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Barcelona es tierra foodie y destaca por un sinfín de restaurantes, desde clásicos hasta vanguardistas y de cocina internacional. Hay para satisfacer a todos los sibaritas. Lo que sigue sorprendiendo es la capacidad que tiene el escenario gastronómico para renovarse y dar lugar a nuevos conceptos y protagonistas culinarios. Cuando pensábamos haberlo visto (y probado) todo, una nueva apertura viene a poner en jaque esta teoría. Estas son las que nos han conquistado en lo que va de año.

INDÍGENAS 

Un pequeño local que no está en las zonas más concurridas de la ciudad, pero que se merece una visita. Indígenas es un local que rinde tributo a una gastronomía más desconocida, la de los Indígenas de Brasil, pero que esconde aún mil secretos. Como la tapioca, por ejemplo. Una especie de crêpe preparada con harina hidratada de tapioca (rica en carbohidratos, 100% natural, sin gluten y sin lactosa) que se rellena con ingredientes nacionales varios (pollo y salsa de aguacate; sobrasada; buey desmigado; verduras; queso…) y se come como un bocadillo. Una receta muy popular en el streetfood del país local y que cuenta ya con una gran comunidad de fans. Los dueños de este establecimiento, abierto hace tan solo unos meses, ya se dieron a conocer con un foodtruck que ha cosechado numerosos éxitos (Premio Bester Foodtruck 2016) y ha estado en los eventos gastronómicos más destacados del panorama nacional. Ricardo, brasileño, y Bea, asturiana, fusionan además sus orígenes para completar una carta que cuenta con platillos para compartir como su excelente pulpo en vinagreta; la picanha con farofa y vinagreta o el delicioso escondidinho (carne de vaca desmigada con puré de patata y queso gratinado. Para merendar, desayunar o como postre, también tienen otro gran must llegado de Brasil, el acaí bowl (un bol con crema de este superalimento, fruta fresca, semillas y cereales), que garantiza un chute importante de energía. Quizá por ello Indígenas ya es un indispensable entre los deportistas de Barcelona. ¿Para beber? Zumos naturales y cócteles.

Restaurante Indigenas
Indígenas – C/ MARINA, 358.

 

PAO DE QUEIJO

Otro brasileño que ha tomado la escena foodie barcelonesa es el chef Joao Alcântara. Conocido por su restaurante FOgO, ahora innova dando todo el protagonismo a una de las especialidades culinarias de su país que más corazones conquista y parece convertirse en toda una tendencia de #foodporn: el pao de queijo. Una bolita de pan en cuya masa se funde queso y que se sirven ‘preñados’, como se dice en Brasil. O en nuestro idioma, rellenos con diversos toppings: rabo de torro, vegetales, queso de cabra carne de buey o cerdo desmigado… Hay para todos los gustos. Incluso para los golosos que fliparán con el pao de queijo convertido en postre: con Nutella, mermelada de fruta tropical, dulce de leche helado… No hay otra mejor palabra que define esta preparación que: ‘de vicio’. Probarlo es amarlo (y repetir). Os hemos avisado.

Pao
Pao de queijo – C/ CÓRSEGA, 231.

 

FLAX & KALE PASSAGE

Que Flax & Kale es uno de los restaurantes más exitosos de los últimos años en Barcelona, no cabe duda. Por eso no es de extrañar que haya llegado su hermano pequeño, que promete convertirse en el niño mimada de las tribus más trendy. Y es que Flax & Kale Passage, como se llama esta nueva apertura, tiene todos los ingredientes para ser un hit. Un interiorismo de lo más contemporáneo y cozy (nos encantan sus pequeños reservados), servicio ininterrumpido todo el día, unos zumos cold pressed, smoothies y bebidas fermentadas que lo petan; un café natural impecable; una cocina cuidadísima, deliciosa, healthy y muy innovadora (exquisitas, por ejemplo, las ostras veganas, con setas shitake; y la berenjena con miso) y, por si fuera poco, una amplia carta de pizzas artesanales a base de queso vegetal, sin gluten y ricas en fibra cocinadas en un horno de leña napolitano que están bru-ta-les. Se pueden escoger entre dos tipos de masa; clásica napolitana o thin&crunchy. Ah, sí, se nos olvidaba, está en el Passatge de les Manufactures, entre la calle Sant Pere Més Alt de Ciutat Vella y la calle Trafalgar, uno de los lugares más de moda en la actualidad.

