Desde que se inaugurara en 1847, el Gran Teatro Liceo lleva décadas ofreciendo a la ciudad de Barcelona algunos de los mejores espectáculos del panorama internacional. Por su escenario han pasado artistas de talla mundial, tales como Christian Gerhaher, Angela Denoke o Diana Damrau, entre muchas otras.

Durante estos más de 170 años, su papel en la ciudad de Barcelona no ha estado exento de curiosidades. Algunas con mayor simbolismo que otras, pero todas ellas son las que forman la esencia del Liceo barcelonés que conforma parte de la identidad de la ciudad.

CURIOSIDADES DEL LICEO DE BARCELONA

- A lo largo de su trayectoria, son muchos los reveses que ha experimentado la construcción. Uno de los más importantes fue el incendio sufrido en el año 1994, que destrozó por completo la sala principal, su espacio más importante, al que hubo que construir completamente desde cero. Sin embargo, en todo momento se respetó su decoración y estilo original. Este no fue el único incendio. Mucho antes, en el año 1861, también sufrió otro, aunque de menor escala que no afectó tanto a su actividad.

- Durante el año 1893 el edificio sufrió un atentado anarquista. En el interior del Liceo murieron un total de 20 personas. Una de las épocas más negras que se recuerda de este escenario. 

- Pese a que la altura oficial es de 105 metros, la realidad es que tanto por debajo como por encima, existen diferentes habitaciones y compartimentos que permiten que el teatro pueda funcionar cada día a pleno rendimiento. Incluso en épocas como la navideña, con la cantidad de actuaciones que concentra en su interior. 

DOS OBRAS SIMULTÁNEAS

- Son precisamente estas habitaciones y compartimentos los que permiten que el Liceo pueda albergar, en su sala principal, hasta dos obras simultáneas. A través de una estructura supletoria, cuyo funcionamiento es regido por una serie de elevadores, se permite tener dos escenarios completamente montados y listos para intercambiarse entre ellos. 

- Como consecuencia de los incendios sufridos, en la última rehabilitación se decidió dotar al subsuelo de un gran tanque de agua en su interior. Que también sirve como motor para hacer funcionar los grandes elevadores con los que cuenta en su interior. Al año, se estima que el Liceo genera unos 100 millones de litros, que son cedidos al ayuntamiento de la ciudad para su aprovechamiento. 

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