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Sergi de Meià ama el producto y la tierra, y lleva años abanderándolos. Tras pasar por Akelarre (San Sebastián), El Racó d'en Freixa (Barcelona) y trabajar ya como jefe de cocina en el restaurante Reno (Barcelona), L'Excellence (Andorra y Barcelona), Fishhh! (Barcelona) y Monvínic (Barcelona), se instaló en 2014 en su propio restaurante en la calle Aribau. Desde el restaurante Sergi de Meià practica una cocina catalana evolucionada a partir de recetarios antiguos puestos al día y enriquecidos con nuevas técnicas, propuesta en la que participó también hasta hace poco su madre, Adelaida Castells.

Tras cuatro años a su lado, “la mare també volia jubilar-se”, y ha dado un paso al lado. No en su lugar, pero como si de un cambio se tratara, ahora el joven Agustí Lema se ha convertido en la mano derecha del chef. Lleva medio año en el restaurante como jefe de sala y sumiller “y es increíble”, comenta De Meià. Con 27 años, representa la nueva estirpe de profesionales de sala de Catalunya.

Lema ha llegado a Sergi de Meià tras foguearse pese a su juventud en restaurantes de renombre como Cinc Sentits, Moments o en el del Hotel Mercer. Y llegó en octubre a la casa del producto de De Meià “para dar una vuelta al servicio y a la carta de vinos”. Ha cambiado el 95% de la carta de vinos, apostando por referencias ecológicas, naturales y de variedades autóctonas, cuadrando la propuesta líquida con la sólida del restaurante. En sala, Lema también ha actuado y ha cambiado el protocolo para actualizarlo, acabando más platos frente al comensal y renovando la mise en place de sala por completo.

Con Lema, Sergi de Meià sigue con la excelencia marcada desde el inicio, con una cocina  donde el mejor producto de proximidad -con nombres y apellidos de proveedor- es la base sobre la que las manos de chef ejecutan cuando toca. Imprescindibles en este mes de mayo, en boca de clientes y cocineros, los espárragos con crema de queso, la tortilla de río o la mediana de ternera morucha con pasta fresca. Sello De Meià. Adelaida ya ha dado su beneplácito a la carta y al fichaje. “I el que diu la mama…”.

Aribau, 106