ARCHIVADO EN:

Preguntar a alguien cuándo fue la última vez que tuvo una conversación con una persona con diversidad funcional o psíquica durante más de un minuto puede desencadenar respuestas dispares. Hay una persona que no lo recuerda, otra que “no sabe cómo acercarse” y una que lo hizo recientemente durante poco más de dos minutos. Es evidente que, en muchas ocasiones, la sociedad está desconectada de la realidad de las personas con discapacidad y, de algún modo, eso hace que puedan ser invisibles a ojos de demasiados.  

Estas respuestas y reflexiones son parte de lo que se puede ver en el documental Distàncies, de la Federación de entidades de personas con discapacidad física y orgánica Francesc Layret –COCEMFE Barcelona– y realizado por la productora Cámaras y Acción. Lo han estrenado este jueves en los cines Zumzeig Cooperativa de Barcelona y su meta no es otra que denunciar la distancia que hay entre las personas con diversidad funcional y la sociedad y, al mismo tiempo, con todas esas que aparentemente no tienen ninguna discapacidad. Su estreno ha tenido lugar en el marco de las actividades programadas con motivo del I Congreso sobre el derecho a la autonomía personal, que se celebrará en la capital catalana el 21 y 22 de octubre.  

“Este documental pone en manifiesto cómo las personas con discapacidad vemos el día a día y cómo lo ven los demás. Nosotros nos ponemos nerviosos, sentimos la injusticia, cuando vemos la carencia de espacios accesibles en la ciudad, pero otros lo ignoran”, dice la presidenta de COCEMFE, Montserrat Pallarès, quien después de la emisión del documental se dispone a moderar un coloquio en este cine del barrio de Sants.

FALTA DE SENSIBILIDAD

Del mismo modo que en el documental, durante el coloquio surgen distintos temas clave en torno a la relación que la sociedad tiene con las personas discapacitadas. Algunos de ellos son la falta de accesibilidad a distintos espacios o establecimientos de la ciudad, la poca representación que tienen en algunas de las plataformas que otorgan más visibilidad a cualquier colectivo, como los medios de comunicación o el cine, y la poca sensibilidad que aún hay sobre esta realidad que muchos nunca han tenido que conocer (o no han querido).

“Yo iba a nadar a una piscina municipal a la misma hora que iba un grupo de niños. Un día unos trabajadores me pidieron que abandonara la piscina para que los padres no vieran que estaba amputada. Me sentí una mierda”, cuenta una asistente al coloquio sobre un momento sensible con el que muchos pueden haberse sentido identificados. Del mismo modo que, para otros, lo es relacionarse con otras personas de forma romántica.

RELACIONES ROMÁNTICAS

“Si estoy en una discoteca y una persona con diversidad funcional me propone tener una relación, seguro que su discapacidad sería un freno”, es otra de las reflexiones que aparece en este documental. Una posibilidad en la que Marta Canas, de Amputados Sant Jordi, entidad de COCEMFE, no duda en profundizar a través de su testimonio personal.

“Después de tener el accidente, me casé, me divorcié y ahora vuelto a tener pareja. No hay una fórmula exacta para elegir cuándo le hablarás a la otra persona de tu discapacidad. Hay gente que no lo entiende y otras que sí”, indica Canas y, acto seguido, añade: “pero lo que está claro es que como más lo normalicemos y más lo hablemos, todo será mejor”.

Normalizar es precisamente el mensaje que se envía a todos los que han asistido esta tarde al estreno del documental y al coloquio. Como enfatiza Pallarès, se trata de dejar de mirar a la diversidad funcional como una serie de discapacidades para verlas como capacidades distintas. Uno solo debe cambiar de gafas y, así, percatarse de que el hecho de una apariencia sea más habitual, no significa que sea la única "normal". Todos somos distintos.