El youtuber Un Tío Blanco Hetero (UTBH) y la antropóloga (y sexóloga) Leyre Khyal se llevan azotes por todos lados. Desde la izquierda más radical, por su discurso “disruptivo y machista”, y desde la derecha más radical, por su “contención y disidencia controlada”. Pero también fieles seguidores. Ahora, en tándem, van más allá de las redes sociales –donde se han dado a conocer– y presentan en sociedad su primer bebé llamado Prohibir la manzana y encontrar la serpiente (Deusto, 2019).

Se trata de una (documentada) aproximación crítica al feminismo de cuarta generación. Así, en este “ambiente enrarecido entre los sexos con conflictos entre las identidades”, el ensayo se convierte “en un gesto hacia la conciliación” y en “un acercamiento para entender las posiciones del otro”. Lo explican los dos jóvenes autores en una entrevista con Metrópoli Abierta en Barcelona.

¿Sabéis si hay planeado algún boicot feminista en Barcelona como el que sufriste en Castellón?

UTBH: No creo, nos hubiésemos enterado. A menos que lo quieran mantener en secreto y de repente aparezcan...

Las activistas del colectivo Arran, por ejemplo.

¡Ostras! Estas son más agresivas que las de Castellón.

¿Con el título del libro, le lanzáis un guiño a Leticia Dolera, autora de Morder la manzana?

UTBH: Noooo, para nada. ¿Por qué piensas en eso? En serio, ¡la gente tiene unas malas ideas! (Ríe) Explica tú lo del libro.

Leyre: El título hace alusión a la idea de morder la manzana y encontrar el conocimiento sobre la libertad femenina. Pensamos que en algunos aspectos se había prohibido la manzana, aunque todavía se puede hallar el conocimiento. El feminismo institucional también tiene la función de tutelaje con las mujeres. A veces no ofrece la libertad de las mujeres, sino que la eclipsa.

"La categoría de mujer solo interesa al feminismo de manera estratégica"

Contáis en el libro que, desde los años noventa, las mujeres han dejado de ser el sujeto político.

Leyre: Sí, el feminismo de la cuarta ola quiere revisar la categoría de mujer, aunque en realidad la categoría de mujer solo interesa al feminismo de manera estratégica. Todo el asunto se zanjaría derribando la estructura de género para que las mujeres sean como mujeres.

¿Los partidos políticos han sacado tajada del feminismo?

Leyre: Es un tema político que genera mucho circo y eso es interesante para ellos.

UTBH: Son apoyos para ellos. Al PSOE le beneficia la estructura que tiene montada, tanto cuando está en el poder, como cuando no. Además, hay mucha gente que ya vive de eso. Cuando se ponen en cuestión ciertas ideas o se intentan abrir ciertos debates se entiende que mucha gente haya impedido que salga a la luz. Hoy, con las redes sociales e internet, las reglas del juego cambian y estamos intentando abrir la ventana cultural, introducir nuevas ideas, que se abra el debate... y lo acepten.

Un Tío Blanco Hetero y Leyre Khyal, juntos en un montaje
Un Tío Blanco Hetero y Leyre Khyal, juntos en un montaje

Pero con las redes sociales parece que se produce el efecto contrario. Y los ataques a cualquier opinión contraria suelen ser constantes.

UTBH: Se confunde la libertad de expresión con la idea de imponer a todo el mundo que dé su opinión.

Leyre: Parece que “el hablar por hablar” es lo otro al silencio. La libertad es algo más complejo. Se tienen que dar ciertas condiciones, y en las redes pocas veces se dan.

¿Cómo se tendría que abordar desde la política el debate feminista?

Leyre: Que el debate sobre el género esté presente no es en sí negativo. Pero implica un debate, no solo una posición que se impone y si te sales de esto eres machista. Se debe dar en muchas claves sin que eso implique que ya se te califique de una forma u otra porque no aceptas la versión hegemónica que interesa a cierto sector del feminismo.

UTBH: Una señora del PSOE dijo que las personas que tenemos una crítica hacia la idea de la violencia de género, por ejemplo, teníamos que ser perseguidos por ley porque estamos validando esta violencia contra las mujeres. Esto lo que intentamos derribar en el libro: el totalitarismo sectario alrededor de ciertos conceptos y abrirlos a debate.

"A los partidos de izquierda que defienden el feminismo Vox les viene de coña"

La persona que no es feminista es tildada de machista y, por ende, de derechas.

UTBH: A los partidos de izquierda que defienden el feminismo y lo llevan tan dentro, Vox les viene de coña. La aparición de un partido con ideas conservadoras y reaccionarias con explosividad en redes sociales. A estos partidos, dejar a Vox como de radicales, les posiciona. Es una estrategia política que les beneficia. Aunque en el libro queríamos dejar de lado la política.

Leyre: Queríamos romper ese baile que a priori se presenta como un enfrentamiento pero que en realidad no deja de ser un acuerdo tácito que garantiza la permanencia de los dos bloques más radicales en el debate.

