia por Internet proviene del movimiento Free the nipple, creado a finales del año 2013 y con continuidad en la actualidad. A lo largo de estos años, más de 240 mil personas se han sumado a la cuenta @freethenipple en Instagram, y otras miles utilizan cada día su etiqueta.

En el inicio de la campaña por las redes sociales un número considerable de famosas se sumó a la reivindicación, y pasados los años siguen sumándose. Un ejemplo es una de las celebridades con más impacto en las redes sociales de la actualidad: Bella Hadid, quien se ha proclamado portavoz del movimiento con su portada en topless para la revista Love.

Estas dos tendencias muestran el impacto que puede llegar a tener una moda en Internet, pero, ¿cuánto suelen durar estas modas? Ciertamente no hay una respuesta que pueda englobar todas las tendencias porque algunas como las cejas de McDonalds desaparecen de la red al poco tiempo de crear un gran impacto. Según explica Anna María López, especialista en diseño y tendencias, en El País: “una tendencia muere cuando deja de ser novedosa y pasa a estar en todas partes, cuando deja de ser utilizada por una minoría de trendsetters, y es adoptada por la gran mayoría”.

Así pues, hay micro tendencias que pueden surgir con mucha fuerza pero desaparecer en menos de un año, y macro tendencias, como el movimiento #freethenipple, que se consolidan, se hacen visibles y pueden durar entre tres y cinco años o hacerse “casi eternas”. De hecho, esta duración depende de la propia aceptación del público. Así lo considera Iris Gonzálvez “estas modas se viralizan por originalidad y gracia pero su vida depende de la aceptación del usuario, de la comodidad y de si traspasan el mundo digital para formar parte de nuestro día a día”. Así pues, una moda que no se vuelve práctica, cómoda o no soluciona un problema de la sociedad, está condenada a desaparecer en poco tiempo.

Sean modas pasajeras o permanentes, con función social o meramente exhibicionistas, lo que está claro es que las tendencias que arrasan en Internet, cada vez con una vocación más crítica, forman parte de un fenómeno que está en constante evolución y que parece no tener fin.