"Un parque fantasma". Así definen los jardines de Walter Benjamin los vecinos de la zona. El espacio, construido en 1981 en el marco de un plan para mejorar los accesos a la montaña de Montjuïc y situado a escasos metros del exclusivo parque empresarial World Trade Center y de la terminal de cruceros del puerto, presenta un aspecto preocupante y desangelado. 

Jeringuillas, colillas, prendas de ropa interior, botes de pintura y múltiples envases de bebidas alcohólicas, son algunos de los objetos que ensucian el paupérrimo césped que cubre el parque. Su aspecto marrón, triste y abandonado lo convierte en un pozo de suciedad que, a diario, limpian los servicios municipales sin lograr jamás su mejoría.


Desperfectos y pintadas en los jardines Walter Benjamin / V.M.
Desperfectos y pintadas en los jardines Walter Benjamin / V.M.

REPLETO DE SUCIEDAD 

Durante el día el espacio se convierte en un lugar de paso al que los vecinos evitan acudir. Tan solo algunos se atreven a bajar las escalinatas y cruzar el jardín, construido unos metros por debajo del nivel del suelo, esquivando cristales rotos y excrementos humanos para que sus perros realicen sus necesidades en otro lugar que no sea la acera. 

Sandra, una vecina que pasea a su mascota, asegura a Metrópoli Abierta que ha de ir con cuidado para que el animal no se clave nada en las patas: "Cuando paseo a mi perro tengo que ir mirando constantemente al suelo para que no se le clave ningún cristal o alguna jeringuilla". 

Basura y botes de pintura que inundan los jardines Walter Benjamin / V.M.
Basura y botes de pintura que inundan los jardines Walter Benjamin / V.M.

LOS SINTECHO TOMAN LA ZONA

Por la noche es otro cantar: grafiteros y sintechos toman en el emplazamiento y comparten sus instalaciones para llevar a cabo actividades ilegales: drogadicción, ocupación de la vía pública y pintadas en los muros que lo rodean y que separan los jardines del parque de bomberos. "Por la noche no vengo. Me da miedo que me pase algo o me roben. Es una zona muy oscura en la que no suele pasar mucha gente. Tienen perros sueltos, beben, se drogan, han conseguido que la zona sea suya", asegura la misma mujer. 

A pesar de las quejas del vecindario, y los reiterados avisos de los empleados de limpieza, el lugar ha mutado en la vivienda de muchos. El espacio, fortificado con muros de piedra, alberga tiendas de campaña en las que los indigentes viven todo el año. Según Antonio, vecino del barrio de El Poble-sec, que el parque esté rodeado por paredes da lugar a que los indigentes se establezcan en él: "Estos muros son el problema. Hacen de búnker para los sintecho y lo sienten como si fuera suyo. Lo tienen dominado". 

Aunque la situación es sorprendente actualmente, el testimonio confirma que en verano es muchísimo peor: "En los meses de verano esta zona se convierte en un auténtico campamento. No caben las tiendas de campaña y por ende la situación se vuelve más peligrosa: he llegado a ver como las personas de la limpieza tenían que venir a realizar su trabajo custodiados por una patrulla de la Guardia Urbana". 

Tienda de campaña, en la que vive un sintecho, situada en los jardines Walter Benjamin / V.M.
Tienda de campaña, en la que vive un sintecho, situada en los jardines Walter Benjamin / V.M.

UNA MALA IMAGEN PARA EL TURISMO

Un efectivo del servicio de limpieza, que ha preferido mantenerse en el anonimato por miedo a represalias laborales, ha asegurado a este medio que la situación está enquistada desde hace mucho tiempo: "Después de ocho años limpiando esta zona veo que la situación sigue igual o peor. Deberían hacer algo con los sintecho, ayudarles y darles un lugar donde dormir, porque siempre están aquí". También confirma la inseguridad que se vive en este parque: "Cuando limpio tengo que ir con cuidado de no tocarles sus cosas, si no se enfadan y no sé cómo pueden reaccionar". 

A las 11.00 horas de la mañana son pocos los que acortan la distancia atravesando el parque. La mayoría de los vecinos prefiere rodear los jardines antes de pisar el suelo de tierra húmeda, revuelta y desagradablemente llena de suciedad.

Solo unos pocos jóvenes turistas se aproximan a los muros, que aportan un poco de color a la sombría ubicación, para hacerse fotos con los grafitis de fondo. Al ser requeridos por este medio aseguran que "da igual tener que pasar por la zona, lo que importa es el fondo para las fotos", también el grupo de ingleses confirma que es deplorable que una metrópolis como Barcelona tenga zonas verdes tan descuidadas: "No lo entendemos, el otro día estuvimos en la Ciutadella y no tiene nada que ver con esto, da una mala imagen para la ciudad". 

Turistas haciéndose fotos en las inmediaciones de los jardines Walter Benjamin / V.M.
Turistas haciéndose fotos en las inmediaciones de los jardines Walter Benjamin / V.M.

ACTUACIÓN DEL AYUNTAMIENTO

La semana pasada, la Diputación de Barcelona publicó un estudio en el que revelaba que el 90% de los habitantes de la provincia consideran el turismo como la pieza clave de la economía barcelonesa. Silvia, una vecina del distrito de Sants-Montjuïc que pasea a su perro por los alrededores de los jardines, comulga con el estudio y asegura que "no puede ser que se den estas situaciones en un lugar tan turístico como es éste, no me gusta nada la imagen que estamos dando al turismo". 

Por su parte, el Ayuntamiento de Barcelona todavía no se ha pronunciado ante los requerimientos informativos de este medio. El pasado mes de diciembre Metrópoli Abierta realizó un artículo de denuncia sobre el parque del Mirador del Poble-sec, muy cercano a los jardines de Benjamin Walter y, según el vecindario de la zona, la situación sigue estando igual de degradada y desatendida. 

Jardines Walter Benjamin, situados en el barrio de El Poble-Sec / V.M.
Jardines Walter Benjamin, situados en el barrio de El Poble-Sec / V.M.

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