Flax and Kale
 Flax & Kale  – C/ SANT PERE MÉS ALT, 33.

 

CASA RÀFOLS

Nos encanta este sitio por su historia y su alma auténtica y vintage, pero de verdad. Y es que este nuevo restaurante se ubica en lo que fue hasta hace unos años una de las ferreterías más importantes de la ciudad de la que conserva el nombre, el escaparte y el rótulo. Un comercio centenario que en la posguerra albergó en su sótano un restaurante clandestino. En la carta de Casa Ràfols, obra del chef Txemi Andrés, las líneas que prevalecen son la frescura (producto de mercado, proximidad y temporada), la cocina casera y el recetario mediterráneo, todo ello combinado con una producción artesanal y técnicas que beben de las cocinas del mundo, saboreándose en platillos para compartir. Entre ellos cabe destacar todos aquellos a base de pescados ahumados y marinados en la casa, como el salmón, el bacalao, las sardinas o los boquerones. El foie, de elaboración casera, es, junto a la carne madurada y los huevos revueltos, otro hit de Casa Ràfols. Completan la degustación sugerencias diarias que varían según el mercado, desayunos copiosos y una gama propia de conservas, aceites y vinos gourmet. A destacar que la cocina es ininterrumpida desde las 9 de la mañana hasta la medianoche, cada día de la semana. Mientras, en el sótano, con reminiscencias clandestinas, habrá un local independiente con cocina propia más sofisticada y coctelería.

Casa Rafols
Casa Rafols​ – C/ RONDA DE SANT PERE, 74.

 

XAVIER PELLICER

El ya famoso chef Xavier Pellicer acaba de emprender su proyecto más personal, tras haber dejado las riendas de su restaurante estrellado, Céleri, hace casi un año. El actual establecimiento, homónimo, se ha traído, sin embargo, la fórmula y cocina que le ha dado el éxito en estos últimos años. La apuesta de Pellicer se centra de nuevo en la biodinámica, con productos ecológicos, de proximidad y saludables, protagonistas estrella de su concepto gastronómico: un equilibro saludable entre el placer de la ingestión y el bienestar de la digestión. De hecho, en la carta del restaurante se mantienen clásicos de sus anteriores etapas como el gazpacho de remolacha, tomate y cerezas, el hummus de lentejas rojas, la coliflor como un puré o las patatas con judías verdes. Entre las novedades destacan la incorporación de la cocina a la brasa, al wok y el empleo de las especias con las que adereza sus elaboraciones.

Xavier Pellicer / Alicia García
Xavier Pellicer - C/ PROVENZA, 310.

 

GALÚ

¿Un restaurante italiano aún nos puede sorprender? ¡Bam! La respuesta es sí. Y qué grata sorpresa es Galú. Un local que desde la calle podría pasar inadvertido dado el minimalismo de su decoración. Aquí, definitivamente, todo el cariño, toda la pasión, toda la genialidad la han empleado en la cocina donde el joven chef, Niko Scimone, prepara especialidades de raíz siciliana. Platos de gran sabor, que podrían haber sido elaborados por la mejor mamá cocinera, pero con una elegancia y finura más contemporáneas. De rechupete sus alcachofas a la plancha con pesto de albahaca y pecorino romano; la caponata siciliana (con berenjena agridulce estofada); los risottos (que cambian según el mercado); los spaghettis negros de sepia con gambas, ajo y tomate cherry; y, sobre todo, la fantástica melenzana alla parmigiana (un milhojas de berenjena con tomate y parmesano). De postre no podrá faltar un tiramisú o una panna cotta que os acabará convenciendo de que, sí, estáis en uno de los mejores restaurantes italianos de la ciudad. Un plus a destacar: elaboran de forma artesanal y a diario su propia pasta, pan y postres.

Restaurante Galu
Galú - C/ ROSSELLÓ, 290.

