No creo que exista barcelonés que en periodos púberes -y no tan púberes- de su vida no se haya dado un homenaje en este templo de las cenas en grupo. Aunque convertido, como media Barcelona, en territorio “guiri” por original y castizo, Los Toreros sigue plasmando ese espíritu que nos hace reconfortarnos con la vida. A Los Toreros vas a comer tapas (raciones, mejor dicho, la tapa debería ser de un bocado), a beber vino y brindar por la vida.

Y, tras la reforma que llevó a cabo hará dos años, se presenta ahora pulcro aunque igual de divertido para coger cualquier cena de Navidad, pues abre todos los días. Lo hace con varios menús ya cerrados, con posibilidad de abrirlos y apuntalar. Croquetas, embutidos, bravas, ensaladas, gambas a la plancha o distintos huevos estrellados, productos reconocibles que pueden preceder a principales para copa adulta como el rabo de toro o la paella, así como otras propuestas más vanguardistas. Los tártar, burratas o ensaladas de aguacate disimulan modernidad en carta.

El ágape seleccionado maridará seguro con una decoración peculiar, que habla de un pasado del local como sede de la peña taurina Gallito y Belmonte -en honor a dos de los toreros, en palabras de expertos en la materia, más importantes de la historia de la tauromaquia nacional-. Cabezas de toro (muchas de ellas del s. XIX) o cuadros coetáneos relacionados pueblan las salas del restaurante, situándote en la pasión peninsular más extendida. No son los toros; es la felicidad en torno a una mesa.

Por cierto, para aquel curioso individual, con sus cero días de fiesta Los Toreros se presenta también a mediodía de laborables con un menú a 23,50 euros para empezar a comprobar propuesta gastronómica y visual.

Porque un restaurante no solo conquista por su propuesta culinaria. Es ambiente, diversión, misticismo. Yo volveré a Los Toreros. El grupo del barrio ya me lo ha pedido.

Carrer de Xuclà, 3

Las bravas de Los Toreros
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Las bravas de Los Toreros

Los Toreros, en calle Xuclà
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Los Toreros, en calle Xuclà