El miedo, la incertidumbre, las dudas o el desconocimiento pueden suponer para determinadas personas unas barreras casi infranqueables. Y las angustias y frustraciones que vienen después pueden convertirse en compañeros molestos de los que es difícil desprenderse.

Romper ese círculo, abrir nuevas puertas y alcanzar los objetivos marcados son algunas de las metas que se han marcado los impulsores del proyecto My Life, que la Sant Pere Claver – Fundació Serveis Socials lleva a cabo con la colaboración de la Fundación La Caixa.

El programa se puso en marcha después de que desde el seno de la propia fundación se dieran cuenta de “había algunas carencias en el entramado de servicios que ofrecemos”, explica Eshel Herzog, coordinador del proyecto My Life. “Una de esas carencias es que la infraestructura de los servicios no facilita que una persona pueda hacer su recorrido vital con cierta flexibilidad. Por ejemplo, si una persona con 27 años ha ganado una plaza vitalicia en una residencia es muy difícil que contemple la necesidad de salir”.

DECISIONES RESPONSABLES

Partiendo de la premisa de que tanto los usuarios como sus familias arrastran miedos que les frenan a la hora de tomar decisiones de futuro, en My Life buscan romper esas resistencia. “Hace un tiempo nos sumergimos en esta aventura con la que buscamos facilitar el recorrido a una mayor autonomía, pero también tener una herramienta de intervención que lo haga efectivo”, dice Eshel.

Básicamente, el programa ayuda a los usuarios a mejorar aquellos aspectos de su vida que les ayudarán a relacionarse de una manera más adecuada con el mundo que les rodea. “Lo primero que hace una persona con una discapacidad intelectual cuando viene aquí es explicarnos en qué momento de su vida está, en qué aspecto es en el que quiere trabajar y mejorar”, explica Eshel. “Y eso no siempre coincide con lo que quieren las personas que le rodean. Pero aquí decide el usuario. Hay que intentar que haga una vida lo más autónoma posible”.

QUERER CAMBIAR

Un requisito indispensable para integrarse en el proyecto es “tener una motivación especial para generar un cambio en su vida”, afirma Eshel. “Y tiene que pasar un proceso personal para averiguar qué es realmente lo que quiere cambiar. Es posible que descubra que algunas cosas son inalcanzables y de esa manera se evita que se genere mucha frustración”.

My Life es un servicio temporal, en el que los usuarios buscan mejorar un aspecto concreto de su vida (relaciones personales, alimentación, ejercicio físico, economía del hogar, etc) para afrontar con mayor autonomía y responsabilidad los retos de futuro. “El servicio es temporal, nadie viene aquí para siempre”, comenta Eshel. “Nosotros somos complementarios, el usuario seguirá ligado a su médico, a su referente de la fundación tutelar, etc. Nosotros podemos acompañarle en algunas cosas, pero tiene que seguir con su vida. Somos básicamente una escuela de aprendizaje donde cada persona viene a aprender lo que necesita, teniendo en cuenta que nadie vive como un satélite independiente y que se tiene que relacionar con otras personas”.

La herramienta básica del proiyecto es un programa informático muy trabajado, que procede de Inglaterra, y gracias al cual los usuarios pueden ir aprendiendo de manera sencilla a solventar asuntos de la vida diaria que les permiten desarrollar su proyecto personal con mayor autonomía. Cosas como tener la confianza necesaria para acceder a los servicios adecuados, ir al banco y mantener una conversación comprensible con la persona que le atiende, saber hacer las consultas adecuadas en las administraciones, o simplemente aprender a hacer menús sanos y económicos o llevar una vivienda autónoma.

Si quieres leer más noticias como esta y estar informado de la actualidad de Barcelona, descárgate nuestra app para iOS y Android.