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Huir airoso de un bar haciendo un ‘sinpa’, impedir el apocalipsis, atracar un banco o evitar el naufragio de un crucero son solo algunos de los 18 retos a los que los visitantes del nuevo Game Point Center se enfrentarán con tan solo abrir una puerta. Con el aterrizaje del mayor centro de escape roomsde Europa en el Port del Fòrum, la capital catalana se convierte en la Meca de los adeptos a esta alternativa de juego que ha transformado las formas de ocio de jóvenes y no tan jóvenes.

Y es que como ha recordado la directora de operaciones del centro, Anastasia Umovskaya, durante la presentación de las instalaciones, en el arte de huir cualquier edad es buena. De hecho, el centro contempla abrir dos salas dedicadas a niños de más de tres años acompañados de tutores o monitores.

Esta última tendencia de ocio ha crecido a ritmos vertiginosos a nivel internacional y, en España, ha encontrado el escenario ideal en el que implantarse en la capital catalana. Concretamente, Barcelona y su área metropolitana han multiplicado la cifra de 'escape rooms' por 10 en tan solo dos años y suman ya unas 100 empresas dedicadas a crear y mantener estas habitaciones temáticas. Un paisaje al que ahora hay que añadir el Game Point Center, que lleva levantando polvareda entre los más adeptos desde que se anunciara el pasado febrero.  

Media Day Gpoint

Prueba de la expectación que ha generado la apertura de este macrocentro son las 1.000 reservas realizadas a tan solo dos días de su inauguración al público. De ahí que desde la organización ya hablen de un segundo espacio anexo que ampliará los actuales 3.000 metros cuadrados dedicados al escapismo a 3.600.

LÓGICA PERO NO FUERZA

A diferencia de los enigmas, las premisas a conocer antes de cruzar el umbral de la puerta son sencillas. Cada juego está destinado a entre 2 y 4 jugadores que deberán resolver los acertijos mediante la lógica o el ingenio (ya se encargarán de recordarles que el uso de la fuerza es inútil). Para ello, el tiempo no es ilimitado sino que la puerta tiene que abrirse antes de que las agujas del reloj superen los 60 minutos y los teléfonos móviles deben quedarse fuera.

Sala de control de la Escape Room

El precio es de 50 euros por grupo -el estándar en estos juegos-, exceptuando las tardes de los fines de semana, en las que asciende a 60. Para su estreno se ofertan 12 de las 18 habitaciones ambientadas en diferentes temáticas de las que dispone el centro para dosificar las novedades y semanalmente se irán abriendo el resto.

DIFERENTES NIVELES DE DIFICULTAD

Mientras los jugadores se estrujan el cerebro en las diferentes salas, el equipo de ‘game masters’ controla el juego desde una sala anexa. De momento son 15 aunque prevén poder llegar a ser hasta 35 trabajadores.

Su intervención, explican, debe limitarse a deslizar pistas cuando los jugadores se queden atascados en uno de los enigmas para que ellos mismos lleguen a sus propias conclusiones. Por eso, aunque los juegos parten de tres niveles diferentes de dificultad, los operadores van adaptando la misma en función de cómo avance el grupo.  

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En cifras, el centro ha destinado una inversión inicial de 3 millones para construir sus instalaciones y prevé llegar a invertir 15 millones en sus dos primeros años, durante los cuales la empresa calcula llegar a 100.000 usuarios.

El público al que se dirige no solo es transversal en cuanto a edades, sino que el centro ha optado por ofrecer sus servicios en catalán, castellano, inglés, francés y ruso, para intentar llegar tanto a residentes como a visitantes de paso por la capital catalana. El objetivo del centro es que los jugadores repitan y se consoliden como el espacio de referencia para los escapistas que coleccionan enigmas resueltos.