El Tren de Noé –la obra de arte (rodante) más larga del mundo– está a punto de hacer parada en Barcelona. Tras su paso por Madrid, frenará en la vía 14 de la estación de França el día 13 y se quedará ahí expuesto hasta el 15 de septiembre con la entrada gratuita para todos los públicos. Su intención es concienciar de la necesidad de impulsar el transporte de mercancías sostenible intensificando el uso del ferrocarril. El objetivo es lograr “una cuota del 30% para el año 2030, lo que supondría evitar la emisión de 290 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera”, según fuentes de Renfe Mercancías.

Para transmitir el mensaje plasmado en los contenedores, los impulsores de la iniciativa –RFF (Rail Freight Forward)– han contado con la ayuda de distintos grafiteros internacionales. Dos de ellos, de hecho, son españoles: Sabek, que pintó murales en La Tabacalera de Madrid, y Mister Piro, conocido por sus colores y un estilo de acuarela que se puede apreciar en paredes como la del World Trade Center de Barcelona.

El denominado Tren de Noé –tal como podías imaginar– hace alusión a la historia medioambiental más antigua del planeta. En el arca contemporánea se han dibujado animales y sus hábitats correspondientes a modo de reivindicación. Como si viajaran dentro –¡salvados!– y los pudiéramos ver desde fuera. Sabiendo el alcance del grafiti, han apostado por este tipo de montaje artístico, aunque en este caso –a diferencia de otros– es completamente legal.

ESPAÑA SUSPENDE EN SOSTENIBILIDAD

Del Acuerdo de París se desprende que el transporte de mercancías es un elemento clave para limitar el incremento global de temperaturas a 1,5 grados. Actualmente, en Europa el 18% de las mercancías se trasladan en tren. Sin embargo, España tiene que ponerse las pilas, pues esa cifra apenas supera el 4%.

Imagen de un flamenco en el Tren de Noé / DAVID PAYR
Imagen de un flamenco en el Tren de Noé / DAVID PAYR

Esta conmovedora obra de arte itinerante se puso en marcha en 2018 con motivo de la Conferencia Mundial sobre el Clima COP24 de la ONU, que se celebró en Katowice, Polonia. Desde ahí emprendió su recorrido hacia ciudades como Viena, París, Roma, Bruselas, Luxemburgo, Berlín o Múnich. Y, todavía hoy, el proyecto marcha sobre ruedas.

Otra de las partes del Tren de Noé, que llegará a Barcelona / OLIVER LANG
Otra de las partes del Tren de Noé, que llegará a Barcelona / OLIVER LANG

La última parada de este colorido tren, único en su especie, será en Chile, donde se celebrará la próxima Conferencia de la ONU sobre el clima, COP25. Luego se entregará a una empresa del país que vio nacer a Roberto Bolaño para que siga difundiendo el mensaje al otro lado del charco.