Comer sano y responsable, con espíritu libre y colaborativo, sostenible por encima de todo. Suena a gastrobar de nuevo cuño, erigido por un australiano nacido en Suecia y formado en Nueva York. Juguemos a las diferencias. Leka, en Llacuna, fue durante muchos años (lleva abierto más de 30) un bar de barrio obrero que, sin cambiar de familia, ha crecido para sorprender. Reformado hace tres años, el Leka actual se ha convertido en un adalid de la nueva gastronomía bajo un eslogan (en inglés, eso sí, un poco internacional debía ser) que define: “Open source, honest food”.

Por partes. El honest food (sin traducción, ¿verdad?) repercute en que Leka utiliza al máximo (todo) el producto que pasa por sus manos, incluso aquellas partes que se acostumbran a desechar, realizando asimismo fermentados, encurtidos o salazones para optimizar el producto. También garum, esa salsa de pescado preparada con vísceras fermentadas de pescado. ¿Seguimos? Bebidas y vinos a granel, cerveza de barril, refrescos propios, no industriales. Desperdicio cero. Pescado de subasta y vegetales y frutas de una finca propia en Valldaura. Llevar la coherencia a la enésima potencia. La vida puede ser maravillosa. También ofertan ocasionalmente carne, que proviene eso sí de animales enteros y ecológicos, de los que no se desaprovecha nada. Seguimos para bingo.

Open source (sin traducción, por contexto). En Leka comparten, creen en las personas, y ponen a disposición del público en código libre la decoración o vestimenta del personal, amén de las recetas, por supuesto.

Esta propuesta completa es la visión de Iván Enríquez, de la familia propietaria del local desde hace 33 años. Enríquez gestiona, guía; mientras el día a día en los fogones lo gestionan ahora los chefs Mario Pérez y Gustavo Suárez. Entendido el concepto, queremos saber qué tipo de cocina oferta Leka. “Del mundo, de producto (obviamente), del trópico”, comenta Enríquez. Bonita palabra, del trópico. Compramos. Ahora, en el fondo, las terminologías y las acotaciones tal como está de globalizada la gastronomía pueden ser baladí. Aquí, la importancia y el por qué están por encima. Que así sea.

Para aquellos que no lo conozcan, una buena forma de adentrarte en el universo Leka, porque lo es, puede ser mediante su menú de mediodía, a 12 euros, vegano y vegetariano. Si quieres carne, por filosofía, puedes, pagando 1 ó 2 euros más. “No vetamos, pero promocionamos la reducción en el consumo de carne”. Coherencia gourmet. Sello Barcelona.

Badajoz, 65

Leka. Pulpo a la brasa con sus patatas crujientes
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Leka. Pulpo a la brasa con sus patatas crujientes

Leka, en Poblenou
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Leka, en Poblenou