"Los hombres, por ejemplo, tendemos a ser juzgados de una forma más gravosa que las mujeres"

Entonces, para vosotros, ¿que está fallando en el feminismo de cuarta generación?

Leyre: Una de las grandes confusiones tiene que ver con el sistema de género. Otro con el concepto de la cultura de la violación, luego el cuestionamiento sobre qué implica la libertad femenina y la responsabilidad, así como el heteropatriarcado.

UTBH: Hay una forma enfermiza de ver cualquier diferencia de género a partir de la idea de una discriminación política, cultural social, que afecta a las mujeres y, a partir de ahí, hacerlo todo. Se la da a todo un cariz político y hay un cierto activismo latente que no entiendo. Los hombres, por ejemplo, tendemos a ser juzgados de una forma más gravosa que las mujeres. Si se plantean las diferencias de género, que sea de una forma más honesta y menos ideologizada.

¿Qué incidencia tiene el feminismo en la revolución sexual? Se habla bastante de poliamor, por ejemplo.

Leyre: El problema es que eso (el poliamor) se plantee como la manera buena de hacer las cosas y la de los demás mala, y que además se tenga que combatir. Lo peligroso es esta vigilancia en las prácticas sexuales para ver si reproduces la heteronorma o no. No puedes imponer a los demás tu forma de vivir el sexo ni querer abolirla.

UTBH: Sí, intentar imponer al resto la disidencia como norma.

"El nuevo feminismo sirve para eximirse de responsabilidades"

En el libro aparece también el debate aún no resuelto sobre la determinación biológica y cultural.

Leyre: Parece que existe una predeterminación a definirnos sexualmente. El relato cultural es relativo, y la dicotomía hombre-mujer no es universal, no todas las culturas han organizado así el género. Pero ese argumento no es suficiente para pensar que se debe abolir la dicotomía porque no se ha encontrado ninguna cultura sin sistema de género. Además hay un co-relato biológico en el género.

UTBH: El nuevo feminismo es un proyecto político que provoca disfuncionalidad social. No es fácil de plantear y por eso vivimos lo que vivimos. Además tiene su punto seductor para una mujer, es atractivo y te da licencias. A ver, la misoginia existe, pero no en los volúmenes que se plantea. El nuevo feminismo sirve para eximirse de responsabilidades. Atraen a muchas chicas apelando a cosas que les ha pasado a todas. Ellas se identifican y, a partir de ahí, te introducen. Entonces aparece Pamela Palenciano te dice que esto es el patriarcado y el capitalismo que es algo muy loco y tú te lo crees y te lo comes con patatas.

Entre convivir en una isla desierta con Leticia Dolera o Barbijaputa, ¿con quién os quedáis?

(Ríen y coinciden)

UTBH: Barbijaputa parece muy antisocial. Así que con Leticia Dolera, que tiene un punto naif.

Leyre: Con su experiencia con la serie yo creo que ha cambiado de parecer y le ha hecho pensar.

El feminismo ha salpicado al léxico con la irrupción de neutros como, por ejemplo, niñes o niñxs.

Leyre: Diciendo “niñes” estamos creando un nuevo género porque hay que nombrar los sexos. El género no deja de ser más que una forma de categorizar la sexualidad. Existe una distorsión entre lo que se pretende y por dónde va la vida.

UTBH: No pueden desdoblar todos los lenguajes pero tampoco quieren entrar en el plural masculino. Es una tontería y da una imagen pobre. Además lo utilizan como quieren, y eso les resta credibilidad. No solo echando a Arturo Pérez-Reverte lograrían cambiar el sistema de la RAE.

En el libro comentáis la paradoja que se produce. Por un lado, está el discurso feminista con el empoderamiento y luego vemos que triunfan libros como Cincuenta sombras de Grey.

Leyre: Una cosa son los discursos, y otra cosa es la realidad.

UTBH: Hay una diferencia entre lo que es y lo que deseas que sea. En todos los ámbitos la fe juega un papel determinante. Y hay personas que creen que el patriarcado es como ellos creen que es, y no quieren cambiar.

"La pirámide que propone Leticia Dolera me supera, me parece una chorrada"

¿Y qué pasa con los micromachismos?

UTBH: Yo entiendo que se revise. Pero no podemos crear una correlación entre que te abra la puerta ahora con que un hombre que mate a su mujer en La Rambla de Barcelona mañana. Me parece una inconsciencia plantearlo en este sentido. La pirámide que propone Dolera me supera, me parece una chorrada. Todos sufrimos microagresiones por miles de cosas. Por feo, por obesidad. ¡Es verdad! Ponernos a pormenorizar cada pequeño detalle desde una perspectiva de género me parece agotador.

¿Cómo se zanjará este asunto?

UTBH: El lío no es pequeño. Va a costar. Parece que hayan rodeado el debate académico entrando en las instituciones, universidades y creando un discurso totalitario defendiendo que va a ser el único, sin aceptar otras variantes. Habrá que derribar determinadas ideas y yo espero que abriendo la ventana cultural para que puedan entrar otras, se sienten a debatir.