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Barcelona –a simple vista– no parece un escenario de películas como Los Aristogatos. No obstante, entre el asfalto y las zonas de montaña en la Ciudad Condal vagan más de 9.000 gatos salvajes repartidos en 768 colonias, según se calcula. La cifra preocupa a entidades y al Consejo de Colegios de Veterinarios de Cataluña, que vela por informar sobre esta situación a través de Programa y el Observatorio para la Gestión Integral Felina GIF-VET.

El objetivo final es llegar al sacrificio cero y la natalidad cero en las colonias de gatos urbanos. Pero todavía queda un largo camino por recorrer. Los profesionales exigen más implicación de las administraciones locales. En esta línea, defienden que con una actuación profesional lograrían hacer frente a la zoonosis –una enfermedad propia de los animales que puede comunicarse a las personas– y garantizar la salud pública y el bienestar animal.

UN 75 % DE LAS CAMADAS MUERE

Tal como han indicado fuentes veterinarias a Metrópoli Abierta, los puntos donde más gatos se concentran son Montjuïc y la montaña de Collserola. Además de los voluntarios que acuden para cuidar a los animales proporcionándoles agua y comida, hay veterinarios que controlan la salud de los felinos día tras día en estos espacios.

A través de un documento desvelan que “en condiciones favorables y sin ningún tipo de intervención o control veterinario, la progresión felina de crecimiento establece que una sola gata puede tener una descendencia indirecta de más de 1.700 gatos y gatas en solo tres años”. Por eso es tan importante realizar castraciones eficaces. Sin embargo, según confiesa la veterinaria Verónica Araunabeña, “un 75 % de las camadas no salen adelante”.

¿CÓMO CASTRAN A LOS FELINOS?

Fuentes del Ayuntamiento de Barcelona han subrayado en declaraciones a este medio que no hay datos exactos de cuántos gatos de cada colonia están esterilizados y cuántos no. Tal como detallan, las castraciones se suelen realizar de dos formas. Por un lado, la entidad rescata al gato y lo lleva a su veterinario y luego a través del convenio se le devuelve el importe correspondiente; por otro lado, tiene la opción de llevar al felino al centro municipal Viver Tres Pins, un espacio municipal donde castrarlo de forma gratuita.

Los gatos de una colonia se han quedado sin cobijo / DeGats
Los gatos de una colonia se han quedado sin cobijo / DeGats

El consistorio dispone de un convenio firmado con otras tres entidades: Plataforma Gatera, Progat y Fundació Silvestre. Según lo acordado, la cobertura abarca hasta 120 esterilizaciones por distrito. “Casi siempre son suficientes”, aclaran las fuentes consultadas. Desde Suara Foundation, indican que, además, "tiene beneficios para la salud del gato a largo plazo".

Desde 2013 ha aumentado el número de gatos callejeros en Barcelona: de 8.394 ha ascendido hasta los 9.099, experimentando altibajos en el periodo intermedio. Así se desprende de los datos facilitados por el Ayuntamiento de Barcelona a este medio. Según estudios realizados en 2018 por la Fundación Affinity se aprecia un incremento importante del abandono en el segundo cuatrimestre del año, llegando a un 43 % cuando en el primer cuatrimestre es de un 26 % y en el tercer cuatrimestre de un 30 %. Tal como especifican desde Suara Foundation el crecimiento se debe a que "durante estos meses del año es su reproducción estacional" y que "en verano la gente se va de vacaciones y el regalo de Navidad deja de ser divertido y pasa a ser un engorro". 

DAR RESPUESTA A LAS REUBICACIONES

PACMA, la formación política que defiende el bienestar animal, considera que los recursos que dedica el consistorio “son insuficientes”. Ana Bayle, representante en Barcelona, ha recalcado que “todavía no se dado respuesta a reubicaciones”, como –por ejemplo– en la zona de Glòries. No solo eso, sino que a su parecer “no existe un recuento real de las colonias ferales” y “normalmente se aprovechan de la iniciativa de los voluntarios”.

A propósito, los mismos veterinarios advierten a los ciudadanos de que no pueden alimentar a los gatos por su cuenta. Las entidades luchan por formar a los voluntarios que disponen de un “carnet de alimentador”. Además, insisten en que el riesgo de zoonosis es bajo y no existe un peligro de contagio de enfermedades. Así, poco a poco, los gatos salvajes gozarán de mejores condiciones de salud y podrán vivir en los espacios urbanos como es el caso de Barcelona.