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El punto álgido de las Leónidas se acerca. Este lunes por la noche los barceloneses podremos disfrutar de una lluvia de estrellas única que empieza a hacerse visibles desde el 6 de noviembre y suele alargarse hasta aproximadamente el día 30. Se trata de una lluvia de meteoros que alcanza un máximo de intensidad cada 33 años. Muestran un pico de actividad debido a que el polvo del cometa Tempel-Tuttle no está distribuido homogéneamente a lo largo de su órbita.

El color de estos meteoros es generalmente rojizo, son muy rápidos, puesto que la Tierra los encuentra de frente, y con frecuencia dejan tras sí una estela de color verde que persiste durante unos pocos segundos. Su distribución a lo largo de la órbita no es uniforme: están concentrados en un enjambre más denso que ha dado lugar a las grandes lluvias de estrellas.

¿DÓNDE VER LA LLUVIA DE ESTRELLAS EN BARCELONA?

Para verlas, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) recomienda hacerlo durante la primera parte de la noche, antes de que salga la Luna y complique la visibilidad. Respecto a la localización, puede servir cualquier punto de observación que proporcione un cielo oscuro y, como es lógico, es preferible subirse a un sitio que tenga pocos obstáculos.

Una apuesta segura en la ciudad es el Observatori Fabra: un espacio único de Barcelona desde el que contemplar el cielo y sus constelaciones más allá de la lluvia de estrellas. Si ya está todo reservado, en el mismo monte del Tibidabo donde está situado el observatorio se podrán contemplar las estrellas a 512 metros de altura, el punto más alto de la Sierra de Collserola. Otro posible espacio es el de los búnkers del Carmel.

El Observatori Fabra, en la montaña del Tibidabo, uno de los mejores lugares donde ver la lluvia de estrellas / Observatori Fabra
El Observatori Fabra, en la montaña del Tibidabo, uno de los mejores lugares donde ver la lluvia de estrellas / Observatori Fabra

Para los que buscan tranquilidad, recomendamos Carretera de les Aigües. En la falda del Parc Natural de Collserola, diariamente se dan cita runners y deportistas en este camino tan popular con unos nueve kilómetros de longitud: ofrece multitud de ángulos de la ciudad desde el que disfrutar de la lluvia de estrellas.

Otra alternativa es ir al Museo Nacional de Catalunya (MNAC). Desde esta explanada se puede contemplar una panorámica de la ciudad en todo su esplendor y, ya de paso, ver alguna de las Leónidas atravesar el cielo barcelonés. Cerca hay escaleras o espacios verdes en los que reservar un sitio y contemplar las estrellas.