La ciudad de Barcelona dispone de una de las ofertas culturales más amplias que se pueden encontrar no sólo en España, sino en gran parte del mundo. Sin embargo, si hay un factor que destaca entre su abanico de opciones es la gran cantidad de museos a disposición de los visitantes. Algunos de ellos, como el Picasso o el MACBA, destacan especialmente a nivel europeo.

A continuación se inicia un recorrido a través de algunos de los espacios y las fundaciones que más visitantes reciben temporada tras temporada en la capital catalana. La mejor excusa posible para conocer la evolución del pueblo catalán a través de sus diferentes expresiones artísticas.  

MUSEO NACIONAL DE ARTE DE CATALUÑA

El Museo Nacional de Arte de Cataluña, también conocido como MNAC, alberga las mejores obras de arte desde la época del románico hasta el siglo XX. Es uno de los espacios más completos para conocer cómo ha evolucionado la sociedad catalana tomando como punto de partida sus diferentes expresiones artísticas a lo largo de todo este tiempo. 

Son muchas las obras que se han convertido en las señas de identidad de este espacio, entre las que destaca la talla de Magestad Batlló o las diferentes piezas que todavía se conservan de las iglesias del Pirineo catalán en tiempos románicos. 

MUSEO PICASSO

Ubicado en pleno centro de la ciudad, es uno de los espacios artísticos que más visitas recibe cada año. El Museo Picasso no es el único que existe en toda Europa, puesto que también tiene sedes en ciudades como París, por ejemplo, pero el de la Ciudad Condal es uno de los más relevantes gracias a sus más de 3.500 obras. 

Abrió sus puertas en el año 1963, como consecuencia de la donación que el artista realizó a al ciudad con el objetivo de cumplir uno de sus sueños: abrir un espacio artístico con su nombre en la ciudad catalana.

MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO DE BARCELONA

Junto con los dos anteriores, el MACBA es uno de los museos que más turistas recibe cada temporada. Cuenta con multitud de exposiciones, tanto temporales como permanentes, que lo han situado como uno de los iconos de la escena artística de la ciudad.

El edificio que lo acoge ya es toda una obra de arte, gracias al diseño de Richard Meier, que consiguió alzarse con el premio Pritzker como consecuencia de su gran obra.