El primer gran espacio gastronómico de Barcelona ha cumplido cuatro años. Con una estructura que data de 1870 y 1,5 millones de visitantes anuales, El Nacional es mucho más que un espacio de “guiris”. Dividido en restaurantes, colma expectativas culinarias y especiales, aunque el mantra de “turístico” lo llevará siempre. Somos así. Está en paseo de Gracia y es bonito, ya, pero entra y prueba. Y mira. La historia de Barcelona rezuma entre esas cuatro paredes. Tómate una caña en  algunas de sus múltiples barras; una ostra en la zona ad hoc o un cóctel en ídem. Camina, pasea y, antes o después de sentarte a comer, acércate al lavabo, uno de los lugares más fotografiados en Instagram de Barcelona. Así es. Curioso, con un tocador creado por Lázaro Rosa-Violán a su entrada y una fila de lavamanos que remontan.

Después vuelve al cuadrado de 2.800m2 y decídete. La Paradeta, con cocas y delicatesen gourmet; La Tapería, con tapas que conoces revisadas; La Llotja, otro tanto, o La Brasería, con carnes seleccionadas y hamburguesas sorprendentes (ojo con su cecina). El Quisc, por su parte, de la entrada se transforma en una heladería. Por si te faltaban motivos “nacionales” –nunca mejor dicho- para acercarte, solo comentar que la propuesta culinaria global está avalada por el chef Carles Tejedor (restaurant Be So) y dirigida por el empresario Lluís Canadell, al frente también de los locales Lomo Alto y lomo Bajo, entre otros.

Hablemos de historia. El espacio de El Nacional fue café teatro, fábrica de pieles, concesionario de coches y garaje. El Teatro Español se inauguró en 1870 para incendiarse en 1889 y recrearse años más tarde bajo el nombre de Jardín Español. No tuvo éxito y cerró en 1900. Después, el espacio albergó una fábrica textil dedicada al curtido de pieles, un concesionario de coches de lujo y un garaje, oficio que desarrolló hasta 2013. Sí, 2013. Los faros de coche instalados a la puerta del lavabo así lo atestiguan. Dentro deéste están las fotos de todas sus épocas, de todas las épocas de Barcelona. No parece que fuera ayer, y lo era. En 2014 abría sus puertas El Nacional.

A día de hoy, el local sigue manteniendo la estructura original de vueltas catalanas que presiden el techo soportadas por columnas industriales. El pavimento de losas hexagonales de la entrada o la puerta de latón que da acceso a la cocina de La Brasería también forman parte del material heredado que se ha conservado. La pintura de las paredes se ha intentado mantener, así como detalles de excelencia, como los dos antiguos balcones de La Coruña unidos entre sí para firmar el Quisc de la entrada.

Ahora ya tienes información, ya no te sientes tan mal. Ves por Instagram, por su comida y para querer más a una ciudad a la que rinde pleitesía.

Passeig de Gràcia, 24

El tocador de El Nacional
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El tocador de El Nacional

Un macro espacio gastronómico de 2.800m2
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Un macro espacio gastronómico de 2.800m2

Los lavamanos de El Nacional
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Los lavamanos de El Nacional

Los faros de coche a la entrada del lavabo de El nacional atestiguan su pasado
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Los faros de coche a la entrada del lavabo de El nacional atestiguan su pasado

Los balcones coruñeses de El Quisc
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Los balcones coruñeses de El Quisc