 

COLELLA

El chef Roberto Colella, también responsable de Meneghina, firma esta propuesta italiana en clave contemporánea. Se ha propuesto dirigir el foco hacia las recetas tradicionales de su Nápoles natal, Sicilia o Milán, que no se fundamentan en las estrellas de la gastronomía italiana. No hay ni pasta ni pizza, sino un homenaje a todos aquellos productos del mercado italiano que han puesto el país en un pedestal. Una carta corta en la que encontramos zanahorias rustidas sobre cama de almendras, suquet de pescado con puerros… El chef Colella busca transmitir con su cocina la sensación de confort y alegría que siente cuando regresa a Nápoles y su mamma le cocina mil platos.

Restaurante Colella
Colella – C/ PAU CLARIS, 190.

 

MARIMORENA

Albert Mendiola es un viejo amigo del buen comer en Barcelona desde que abrió su pequeño restaurante Marimorena en Sant Boi de Llobregat. Pronto vino el éxito, especialmente desde que el joven chef se alzó con el título de Cuiner de l’Any gracias a un platazo llamado huevo a la romana –un huevo impecablemente rebozado sobre una capa de calamarcitos encebollados–, y con él la llegada a Barcelona. Hace apenas unas semanas que Mendiola se ha establecido en el barrio de Les Corts, y ha abierto un Marimorena más grande y ambicioso pero con una cocina igual de solvente, una de esas propuestas de autor, en el mejor de los sentidos, que rinde homenaje al producto, al km 0 y a las recetas tradicionales ligeramente renovadas. El chef divide su tiempo, pues, entre este Marimorena y el de Sant Boi, y elabora platos de tanto éxito como sus  bravas encofradas (bravas y gofre, como lo oís), la Ostra Gouthier, la bola de gambas y ceps con aire de marisco y su cabeza rellena y crujiente o el hígado de rape con escabeche suave de manzana, un gran plato que nos remite directamente al imaginario de un chef que nos recibe siempre como si estuviese en el comedor de su casa. Y eso se nota.

Marimorena
Marimorena – LORETO, 24.

 

SAÓ

Una de las últimas gratas sorpresas que nos ha regalado el panorama gastronómico barcelonés es este Saó con Juanen Benavent al mando, un conocido cocinero con una solvente trayectoria en restaurantes que van desde Goust, en París, con una estrella Michelin, a Can Fabes o El Submarino. La suya es una cocina de proximidad en estado puro, sin guiños a otras latitudes, con productos llegados en su mayor parte del vecino Delta del Llobregat y seleccionados con mimo por el equipo de cocina. Alcachofas, espárragos, ajos tiernos, acelgas, remolacha o cerezas dan lugar, entre otros, a platos elaborados fundamentalmente con productos del huerto, con pocos ingredientes, mucho respeto a la materia prima y una indudable vocación de alta cocina, grande en su sencillez. Encontramos también opciones de carnes y pescados, y una carta escueta pero muy efectiva compuesta por tres menús (uno de mediodía y dos menús degustación, uno largo y uno corto). Los platos cambian en función de lo que depara el mercado y la carta de vinos, con algunas referencias poco conocidas, marida a la perfección con una cocina ligera que nos recuerda mucho a la de aquel Céleri de Xavier Pellicer que cerró sus puertas hace menos de un año.

Salón del restaurante Sao
Saó – CESARE CANTÙ, 2.

 

OYSTER COCKTAIL BAR

Una ubicación espectacular, igual de fancy que su fórmula delicatesen. En la terraza del elegantísimo Hotel El Palace acaban de estrenar el primer Oyster Cocktail Bar de la ciudad, basado en un maridaje de ostras Amélie con los Special Cocktails by Paradiso. Este ágape se puede disfrutar de martes a domingo de 19 a 22 h en la terraza del Jardín Diana y consta de combos de 3, 6 o 12 ostras acompañadas de cava o cócteles de autor como el Mediterranean Treasure, por ejemplo, ganador del célebre World Class Competition. Completa la oferta gastronómica una carta pensada por el chef Marc Mallasén, una propuesta de inspiración local que cuenta con especialidades como los arroces, los pescados, las tapas…

OYSTER COCKTAIL BAR EN EL HOTEL EL PALACE
Oyster Cocktail Bar en el Hotel El PalaceGRAN VIA DE LES CORTS CATALANES, 668.