Fachada frontal de la iglesia ortodoxa de Vallcarca / INMA SANTOS
Fachada frontal de la iglesia ortodoxa de Vallcarca / INMA SANTOS

Una iglesia ortodoxa al otro lado del puente de Vallcarca

Los feligreses rehabilitaron la antigua parroquia católica de Sant Jordi, en desuso desde hacía 40 años

Periodista

La historia de la Iglesia Ortodoxa Rusa se inicia en el siglo X, cuando, el año 988, el príncipe Vladimir se bautizó aceptando la religión del Imperio Bizantino. Al principio, era dependiente de Constantinopla, pero con el tiempo se convirtió en una iglesia autónoma. Actualmente la Iglesia Ortodoxa Rusa, con cerca de 150 millones de feligreses, es la mayor de las iglesias ortodoxas del mundo y todos los templos están coordinados por el Patriarca Cirilo I desde Moscú.

¿Y qué tiene esto que ver con Barcelona? Pues mucho, porque la Iglesia Ortodoxa del Patriarcado de Moscú tiene representación en Girona, en Tarragona, en Lloret de Mar... ¡Y también en la capital catalana! ¿Dónde? En Vallcarca.

ANTIGUA PARROQUIA CATÓLICA RECONVERTIDA

Entre las calles del centro histórico de este barrio, destaca la cúpula dorada con la cruz típica de los templos ortodoxos que corona la antigua parroquia de Sant Jordi, convertida en la Iglesia Ortodoxa de la Anunciación desde que, en 2012, esta comunidad religiosa alquiló el edificio al Arzobispado de Barcelona. Cuando llegaron los nuevos inquilinos, hacía ya 40 años que no se había celebrado ninguna misa. La nave anexa a la iglesia se había utilizado como almacén de pinturas y como estudio de televisión, pero el edificio llevaba ya cinco años cerrado totalmente.

Podrían haber escogido otro lugar, pero esta comunidad religiosa decidió restaurar esta antigua capilla deteriorada, que además se había quemado durante la Guerra Civil. Los feligreses trabajaron duro para restaurarlo y, poco a poco, fue convirtiéndose en un auténtico templo ortodoxo, con el Santísimo Altar instalado detrás del iconostasio –el muro que separa el presbiterio del resto de la capilla–, y este repleto de imágenes, unas llegadas desde Rusia y otras, apadrinadas por mecenas locales. Santa Eulalia, San Jorge y la Virgen María de Vladímir son testigos de las misas y celebraciones que acoge este templo tranquilo y discreto, diríase que casi oculto en la calle Mare de Déu dels Reis.

AL FINAL DEL PUENTE DE VALLCARCA

Sí, como si de una metáfora se tratara, para encontrar la iglesia ortodoxa hay que atravesar el puente, pero no uno espiritual (que también), sino uno de cemento y bien grande, el de Vallcarca. Silencio… ¿Oís los cánticos en ruso?

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